Lo que los médicos del Real Zaragoza sospechaban se ha hecho realidad. Suazo se perderá los cuatro partidos que restan de la temporada, como mucho y siendo muy optimistas el chileno podría reaparecer en el último partido contra el Villarreal. Las pruebas que se han realizado hoy al jugador han diagnosticado una rotura parcial del ligamento gleno-humeral inferior (banda anterior) en el hombro izquierdo.
No quiero caer en un forofismo excesivo, la cabeza me dicta el escribir una crónica objetiva y que relate los hechos acaecidos hoy en la Romareda pero el corazón me pide alzarme en armas contra el árbitro, contra el imperialismo madridista y contra unos medios que no ven más allá de una camiseta blanca que no necesita de ciertos titulares que no describen la realidad. Ante todo quiero reconocer dos cosas, la primera es que si ha habido un equipo que por estadísticas ha debido ganar el partido este ha sido el Real Madrid pero esto es un juego llamado fútbol que no se gana por estadísticas y la segunda es que la expulsión de Contini es justa, al italiano se le ha ido la cabeza.
El partido del Real Zaragoza en la Catedral tiene dos lecturas según la personalidad de cada aficionado. Estará la de los positivos que verán el punto como bueno ante un Athletic que está en zona europea y en un campo que históricamente no se le da excesivamente bien al Real Zaragoza. Y estará la de los negativos o mejor dicho la de los inconformistas que viendo la situación en la que se encuentra el equipo no entenderá que jugándose lo que se está jugándose solo se haya tirado cuatro veces y durante muchos minutos los jugadores hayan sido incapaces de pasar del centro del campo.
Después del partido ante el Málaga todo parecía sencillo, el cielo de la afición zaragocista se despejaba y el ascenso estaba a la vuelta de la esquina, la situación se volvía sencilla, sólo había que mantener el nivel mostrado en los últimos partidos y esperar los tropiezos de los demás. Sólo dos jornadas después los nubarrones vuelven sobre la Romareda, con la derrota en Pamplona, el empate de hoy y las victorias de todos los equipos de abajo el descenso se ha puesto solo a cuatro puntos y lo peor de todo es que las dos próximas jornadas son terroríficas, salida a la Catedral y la visita del Real Madrid.
A través de este blog quiero mandar un abrazo a la familia de uno los más grandes periodistas de este país.
Había esperanza, tras las dos victorias consecutivas en casa y el juego desplegado, de que llegara la tercera, pero para este Real Zaragoza esto es demasiado. Hoy hemos visto de nuevo al Real Zaragoza de Almería o de Santander, sin juego, ni ganas y que se ha visto superado por un Atlético Osasuna que ha sabido aprovechar la desgana de su rival. Además se ha perdido una oportunidad única, no de firmar la permanencia sino de dar el paso definitivo con el que afrontar los últimos partidos con una tranquilidad no conseguida en todo el año. Ahora el miércoles se presenta de nuevo una final contra el Mallorca para seguir con ese colchón hasta el final de este año aciago.
En vista de lo que pueda suceder en los últimos partidos de liga, José Aurelio Gay le pidió al club que programara una serie de amistosos para que los jugadores menos habituales y los que acaban de salir de lesiones puedan tener minutos y así coger el ritmo de competición.
En estos días en los que en Zaragoza los tambores y los bombos sonaban predicando primero la pasión y luego la resurrección, el Real Zaragoza se jugaba su propia resurrección, su permanencia en primera división. Primero fue ante el Valencia, y hoy frente al Málaga, seis puntos que el propio José Aurelio Gay tildaba de una importancia vital, más después del traspiés ante el Almería. Pues el Real Zaragoza ha conseguido lo que hace unos meses parecía imposible, seis puntos, cinco goles a favor y ninguno en contra, y por fin más equipos implicados en el lío, pero lo más importante ha vuelto a recuperar las sensaciones de equipo, de concentración y de actitud.
Jueves, 16 de febrero