El Real Zaragoza ha jugado el partido más serio fuera de casa en lo que va de temporada. Los de Marcelino han entendido a la perfección que hoy no se podía fallar, que había que ganar de la forma que fuera y encima hacerlo como se ha hecho hoy puede significar esa victoria balsámica que le dé a los jugadores la tranquilidad necesaria para afrontar los siguientes partidos, donde se van a comenzar a decidir quién puede luchar hasta el final por el ascenso o quien se descuelga definitivamente, lo peor es que la afición para un partido que su equipo lo hace bien no lo haya podido ver por televisión.
Viernes, 1 de junio