Era de esperar, que si contra el Valencia no jugaron bien y empataron, que si contra el Rubin Kazan no se imprimió velocidad y se perdió, no pasa nada, el siguiente partido era contra el Real Zaragoza y ya se sabe, si un equipo necesita reivindicarse solo necesita jugar contra el equipo maño para tomarse la aspirina y quitarse el dolor de cabeza. Y si encima es contra un F.C. Barcelona que de un plumazo recupera la velocidad, el compromiso y la concentración lo único que te queda es aplaudir y no sufrir demasiado porque era algo que podía pasar.
Viernes, 1 de junio