O cuarenta, o tal vez más…
Los mitos nunca mueren. Pero se descomponen en vida y hieden el tufo de la impotencia, del fue pero no es, del quiero querer pero sólo soy la sombra de un fantasma del recuerdo. ¡Pero, joder, qué recuerdo!
Cuando la armónica, desgarrada, rasgó el aire de la incipiente y tormentosa noche, cargada en agua, desgranando las cuentas de una ancestral plegaria, léase blues, seguida de una guitarra áspera, que quería, tal vez, llorar nostalgia…, en las caras de unos cuantos, unos dos mil y pico, quedó grabada, como marcada, la antigua expresión de estado de gracia de los tiempos de Wright o Woodstock, felices y esperanzadores tiempos. ‘¡El cielo puede esperar!’ Al menos un rato más, me dije, Ian Anderson está, hecho carne, entre nosotros.
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21.04.07 @ 19:53:15. Archivado en κυνηγετικός
En los orígenes de Roma como civilización, la práctica de la actividad venatoria era libre y practicada independientemente por ciudadanos o esclavos.
Por su origen ganadero, los originarios forjadores de Roma, desde el mismísimo Rómulo (según la tradición), hasta los ciudadanos de los pueblos, primero aliados y luego sometidos, practican la caza en la libertad más absoluta y sin ningún tipo de veda, bien como sustento, bien como manjar cinegético o esparcimiento deportivo. Sin embargo, con la propia evolución política y social que sufre la República y el cambio de sus costumbres hacia sistemas “más refinados”, esta práctica generalizada empezó a considerarse, con el tiempo, como algo “indigno de hombres libres”, relegando y obligando su uso exclusivamente a los esclavos. Salustio, (siglo I a.C.), en su obra Catilina, califica la actividad cinegética de “trabajo civil”, impropio del cursus honorum (etapas que tenían que pasar los nobles para alcanzar las magistraturas superiores).
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28.03.07 @ 12:51:46. Archivado en κυνηγετικός
Para unos, los primeros, fue mera supervivencia. Para otros fue su esencia, un fin con el que, de una forma u otra, ganaron su sustento, loaron y celebraron la realeza y el poder, expresaron sus más intimas sensaciones y sentimientos; pero todos encontraron en la naturaleza y en su ancestral lucha del hombre por dominarla, una fuente de inspiración que nos ha legado auténticas obras de arte con un denominador común: la caza en todas sus manifestaciones.
El animal, compañero inseparable del humano en su periplo histórico, si en un principio se presenta como un adversario, con el tiempo se convierte pieza indispensable en el proceso de evolución. El dominio de los elementos naturales, principalmente el fuego, suponen un cambio básico en el proceso evolutivo que, con el cambio a una alimentación carnívora, implica la necesidad imprescindible de cazar para sobrevivir y evolucionar. Con el tiempo, la fiera será aliado, fuente de comunicación con lo desconocido, los dioses, al ser ofrecido en sacrificio y protagonista del rito de la vida y su máxima expresión: el arte.
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12.03.07 @ 10:46:23. Archivado en κυνηγετικός
…que en el año del Señor de 1013 siendo conde de Castilla Sancho García –según otros autores Sancho Fernández, hijo del fundador del Condado, conde Fernán González–, habiéndose enamorado su madre, Doña Sancha –también llamada Doña Oña–, viuda del Conde, de un rey moro –para muchos autores el mismísimo Almanzor– quiso, ante la oposición de su hijo a sus amoríos, envenenarlo durante un festín con la ayuda de una sirvienta.
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29.01.07 @ 17:54:08. Archivado en κυνηγετικός
Además de su organización social, su arte y cultura únicas, los griegos se unen, básicamente, en torno a su panteón déico-mítico, común a toda la Hélade y más conocido como Mitología Griega.
Sus principales deidades tienen como primera generación a los hijos de Cronos, (el tiempo) y Rea, (la tierra), Zeus, Hera, Poseidón, Plutón, Démeter y Hestia, y como segunda generación a los hijos de estos, todos hermanos, Afrodita, Atenea, Apolo, Ares, Artemisa, Asclepio, Dionisos, Héfestos y Hermes. Una pléyade de dioses menores, héroes, (semidioses), ninfas, musas y seres mitológicos, completan el panteón más hermoso y rico en leyendas de todas las religiones de la antigüedad (y del presente).
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26.01.07 @ 02:23:07. Archivado en κυνηγετικός
Cultura Venatoria
“(...) Educan a sus hijos sólo en tres cosas: montar a caballo, disparar flechas y decir la verdad”. Con esta frase, el gran historiador Griego Herodoto, una de las principales fuentes para conocer la historia de Mesopotamia, definía la educación que los reyes babilonios, asirios y persas dispensaban a su estirpe. También el gran Darío, persa, define su ajetreada existencia plasmando este epitafio sobre su tumba: “Quise a mis amigos, fui excelente jinete, diestro cazador y no tuve nada por imposible”.
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19.01.07 @ 20:19:06. Archivado en κυνηγετικός
(…) En aquellos días, maté cincuenta búfalos y capturé otros ocho. Maté treinta elefantes en las montañas. Abatí en lucha doscientos cincuenta y siete toros salvajes (…). Con la fuerza de mi brazo y el valor de mi corazón he capturado quince robustos leones en las montañas y en los bosques (…). Así de expresivo es en sus escritos el rey asirio Assurnasirpal II (883-852 a.C.). Pero no se limita a escribirlo, las escenas de sus gestas cinegéticas se plasman, como formas artísticas en las paredes de sus palacios. El arte cinegético se convierte en expresión artística. En todas las civilizaciones.
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