Callejón de los Dos Codos
04.09.07 @ 02:21:34. Archivado en Nullius in verba
Desde el fondo del viejo callejón apenas pueden las estrellas rebasar los aleros carcomidos del tejado. Abocadas el vacío, las tejas contemplan a sus pies el brillo macilento de las piedras engarzadas y aferradas al suelo, escribiendo, en arcanos mensajes cifrados, los resquicios que la historia ha recopilado bajo los pasos que durante siglos hoyaron y pulieron sus aristas. Nada queda al azar. Desde el principio de la cuesta, que perfila un perfecto marco de contraluz sobre el fondo de Alfileritos, un suave tobogán se desliza hasta el esbozo de plaza que dibujan sus cuatro esquinazos. Remanso intenso de paz entre la maraña de callejas, pasajes y pasadizos que desde los Cobertizos desemboca su insinuante sinuosidad en la cuesta del Cristo de La Luz, mágico y exótico entorno en el que se entremezclan, en armonioso y hermoso mestizaje, las sangres que el tiempo quiso amalgamar bajo sus herraduras. Mezquita del Cristo de la Luz. Le falta sinagoga al nombre pero, seguro, la tiene. O al menos jardín judío
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