Hacia un nuevo Concilio

El adiós a la hermenéutica antigua

14.11.12 | 06:54. Archivado en Acerca del autor

¿Qué actitud tomar ante la Nueva Evangelización? Hemos visto que la iglesia parece mantener estratégicamente el paradigma antiguo, aunque de forma difusa y tan oculta como se pueda, al mismo tiempo que procede a una pura proclamación kerigmática ?incontaminada de hermenéuticas? de la fe de la iglesia. Es lo que parece deducirse de los documentos para el Sínodo de los Obispos. Sin embargo, muchas circunstancias históricas, filosóficas y teológicas inducen hoy a pensar que la iglesia debería afrontar la tarea de hallar la nueva hermenéutica para proponer el kerigma en la modernidad, a saber, el paradigma de la modernidad.

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Comentarios
  • Comentario por MMC 15.01.13 | 10:56

    Mi experiencia dando clases de Religión . y a raiz de las preguntas de los alumnos dan la razón al artículo de Javier...... Recuerdo el comentario de un chico sobre el pecado original...."profe, Dios perdona pero no olvida....eso es ser rencoroso."..Me ayudó por aquel entonces un libro del claretiano Domiciano Fernandez sobre el pecado original magníficamente tratado....pero ¡oh! sorpresa ,que tuve una llamada de atención por salirme de la "ortodoxia".... Si estas cosas se siguen explicando literalmente se ponen las bases para el desarrollo de futuros ateos, y no exagero nada.

  • Comentario por xaverius 09.01.13 | 16:19

    La visión cristiana de legítima autonomía pero subordinada a la ley natural hizo posible el reconocimiento de los derechos civiles: derecho de todo hombre en cuanto hombre. A raíz de la conquista de América los teólogos españoles desarrollaron el derecho de gentes, reconociendo que el hombre en cuanto hombre, tenía derechos humanos. Con la posterior declaración universal de los derechos humanos se hizo un reconocimiento político y civil. A la misma idea obedece la creación de un tribunal internacional sobre derechos humanos y es el cristianismo lo que está en su origen. Luegon vienen los extremos interpretativos laicistas que traspasan la legítima autonomía de lo civil y quieren reducir las cuestiones a un simple consenso político, dando al hombre la capacidad de legislar contra la ley natural. Pero eso es volver a la barbarie como ya es evidente en la admisión del aborto y la eutanasia.

  • Comentario por xaverius 09.01.13 | 16:10

    Y San Pablo dice: "Soméntanse todas las personas a las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas." Romanos 13, 1. Y estas palabras fueron escritras en un contexto desfavorable de paganismo y de persecución. Esta noción clara de autonomía de lo temporal y de lo religioso hizo posible el surgimiento del extremo laicista, extremo que nunca se había dado en culturas y religiones distintas de la tradición judeo-cristiana. El laicismo es hijo de la tradición judeo-cristiana y es un extremo heterodoxo de la misma. Pero no se hubiera dado sin esa tradición. El cristianismo no puede admitir ninguna visión lacista que prescinda de que hay un Dios creador, que la creación tiene unas leyes naturales y que esas leyes naturales se han de respetar por todos los poderes, religiosos y civiles. El cristianismo reconoce la legítima autonomía de lo temporal pero debe estar también subordianada a la ley de Dios.

  • Comentario por xaverius 09.01.13 | 16:01

    En el artículo se atribuye al cristianismo el origen del teocratismo pero más bien sucedió lo contrario. En el Imperio Romano el Emperador era divino y Sumo Pontífice. La suprema autoridad civil era la suprema autoridad del imperio. Ya desde hacía siglos el judaísmo había roto esa unidad monolítica al distinguir el poder real o de los jueces y el poder sacerdotal. Este último estaba reservado a los descendientes de una de las tribus -la de Leví-. La máxima figura de la época de los reyes -el rey David- no era de la tribu de Leví ni fue Sumo Pontífice. El cristianismo continuó de otra manera esa tradición -el sacerdocio ya no estaba reservado a una tribu- de manera que el poder civil se distinguía netamente del poder religioso. Esa autonomía de poderes ya la había indicado Jesús con las palabras: "dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" Mateo 22. 21. Y San Pedro afirma: "Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey." 1 Pedro 2, 17

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