Mañana sábado a eso de las ocho y media de la tarde se puede haber terminado este “annus horribilis”, a diferencia del pasado sábado el Real Zaragoza no depende de nadie, solo de sí mismo, los tres puntos ante el Córdoba darán a los de Marcelino el billete al tren del ascenso. En Zaragoza el partido se ha tomado como lo que es, una final y tener una entrada del mismo es como tener un gran tesoro que se refleja en los precios a los que está llegando la reventa: una entrada que se podía comprar por cinco euros ayer a eso de las siete de la tarde costaba cien, casi nada. Nadie se quiere perder el retorno y la afición quiere meterle el primer gol al Córdoba.
Todo está preparado par a ascender y no conseguirlo puede ser un golpe mortal para afición y equipo. Nadie, en estos momentos en Zaragoza, piensa en otra cosa que no sea la victoria de los de Marcelino y en una celebración en la Plaza España aunque algunos piensen que con la historia de este equipo estas cosas no deban celebrarse.
Pero yo soy de la opinión que después de los dos años en los que el sufrimiento no ha salido del corazón blanquillo, celebrar el ascenso es como una liberación. Después tocará, como he dicho otras veces, mirar atrás, aprender de los errores y comenzar una andadura para que en tres o cuatro años este equipo vuelva a los puestos que se merece, no pretendamos correr antes que andar.
El equipo, pues el de las últimas jornadas, Ponzio ha sido perdonado y podrá jugar con lo que los once que ya todo el mundo se sabe de memoria saldrá al césped de La Romareda y en la convocatoria solo un cambio Vicente Pascual se va con el Real Zaragoza B, que también tiene un partido fundamental y Lacruz ha entrado en su lugar.
El técnico asturiano ha intentando durante toda la semana abstraer a sus jugadores de la euforia que se vive en la ciudad e intentar que salgan al campo como el sábado pasado ante el Salamanca para ponerse pronto por delante en el marcador y evitar una posible ansiedad. Este es el único problema que puede encontrarse el equipo, el Córdoba no debe ser rival si el equipo juega como en las últimas fechas, pero no marcar pronto puede llevar a un estado de ansiedad tanto en el campo como en la grada.
Pero no vamos a pensar en lo malo hay que pensar en las treinta y cuatro mil almas que llenarán mañana La Romareda, que se dejarán la garganta y que intentarán amedrentar al Córdoba para que no sea rival del Real Zaragoza.
MAÑANA POR FIN PRIMERA, MUCHA SUERTE.
Lunes, 13 de febrero