Por fin, el Real Zaragoza ha necesitado casi tres cuartas partes de la temporada para dar el golpe encima de la mesa, no es que haya jugado un partidazo pero ha ganado en casa del líder, no se ha venido abajo cuando ha recibido el gol del empate, cuando se ha quedado con diez por la expulsión de Ponzio y encima ha sabido venirse arriba, multiplicarse por todo el campo y conseguir el gol de la victoria, que vale su peso en oro. Por ahora, hay que esperar los resultados de los demás partidos, se recupera el puesto de ascenso y se comprime la parte alta de la tabla, como dirían algunos, más vale tarde que nunca.
Viernes, 1 de junio