Hace un año más o menos me puse delante del ordenador cabreado porque entendía que el mejor jugador aragonés de todos los tiempos no se merecía un trofeo así. Hoy ya no estoy cabreado, he desistido, ya me he dado cuenta que este partido es más un entrenamiento contra un equipo al que se le debe o nos debe algo con muy poca gente y con muchas bajas. Hoy en la Romareda no había ni un cuarto de entrada y encima el partido ha sido aburridísimo.
Viernes, 1 de junio