Cuando un jugador como Leo Messi realiza un partido como el que se ha marcado hoy en La Romareda el crack argentino no queda más remedio que admitir la derrota, levantarte al final del partido y aplaudir. Tres goles, más un penalti que amablemente ha cedido a un compañero suyo dejan bien a las claras que estamos hablando del mejor jugador del mundo, así lo han reconocido tanto los jugadores del Real Zaragoza como el propio entrenador José Aurelio Gay. ¿Qué hubiera pasado si Guardiola lo hubiera reservado por el problema en la boca? Nunca lo sabremos. Desde Barcelona también podrán decir que hubiera pasado si Ibrahimovic hubiera acertado alguna de las muchas que ha fallado.
El partido del Real Zaragoza no ha sido del todo malo, no se ha tenido la intensidad del día del Atlético del Madrid, pero se ha tratado de tú en muchos momentos al mejor equipo del mundo. El mismo Guardiola en rueda de prensa ha reconocido que con el segundo gol de Colunga ha temido por el resultado.
José Aurelio Gay había preparado durante la semana un partido defensivo, intentando cerrar los espacios y todas las líneas de pase que genera el F.C. Barcelona, todo esto se ha venido abajo cuando Diogo perdía un balón cerca del área y Messi de cabeza, sin saltar, ponía el primero en el marcador. El Real Zaragoza con disparos desde fuera del área intentaba poner en peligro la portería de Valdés. La mejor oportunidad llegaba en las botas de Eliseu pero Piqué estuvo más rápido. La primera parte se desarrollaba con control del F.C. Barcelona y con intentonas por parte del Real Zaragoza de quitarle el balón. Durante esta primera parte me ha dado la sensación de que los jugadores del Real Zaragoza han salido con miedo, un miedo que igual se había transmitido desde el banquillo.
La segunda comenzaba mucho mejor para los de Aurelio que se la ha jugado cambiando a Lafita por Edmilson y retrasando a Herrera. En los primeros minutos de la segunda parte se encerraba al F.C. Barcelona con tres córners consecutivos, sin tener oportunidades claras de gol, la afición soñaba con el empate y viendo lo acontecido más que soñado era merecido. Pero entonces apareció Messi, robando un balón, con posible falta sobre Herrera y encarando a Contini, dejándolo en el suelo y batiendo a Roberto. Sólo cinco minutos después mataba al partido, si no lo estaba ya, con uno de esos goles desde fuera del área que tantas veces repite cuando realiza la diagonal desde la derecha.
El partido como comentaba antes con el tercero de Messi parecía acabado pero Colunga que había entrado por Suazo metía dos goles seguidos que ponía el nerviosismo en el banquillo blaugrana y la esperanza en la afición blanquilla. Dos minutos duraron estas sensaciones, los que le costó a Messi agarrar un balón y provocar un penalti que Ibrahimovic se encargaba de materializar para terminar con una racha que duraba demasiado.
Esta no es la liga del Real Zaragoza, el partido de verdad es el del miércoles ante el Almería donde de perder se podría incluso volver a puestos a descenso. Hay que volver a la senda del triunfo porque entre los empates y la derrota de hoy se ha dilapidado la pequeña ventaja que se llevaba sobre el descenso. Quedan aún cinco o seis victorias para conseguir la salvación y la del miércoles debe ser la primera porque el calendario da un poco de miedo.
Y quiero terminar la crónica reconociendo la caballerosidad de Guardiola, un entrenador que ganó el año pasado los seis títulos que disputo, que ha conseguido que su equipo realice el mejor fútbol del mundo pero que sigue enseñando en todos los campos donde va cómo se debe comportar un entrenador. Ante los gritos de la afición del F.C. Barcelona que gritaban “A segunda, a segunda” el ha respondido mandándolos callar por dos veces. Hay que aplaudir y reconocer una actuación así.
Jueves, 31 de mayo