El Real Zaragoza y el Huesca han empatado a dos en un partido que ha plasmado todo lo que debe tener un derbi: tensión, lucha y emoción. Las dos aficiones han cantado, han animado, en algún momento se han enfrentado pero al final han disfrutado de lo lindo. Lo más importante es que durante los noventa minutos cada uno ha animado a su equipo pero ni antes, ni después del partido ha habido ningún problema, oscenses y zaragozanos, han acudido y se han ido juntos, entremezclados como buenos vecinos.
El partido lo marca el árbitro de principio a fin, al principio perjudicando claramente al Real Zaragoza y luego al Huesca, hoy Hevia no ha estado nada acertado. Con 0-0 en el marcador ha permitido el juego subterráneo del Huesca, sobre todo de su capitán Robert, no ha señalado un codazo de Helguera a Pulido que hubiera significado penalti y expulsión y ha concedido el segundo gol del Huesca en fuera de juego. Con 1-2 ha expulsado a Helguera de manera incomprensible permitiendo igualarse las fuerzas. Ni Marcelino, ni Calderón han quedado contentos con la actuación arbitral, aunque si hubiera que ponerlo en una balanza seguramente el Real Zaragoza ha sido el más perjudicado.
En lo único que acertó el madrileño ha sido en la expulsión de Arizmendi, que sigue dando una de cal con otra de arena. Arizmendi no ha jugado un partido completo desde que llegó al Real Zaragoza y hoy ha dejado a sus compañeros en inferioridad con una chiquillada, demostrando que no está centrado y que no está al cien por cien. Algunos echarán la culpa a Marcelino por no anticiparse a la segunda amarilla y no hacer el cambio pero faltando un minuto como faltaba hay que disculpar al asturiano.
Hasta la expulsión de Arizmendi ha sido el Real Zaragoza el mejor equipo sobre el terreno de juego, el Huesca no podía contrarrestar el poder ofensivo de los de Marcelino, que sin jugar excesivamente bien se plantaba delante de Edu con cierto peligro, el propio Arizmendi ha tenido dos oportunidades claras, Oliveira no ha llegado por poco a un centro de Ewerthon y Jorge López ha marcado aunque en posición de fuera de juego, el Huesca por su parte solo en botas de Rubén Castro ha podido inquietar a López Vallejo.
La segunda parte comenzó marcada por la expulsión antes citada, además en el minuto 12 el Huesca se encontraba con un penalti a favor, desde la grada se ha visto una mano, aunque no era clara si era del jugador del Real Zaragoza o del jugador del Huesca. Rubén Castro conseguía al 0-1 y a los cuatro minutos sin tiempo para levantarse Végar ponía el 0-2. Con diez y con el marcador en contra pocos auguraban el resultado final.
Pero es lo que tiene este Real Zaragoza que con poco puede marcar. Ewerthon recibía en profundidad y ponía el miedo en el cuerpo a los de Calderón, a los cinco minutos Helguera se iba a la caseta y dejaba sin ese jugador referencia para sus compañeros. El Real Zaragoza se veía de nuevo a igual y con posibilidades de empatar. El empuje de la grada y las ganas de los jugadores del Real Zaragoza apretaban a los jugadores del Huesca que poco a poco se han ido echando atrás.
El gol del Real Zaragoza iba a caer por su propio peso y por el miedo del Huesca. En el minuto 86, de nuevo Ewerthon, como está el brasileño, ponía el empate en el marcador y si le hubiera sobrado un litro más de gasolina hubiera podido poner el tercero.
Al final el fútbol se resumen con sensaciones, las de Huesca son de haber perdido dos puntos y las del Real Zaragoza de haber ganado uno, pero todo el mundo se ha podido ir contento a casa, porque ha ganado el fútbol y sobre todo ha ganado Aragón, demostrando que un derbi puede ser una fiesta de fútbol sin necesidad de violencia.
Viernes, 1 de junio