No más mentiras

La "odisea" del Santo Rostro llevado a París como botín de guerra comunista

02.04.19 | 09:03. Archivado en Sobre el autor

La “odisea” del Santo Rostro llevado a París

Sobre la reliquia del Santo Rostro que se venera en la catedral de Jaén; hay una historia poco conocida por muchos de sus adoradores y que con motivo de la próxima Semana Santa en Jaén, rescato de un curioso libro titulado: “Iglesia Catedral de Jaén – El Santo Rostro”; cuyo autor fue D. Guillermo Álamo Berzosa, (el que dedicado me regaló) sacerdote y luego canónigo de la catedral jiennense, que curiosamente y siendo hermano gemelo de D. Francisco; ambos fueron sacerdotes de esta diócesis, nativos de Santisteban del Puerto y ambos, fueron los que construyeron la actual iglesia parroquial del barrio donde vivo (“parroquia de Belén y San Roque”) y a los que conocí personalmente, incluso tuve amistad con el autor del libro, puesto que ambos coincidimos en Radio Jaén (SER) en espacios radiofónicos que cada uno protagonizamos en la entonces principal y provincial emisora jiennense, en la que convivimos durante muchos años; yo desde 1976 a 1993, y en los que mantuve ininterrumpidamente, espacios de gran audiencia, titulados “Monólogos de un hombre de Jaén” y que luego pasó a denominarse, “Ráfagas”; los que fueron pioneros en España, donde hasta el año posterior en que muriera Franco; los comentarios “políticos y sociales de crítica”, estaban no solo prohibidos en España, sino condenados y penados por las leyes “del Movimiento”. Después estos comentarios fueron naciendo en toda España, pero no con la lealtad de un hombre, como yo los inicié y mantuve, hasta que me echaron, puesto que “la verdad” sigue siendo fruta prohibida en este atrasado país.
Pues bien, en el citado libro se dice, entre otras muchas cosas históricas y curiosas, lo que relato:

“Hoy 17 de marzo de 1940. En el Palacio del Pardo y en Domingo de Ramos llegó el Santo Rostro del Señor, recuperado después de haber sido robado y profanado por las hordas rojas. El caudillo, por sus manos, restituyó el viejo cristal, roto que lo arañaba, y puso uno nuevo para hacer entrega, al siguiente día 18, a la comitiva de Jaén con su Vicario. Franco (rubricado). Hay un membrete, al lado, con los colores de la Bandera Nacional que dice: “El Jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos Nacionales”. Testimonio del viaje que realizó la Sagrada Reliquia, al ser robada de la Catedral en 1936, hasta que recuperada por el Caudillo y Jefe del Estado, Excmo. Sr. D. Francisco Franco Bahamonde, volvió de nuevo a Jaén. Transcribo a continuación la crónica de Lucientes, corresponsal en París, publicada en el diario Ya el día 14 de marzo de 1940. “París, 13 (De nuestro corresponsal). Mañana por la mañana sale para España, en automóvil, la Santa Faz de Jesús, que se venera en la Catedral de Jaén. El viernes a medio día llegará a Irún y, posiblemente, el domingo a Madrid, donde se depositará en el Ministerio de Asuntos Exteriores hasta que el Caudillo, solemnemente, la remita a su secular morada. “Ya sabéis como se encontró aquí la Santa Faz de Jesús: en un sórdido garaje de Villejuiif Biceetre, pueblecito de los alrededores de la capital, dentro de un baúl que con otros trece, componía lo que se ha llamado el tesoro del Partido Comunista español. A modo de símbolo en estos baúles, fruto espeluznante de las rapiñas sin nombre, se encerraba con la Santa Faz toda la tragedia que vivió nuestro país desde julio del 36 hasta el triunfo redentor de Franco. Imposible hallar bajo el signo del saqueo un caos mayor de valores espirituales y materiales, de cosas humildes codeándose con otras preciosas. Hay allí, revueltos en la confusión absurda que denuncia el apresuramiento de los ladrones, sacos repletos de botín donde se avecinan fabulosos collares de perlas con humildísimos rosarios, simples abalorios y dentaduras de oro, con artísticos bastones de mando. La Santa Faz yacía enterrada junto a un gigantesco lingote que denotó su origen, el robo por las diferencias de su condición, ya que aquí y allá asomaban en bloque de metal, aún intacto, rabos de cucharillas y púas de tenedores. Una preciosa colección de monedas, que se supone sean de Lázaro Galdeano, sufría el contacto con unos cacharros de cobre muy sucios que, sin duda, como brillaban, la codicia de los saqueadores confundió con oro”.
Hasta aquí lo copiado, puesto que el relato sigue detallando, la falta de piedras preciosas en el marco de la reliquia, así como un lazo de brillantes que en la cabecera del mismo había; todo ello (supongo) de un valor considerable; y si reparamos en lo que se dice de “los catorce baúles”, debió ser un botín enorme, que junto con otros muchos (A México arribó un barco lleno de riquezas que evadieron los republicanos) , fue robado de España, para que los “selectos” huidos, viviesen cómodamente en el extranjero; mientras aquí, mucho más de media España y tras la horrible guerra, morían de hambre y de miseria, faltos de todo lo necesario o imprescindible… Son cosas que debemos también recordar de esa memoria histórica que nos quieren imponer, los que interesados en que se sepa sólo, “su parte interesada, no quieren saber nada de la otra; y la verdad, si se inicia la verdad, hay que decirla toda; y que cada cual cargue con su parte; puesto que en aquella terrible guerra, en ambas partes se hicieron hechos que mejor tratar de asumirlos y no removerlos mucho, puesto que el hedor sería horrible; y ya nada se puede remediar de los hechos consumados, por ello asumámoslos con honradez y sin odios”.
Felizmente esa reliquia, sagrada para sus creyentes cristianos y católicos, volvió a su lugar de origen; y allí, se puede seguir adorando o venerando, puesto que las creencias religiosas deben ser respetables y al máximo; siempre que las mismas se realicen en paz y concordia, con los demás; sean o no creyentes, en algo o en la nada; esa es la verdadera convivencia humana y la que en realidad predicó aquel tan controvertido Cristo; cuyo mejor legado fue, “el denominado Sermón del Monte”; y el que aún está por ser practicado por la mayoría que dice creer en su doctrina; si es que en realidad dejó doctrina, puesto que los historiadores romanos, tan minuciosos ellos, poco o casi nada, escribieron de aquel famoso galileo; el que y puesto que yo sepa, sólo dejo… “El Padrenuestro y un imposible amaros los unos a los otros, que si acaso yo interpreto, como el aguantaros o soportaros los unos a los otros, pero sin violencia”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes


Martes, 21 de mayo

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