Eso es lo que creo que han sido los tres últimos partidos del Real Zaragoza, un espejismo. Siete minutos en Tenerife, media hora ante el Sevilla y una genialidad de Suazo ante el Valladolid pusieron un velo obscuro ante la realidad zaragocista. Porque lo de hoy ha sido un paso atrás, por mucho que José Aurelio diga lo contrario, y un paso atrás al que hay que se le puede sacar mucho jugo, eso sí, avinagrado. El resultado ha sido claro, contundente y por supuesto merecido ante un Sporting que con velocidad en las bandas ha desarbolado a un Real Zaragoza que en ningún momento ha podido tomar el mando del partido.
Jueves, 31 de mayo