Anoche...
09.05.07 @ 02:31:56. Archivado en Nullius in verba
Anoche, el cielo era pequeño y lo escondí entre mis manos. Jugué a ser dios entre las macetas y me perdí entre el humo sucio de una taberna sucia y maloliente de vino agrio. Jugué a la risa con las estrellas y me acosté desnudo entre los pastos, en las pajas de los pajares, entre el heno y el arroyo, al pie, justo, de los misterios de una noche bendita, sin sueño, e interminable. Jugué a dirigir el alba hacia otro lado, a pintar con aguardiente el resquemor del silencio, a fundirme en el refajo y en las sayas con hedores de sudor interminables, con sal y salvia por los rincones, con lunas negras y sin sus reflejos.
Anoche jugué a ser dios y le gané la mano. La apuesta fue crecida pero entré al envite. ¿Quieres cartas? Voy servido. No me puedes levantar la grande porque son mis reyes. No me puedes revocar la nada porque juego limpio. Apuesto con las estrellas de la noche impura. Me juego mis silencios contra tus reproches. ¿Qué crees, dios, que puedes dominarme? Apuesto por el frío que baja de esa cumbre. Apuesto por el roble, por la tierra húmeda, por la hierba seca que reclama tus riegos, por el aroma a leña, el olor del estiércol. ¡Apuesta dios y lluéveles tus mieles...! Y déjame libar los jugos del pecado.
Anoche vi la noche colgado del tejado. Y gane la partida, perdida, de mi tiempo. ¡No va más! No hay vuelta de hoja... el camino se acaba y el polvo no se escupe, se traga y se respira con sabor a silencio, se deja en la garganta y se pasa con vino... Después se desahoga con vapores de hielo, se orina entre las piedras abrasando la escarcha, se ofrenda en el pecado con gemidos y sueños.
Anoche, dios, jugué a ser tú... y sólo fui yo. Por una vez.
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para que complicarse, ¿no?
un gusto.#
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