El Real Zaragoza ha empatado un partido que ganaba por dos goles a cero en el minuto treinta y cinco de la segunda parte. Dos puntos más que vuelan de La Romareda que unidos a los del día del Valladolid suman ya cinco de doce posibles. Los de Marcelino han jugado mal durante todo el partido salvándose únicamente los diez minutos finales de la primera parte y los cuatro finales de la segunda cuando el equipo se ha tenido que ir a por el gol de la victoria de manera desesperada. Marcelino tendrá que trabajar duro esta semana porque con este fútbol no se puede presentar en el Nou Camp.
¿Y cómo se puede cambiar tanto de unos buenos partidos a un partido tan desastroso? Podemos buscar los porqués en el cambio de sistema, hoy Marcelino ha vuelto al 1-4-4-2 con Arizmendi y Lafita arriba, en la actitud de los jugadores, en la concentración de los mismos en jugadas puntuales o en el parón de liga que ha habido en estas dos últimas semanas que le ha sentado peor al Real Zaragoza que al Racing de Santander.
Marcelino en rueda de prensa lo ha explicado perfectamente: “estuvimos en el partido por estar”, “en el segundo tiempo ni atacamos, ni defendimos”, “salgo totalmente jodido, no me gusta regalar” o “los partidos duran noventa minutos y nosotros lo terminamos mucho antes” han sido algunas perlas que ha dejado el asturiano. El mosqueo del entrenador del Real Zaragoza ha sido patente y esta semana habrá que esperar a los entrenamientos para ver la actitud hacia sus jugadores, creo que el primer día la charla será más larga de lo normal.
Porque no solo los últimos minutos, en los que el Racing ha empatado, se ha jugado mal. En los primeros veinte el Real Zaragoza no ha podido trenzar ni una sola jugada con sentido, solo pasando del centro del campo con pases largos o saques de Carrizo. Los de Mandiá sin hacer nada del otro mundo y sin tener grandes ocasiones llevaban el mando del partido, con las líneas muy juntas y muy adelantadas no permitían en ningún momento pensar ni a Gabi, ni a Jorge López. Mal pintaban las cosas, hasta que en el minuto veinte una jugada a balón parado, barullo en el área y Pavón pone el balón en las redes. Podía no ser justo, seguro, pero el Real Zaragoza ganaba.
Con el gol se igualaba el fútbol, el Real Zaragoza tenía más presencia en el centro del campo y Lafita con Jorge López se intercambiaban de posiciones para buscar más profundidad, en uno de esos cambios Lafita recibe un balón de Pavón, se va de dos contrarios y pone el balón para que Arizmendi marcará el segundo. Eran los mejores minutos del equipo y el marcador ha podido ser más abultado con un remate al palo incluido.
El descanso llegaba y la gente de La Romareda se iba tranquila, no se había jugado bien pero el dos a cero era demoledor y la sensación de los últimos diez minutos daba para asentar esa tranquilidad. Nadie se imaginaba lo que iba a suceder en la segunda parte, en la que el Real Zaragoza no ha sabido jugar en ningún momento con el resultado. Un dato, Pennant se ha desesperado pidiéndole el balón a sus compañeros continuamente solo en la banda y la única vez que la ha recibido en condiciones a puesto un balón al segundo palo que ninguno de sus compañeros ha entendido.
Pero no toda la culpa la han tenido los jugadores ya que Marcelino creo que no ha acertado con los cambios quitando al segundo delantero y metiendo a Abel Aguilar con Herrera en el banquillo y sabiendo cómo estaba el colombiano después de los viajes, si Aguilar llegaba justo porque solo pudo estar el viernes con sus compañeros y lo que se buscaba era tener el balón creo que Herrera más descansado hubiera sido más acertado.
Lo mejor hasta ese momento es que el Racing seguía sin hacer ocasiones claras hasta que dos fallos en defensa ponían el empate en el marcador. El primero un fallo de marcaje en un córner que permite a Tchité rematar de volea solo en el segundo palo totalmente solo y el segundo una recuperación de balón y Serrano se va de todos para llegar a la frontal y poner un balón por arriba, a ninguno de los jugadores del Real Zaragoza se les ha ocurrido realizar una falta táctica a Serrano y encima Carrizo estaba demasiado adelantado, falta de concentración o de pillería llámenlo como ustedes quieran.
Era el minuto cuarenta y poca o ninguna reacción cabía esperar pero toda esta crónica podía haber cambiado y quedarse en un mal sueño si el disparo de Jorge López en vez de estrellarse en el larguero hubiera entrado. Los demás minutos se han perdido primero con la poca deportividad de los jugadores del Racing, que estaban en su derecho pero que al contrario siempre le sacan de quicio, Tchité y Serrano se han muerto por calambres, han estado varios minutos tendidos en el suelo y el árbitro solo ha prolongado cuatro minutos y segundo con la expulsión de Ponzio.
Al final el enfado de Marcelino es el enfado de toda la afición que encima ve como el siguiente partido es en Barcelona ante el todopoderoso equipo de Guardolia, en el que los tres puntos son casi imposibles y más si se juega como hoy.
Viernes, 1 de junio