Domingo tras domingo las previas de los partidos del Real Zaragoza se van repitiendo, hace dos domingos había que romper la racha negativa de no ganar fuera, el domingo había que romper la racha de no encadenar tres victorias consecutivas pues esta no va a ser menos, hay que romper la racha de no encadenar cuatro victorias seguidas y la de no haber ganado nunca al Girona en segunda división.
Comentaba en la previa que Marcelino tiene dos objetivos, ascender y agradar, el primero sigue ahí, hoy el Real Zaragoza se acuesta líder de la segunda división, pero el segundo... hay el segundo. Hay que decirlo así, el Xerez ha sido mejor, no sé si para llevarse los puntos, pero ha sido mejor, ha llevado el peso del partido, ha creado más oportunidades y si no llega a ser por López Vallejo seguramente otro gallo hubiera cantado.
Cuando Marcelino firmó en verano, sabía que firmaba dos objetivos que no estaban escritos en el contrato. El primero, el ascenso, no hacía falta ni escribirlo ni decirlo y el segundo devolver una identidad a un equipo que lo había perdido arrastrándose por los campos durante toda la anterior temporada. De los dos objetivos el primero ya tiene los primeros cimientos, del segundo aún queda trabajo por hacer.
Hacía casi un año que el Real Zaragoza no ganaba fuera y hoy sin hacer un buen partido se ha llevado los tres puntos con solvencia y encima ha dejado la portería a cero. Es claro que el Real Zaragoza es el máximo aspirante al ascenso y hoy ha ejercido de eso, de equipo grande que no necesita jugar bien para llevarse los tres puntos. Marcelino puede estar contento con el resultado pero no con el juego, se han dado demasiadas oportunidades al Sevilla At, se siguen fallando en los balones colgados y se sigue sin dominar los partidos.
Conseguir una victoria fuera de casa después de más de un año y acercarse lo más posible a los puestos de arriba o incluso ocupar uno de ellos son los objetivos que tiene el Real Zaragoza para el partido de mañana frente al filial del Sevilla. Marcelino lo tiene claro, si el equipo consigue no encajar los goles tontos de cada jornada, los tres puntos pueden viajar a casa.
Hoy Real Zaragoza y Getafe han jugado el Trofeo Ciudad de Zaragoza “Carlos Lapetra” en su 38 edición. Un trofeo que el Real Zaragoza durante los últimos años, no solo este, se ha encargado de apartar, de olvidar y defenestrar. Se llevó a Octubre para acomodarlo en las Fiestas del Pilar y este año se ha puesto fuera de esas fechas y encima a las 19:00, resultado una entrada lamentable. No sirve de presentación del equipo, no sirve para homenajear al que fuera uno de los mejores jugadores aragoneses y no sirve siquiera para representar a la ciudad, si lleva el nombre de la ciudad pero hoy no ha ido ni el alcalde a entregar el premio.
El Real Zaragoza ha ganado 4-2 al Alavés en un partido que ha dominado sin muchos problemas debido a la calidad que tiene arriba, los Oliveira, Braulio, Jorge López o Caffa pueden resolver un partido en cualquier momento pero también los Pignol, Pulido, Pavón o Paredes lo pueden encajar en cualquier otro. Un equipo que quiere subir a primera no puede encajar una media de dos goles por partido, la mayoría a balón parado y en fallos infantiles que Marcelino sigue sin saber atajar.
Después de hablar durante toda la semana sobre los problemas musculares y que al preparador físico del Real Zaragoza se le fuera la boca un poquito, es hora de que se hable de fútbol, del Alavés y de la posibilidad de sumar tres puntos más que vuelvan a acercar al equipo a los puestos de ascenso. Marcelino tiene dudas en el once, dudas que hasta la hora del partido no se resolverán, el asturiano se caracteriza por ocultar el once semana tras semana para despistar al rival, a la prensa y a la afición.
Marcelino tiene que revisar el video de este partido. Si el técnico tiene tan claro que el Real Zaragoza va a subir podría explicar a la afición en que se basa, porque si nos atenemos a lo visto hoy el único que se lo cree es él. Un equipo como este no puede regalar siete minutos, ni puede dar una imagen en el tono físico como el que ha dado. Además las alineaciones que últimamente pone en liza el asturiano no convencen a nadie.
Hoy habría que hablar sobre el partido de mañana, sobre la oportunidad que tiene el Real Zaragoza para subir a los puestos de ascenso y continuar con una racha que ni los más viejos del lugar recuerdan. Pero durante la semana ha ocurrido algo que deja a un lado todo esto. Charlie ha recaído de la lesión y es posible que signifique su adiós.
Viernes, 1 de junio