La enfermería del Real Zaragoza en estos momentos se parece al camarote de los hermanos Marx, está llena de gente y cada día que pasa se une uno más. Hoy ha sido Obradovic, el lateral izquierdo con problemas en la rodilla no ha podido viajar a Gijón con lo que complica aún más las cosas a Marcelino que solo puede contar con quince jugadores de la primera plantilla incluyendo a los tres descartados en verano y a Pavón al cual se intento vender en las últimas semanas. Menos mal que la cantera sigue ahí y por lo menos se podrá completar la convocatoria con los chavales Kevin, Borque, Gaffoor y Álex.
Con este panorama hay que viajar al Molinón e intentar traer un buen resultado que no complique más las cosas. Cierto es que aún estamos en la cuarta jornada de liga y aún es pronto para echarse a temblar aunque si leemos u oímos a la prensa deportiva aragonesa que sigua día a día al equipo no es para eso, es para más. A Marcelino no se le va a poder renovar de ninguna manera, incluso ya se ha nombrado el equipo al que entrenará la próxima temporada, el Sevilla, con lo que este año tiene que cumplir el trámite y ya está. En la directiva están como locos porque Aurelio Gay coja el equipo, sea cuando sea e incluso hay quien piensa que las alineaciones vienen dadas desde arriba. Nada más y nada menos, temblar no, estoy ya viendo al Albacete, con todos mis respetos, de nuevo por la Romareda.
Pintan bastos, pero si un poco de profesionalidad, solo un poco, queda aún en la plantilla y en el cuerpo técnico, que yo estoy convencido sobre todo de lo segundo, una vez recuperemos a todo el mundo este equipo tiene que darle la espalda a la mala suerte y levantarse de este mal sueño en el que se ve inmerso.
Viernes, 1 de junio