Eso es lo que creo que han sido los tres últimos partidos del Real Zaragoza, un espejismo. Siete minutos en Tenerife, media hora ante el Sevilla y una genialidad de Suazo ante el Valladolid pusieron un velo obscuro ante la realidad zaragocista. Porque lo de hoy ha sido un paso atrás, por mucho que José Aurelio diga lo contrario, y un paso atrás al que hay que se le puede sacar mucho jugo, eso sí, avinagrado. El resultado ha sido claro, contundente y por supuesto merecido ante un Sporting que con velocidad en las bandas ha desarbolado a un Real Zaragoza que en ningún momento ha podido tomar el mando del partido.
Del partido de hoy quiero centrarme en varios detalles muy negativos, no en el partido en sí ya que no hace falta resumir una derrota tan clara. El primer detalle es la posible fractura entre varios jugadores y el banquillo. Un detalle que ha podido pasar desapercibido para muchos pero que ha ocurrido. Primero hay que explicar que el carácter en el banquillo no lo pone José Aurelio sino Nayim. El segundo entrenador es el que cuando la cosa se pone mal, levanta los brazos, anima al equipo y pide intensidad y hoy en un momento dado del partido ha echado en cara a Pennant y a Arizmendi una serie de centros consecutivos sin peligro. El inglés ha vuelto la cara sin querer contestar pero Arizmendi ha levantado las manos y por varios minutos ha estado recriminando a Nayim la bronca. Esto ha pasado en el campo, luego en rueda de prensa José Aurelio ha recriminado a sus pupilos de manera directa el que no se había hecho en el campo en ningún momento lo que se había entrenado durante la semana, luego en zona mixta Jorge López ha declarado que no estaba de acuerdo. Si hay algo peligroso en una situación así es que el vestuario esté fracturado y esto sí que necesita una acción contundente como sea continuada y no se quede en un hecho aislado.
El segundo detalle es un debate que lleva varias semanas en la calle, me refiero al debate de la portería. El argentino Carrizo en estos momentos no puede ser el portero que defienda el arco del Real Zaragoza porque la inseguridad que transmite a sus compañeros es tal que hasta Contini falla y una defensa que no confía en su portero es un peligro continuo, si además tenemos en cuenta que la defensa no es la mejor línea del equipo. Hoy ha vuelto a fallar en los goles y ya van muchos por su culpa, el domingo pasado intente defenderlo ya que entendía que había que repartir el fallo entre él y Jarosik y porque ha habido partidos en que su actuación había sido buena pero hoy ya no puedo. Además la afición, que había comenzado apoyándole, le ha puesto la cruz porque entiende que se necesita un cambio, por cierto, a la salida del campo el argentino se ha vuelto a encarar a los aficionados que le increpaban. José Aurelio también comienza a tener dudas porque así como el domingo pasado salió en su defensa hoy no lo ha hecho en rueda de prensa y se la ha preguntado directamente por el tema.
El tercer detalle es el del medio centro, la directiva ha hecho siete fichajes, entre ellos el de Edmilson, pero hoy se ha demostrado, que solo Ander Herrera pone algo de criterio en este equipo. El brasileño no ha podido con el ritmo del partido porque está mal aún físicamente y porque tiene una edad en la que es difícil recuperar. Hoy hemos podido ver de nuevo un equipo plano, sin ideas en el centro, que no ha dado tres pases seguidos. Gabi es incapaz de manejar al equipo, pierde demasiados balones y Edmilson como he dicho antes no está todavía y en el fútbol de hoy si el centro del campo no funciona ya puedes tener la mejor delantera del mundo que te da igual.
El último detalle es que en situaciones como la que está viviendo el Real Zaragoza en estos momentos regalar oportunidades se paga muy caro. Con los partidos de Valladolid y el de hoy se han perdido dos para poner tierra de por medio con el descenso y para implicar a más gente en el lio. Ahora el siguiente equipo está a cuatro puntos ya que la mayoría han hecho los deberes y gracias a que Osasuna ha empatado su partido casi al final sino estaríamos hablando de la vuelta a los puestos de descenso.
Todo esto implica que el partido ante el Getafe, el sábado que viene, se convierta en una nueva final y que sobre todo la semana vuelve a ser una semana intranquila y nerviosa, donde José Aurelio tendrá que ejercer de nuevo más de psicólogo que de entrenador.
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La verdad es que tras la oportunidad perdida y escapandose el resto de equipos (salvo Valladolid, Tenerife y Xerez)empiezo a ser muy pesimista porque es en los partidos ante rivales similares donde está la salvación. No consiste en la inspiración pasajera de Tenerife o la machada ante equipos como el Sevilla. Nuestra liga es otra y esto pinta mal, muy mal.
Jueves, 31 de mayo