Por fin, el Real Zaragoza ha necesitado casi tres cuartas partes de la temporada para dar el golpe encima de la mesa, no es que haya jugado un partidazo pero ha ganado en casa del líder, no se ha venido abajo cuando ha recibido el gol del empate, cuando se ha quedado con diez por la expulsión de Ponzio y encima ha sabido venirse arriba, multiplicarse por todo el campo y conseguir el gol de la victoria, que vale su peso en oro. Por ahora, hay que esperar los resultados de los demás partidos, se recupera el puesto de ascenso y se comprime la parte alta de la tabla, como dirían algunos, más vale tarde que nunca.
El Real Zaragoza juega mañana uno de los partidos más importantes de la temporada. NI más ni menos, ni menos ni más. De los tres posibles resultados, solo la victoria es válida, el empate podrá ser un buen resultado si quedará más tiempo y la derrota alejaría casi de forma definitiva al Real Zaragoza de los puestos de ascenso. El posible fichaje del delantero ha desviado un poco la atención del único fin de este equipo. Mañana a las seis y media el equipo debe dar el “do” de pecho, sacar los tres puntos del campo del líder y demostrar de una vez que la plantilla puede conseguir los puntos necesarios para volver a la primera división.
El Real Zaragoza ganó 4-0 al Sevilla Atlético en un partido que terminó en el minuto 7 cuando Ponzio marcó el segundo de los de Marcelino. Pero el resultado no puede ocultar que el Real Zaragoza hasta el minuto 60 fue de nuevo espeso, no tuvo ideas y por momentos fue superado por el toque del filial sevillista. A partir del minuto 60, contra diez y con Jorge López, Gabi y Herrera en el campo los aficionados pudieron disfrutar de varias jugadas de combinación. Poca historia para un partido en el que el Real Zaragoza cumplió sin más y desaprovecho una oportunidad de regalar a su afición un partido más brillante.
Cuando llega un partido como el que juegan mañana Real Zaragoza y Sevilla Atlético los entrenadores suelen llamarlo partido trampa. Él porque es muy sencillo, de cien veces que se produzca este partido noventa y nueve tiene que ganarlo el de arriba, en este caso el Real Zaragoza, pero puede ser que en uno el pequeño de el susto y a ese uno los entrenadores le tienen pánico, además los jugadores del equipo grande pueden caer en una relajación excesiva que agrande más ese tanto por ciento.
El Real Zaragoza ha empatado a dos ante el Alavés en un partido de nuevo malo, romo, plano como lo quieran llamar, menos mal que al final gracias a dos goles a balón parado se ha conseguido un punto contra un hombre menos. Otra vez se ha dejado una oportunidad ya que los demás han vuelto a fallar. Ahora según los resultados que se den el equipo de Marcelino se puede quedar a dos partidos del ascenso. El ascenso se sigue complicando, hay tiempo pero cada día menos.
Una semana más la victoria fuera de casa se ha vuelto crucial y los jugadores lo saben y son conscientes, por eso el mensaje empleado en las distintas ruedas de prensa ha sido el mismo: En Vitoria hay que jugar como en Murcia. Ese partido fue el que más se acercó a la idea de juego de Marcelino. Si se consigue jugar igual los tres puntos estarán casi conseguidos, digo casi porque esto sabemos que es un juego, y si los resultados de este fin de semana se parecen a los de la anterior el Real Zaragoza puede volver a los puestos de ascenso o por lo menos seguir en la lucha.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras y para demostrar que la afición del Real Zaragoza está con el equipo aquí os dejo unas fotos de la concentración del domingo pasado antes del partido, debo reconocer que la inciativa de las peñas Colectivo 1932, Presentes por el Escudo y AupaZaragoza.com tuvo una gran acogida, por cierto tengo que dar las gracias a mis fotógrafos Fernando e Idoya.
Todo era perfecto, una tarde soleada, una afición volcada y nada más comenzar el partido el primer gol a favor, pero cuando un equipo perdona tanto al final en esto del fútbol lo acabas pagando. El Real Zaragoza ha perdido una oportunidad de oro para meterse en los puestos de ascenso ya que ninguno de los de arriba ha ganado. La afición se ha quedado demasiado frio sin creerse lo que estaba pasando y menos mal que al final Zapater salvó un punto porque sino el chasco hubiera sido peor.
Miles de palabras se han escrito sobre este equipo, hace años eran palabras de oro, ahora son de madera. Pero hay algo que aún ahora se merece palabras de oro, ese algo es la afición. Solo un resultado, uno solo, ha bastado para movilizar al verdadero corazón de león ante una de las primeras finales de la temporada y hasta la directiva ha tenido que arrodillarse ante semejante demostración.
El Real Zaragoza ha jugado el partido más serio fuera de casa en lo que va de temporada. Los de Marcelino han entendido a la perfección que hoy no se podía fallar, que había que ganar de la forma que fuera y encima hacerlo como se ha hecho hoy puede significar esa victoria balsámica que le dé a los jugadores la tranquilidad necesaria para afrontar los siguientes partidos, donde se van a comenzar a decidir quién puede luchar hasta el final por el ascenso o quien se descuelga definitivamente, lo peor es que la afición para un partido que su equipo lo hace bien no lo haya podido ver por televisión.
Jueves, 16 de febrero