No hay que alarmarse, o sí, según se mire. Perdonen he tenido un dejavú ya que está forma de comenzar una crónica me suena a hace unos dos años cuando comenzaba la liga del descenso. Las circunstancias son otras, el entrenador es otro, los jugadores no son los mismos pero los fallos sí que son iguales y sobre todo las sensaciones. La afición ya ha mostrado su malestar ante el juego de los jugadores. Esta vez, como aquella, no se trata de actitud sino de que el equipo no da para más, hay jugadores que no sirven para la primera división y los que sirven no juegan donde tienen que jugar por falta de efectivos.
Viernes, 1 de junio