Cuando un jugador como Leo Messi realiza un partido como el que se ha marcado hoy en La Romareda el crack argentino no queda más remedio que admitir la derrota, levantarte al final del partido y aplaudir. Tres goles, más un penalti que amablemente ha cedido a un compañero suyo dejan bien a las claras que estamos hablando del mejor jugador del mundo, así lo han reconocido tanto los jugadores del Real Zaragoza como el propio entrenador José Aurelio Gay. ¿Qué hubiera pasado si Guardiola lo hubiera reservado por el problema en la boca? Nunca lo sabremos. Desde Barcelona también podrán decir que hubiera pasado si Ibrahimovic hubiera acertado alguna de las muchas que ha fallado.
Jueves, 16 de febrero