No hay que alarmarse, o sí, según se mire. Perdonen he tenido un dejavú ya que está forma de comenzar una crónica me suena a hace unos dos años cuando comenzaba la liga del descenso. Las circunstancias son otras, el entrenador es otro, los jugadores no son los mismos pero los fallos sí que son iguales y sobre todo las sensaciones. La afición ya ha mostrado su malestar ante el juego de los jugadores. Esta vez, como aquella, no se trata de actitud sino de que el equipo no da para más, hay jugadores que no sirven para la primera división y los que sirven no juegan donde tienen que jugar por falta de efectivos.
Los casos más fragantes son los de Babic y Ponzio, el croata está confirmando lo que todos pensábamos cuando se confirmó aquel fichaje un poco rocambolesco del verano. El interior o lateral zurdo no ha jugado en los dos últimos equipos donde ha estado y en los minutos que lleva en el Real Zaragoza confirma el porqué: es un jugador lento, que pierde la posición con mucha facilidad y que no da dos pases seguidos, ante esto yo personalmente prefiero darle oportunidad a un jugador de la cantera que por lo menos le pondrá ilusión.
Y lo de Ponzio es un caso expediente x, no hace falta tener el carnet de entrenador para darse cuenta de que está un punto por encima de los demás, que en el lateral se pierde un jugador que le da consistencia al centro del campo y que hasta Gabi con su compañía parece un jugador válido. No puedo creerme que no haya un lateral derecho en el filial que pueda suplir ese puesto y dejar que Ponzio juegue donde tiene que jugar.
Marcelino en rueda de prensa ha comentado que no iba a poner excusas si se ganaba con lo que si perdía tampoco, refiriéndose a las múltiples bajas. Pero es que eran demasiadas, y yo no quiero tampoco poner excusas, pero desde la posición de prensa se veía a mano izquierda a Braulio, con muletas, a Ewerthon, a Lafita, a Diogo, a Luccin, a Pablo de Barros, al cual cambiaría por Babic, o incluso al retirado Cesar y se te cae el alma a los pies pensando en que la mayoría de ellos podrían jugar en cualquier equipo de media tabla y por unas causas o por otras no pueden jugar en este Real Zaragoza.
El resumen del partido se puede hacer de una manera muy práctica transfiriendo las palabras de ambos entrenadores en rueda de prensa. Mendilibar ha dicho que se han jugado cuatro partidos en uno y Marcelino que el partido se lo ha llevado el que mayor acierto ha tenido ante los regalos de las defensas, regalos que el mismo ha admitido en el caso del Real Zaragoza.
Las cuatro partes a las que se refería Mendilibar son dos por partes. La primera en la que el Valladolid ha podido matar el partido como si del mismísimo Barcelona habláramos. Ha metido un gol, pero ha podido hacer cuatro. Sisi y Diego Costa han entrado por la izquierda del Real Zaragoza como cuchillo caliente en queso fresco aprovechando la falta de velocidad de Pavón y la falta de acoplamiento de Obradovic. La segunda en la que el Real Zaragoza ha podido darle la vuelta al marcador si no fuera por la falta de acierto en varios de sus jugadores. Con estas dos partes se llegaba al descanso, con un empate que viendo lo visto era más que justo.
Y la segunda, o la tercera si hacemos caso al entrenador vasco del Valladolid, ha sido un calco de la primera. Unos minutos en los que el Real Zaragoza se veía superado por los vallisoletanos y otros que era al revés.
Al final lo que ha dicho Marcelino, ha ganado el equipo que más acierto ha tenido ante los regalos de dos defensas de risa, madre mía que fallo el de Ayala en el segundo del Valladolid. Menos mal que ahora en una semana se puede arreglar la cosa, sacando un buen resultado en Gijón y esperar a que para el domingo que viene tanto Lafita como Ewerthon, este último seguro que sí, puedan jugar ante el Getafe.
Por cierto Marcelino en rueda de prensa ante una de las preguntas no ha dejado claro si van a llegar o no los dos posibles refuerzos.
Una cosa que se me olvido poner ayer, los jugadores del Real Zaragoza saltaron al campo con camisetas de apoyo a Uche.
Viernes, 1 de junio