No más mentiras

VIAJE A ALEMANIA: JULIO 1977 (5)

08.08.18 | 08:54. Archivado en Sobre el autor

VIAJE A ALEMANIA: JULIO 1977 (5)

Hay que señalar que el gran casino de Wiesbaden, está rodeado de unos inmensos y bien cuidados jardines que lo rodean y que ello en sí mismo, es algo maravilloso de ver y disfrutar; nosotros lo hemos visto, cuasi “a vista de pájaro” puesto que el tiempo apremia.
Salimos de Wiesbaden y seguimos el curso de esta orilla del río, lo hacemos por carreteras secundarias, pues nos encaminamos a un lugar, “cuasi sagrado” para los alemanes, puesto que vamos a visitar la colina dónde fuera instalado el grandioso monumento dedicado a “Germania”, el que dista unos 25 o 30 Km. y está situado en una colina que domina el curso del río, estando muy cercano al castillo o ruinas del mismo, denominado “Burg Ehrenfels” ; igualmente este lugar está densamente y muy bien cultivado y estas pendientes laderas, que el sol acaricia de forma conveniente... están llenas de vid, de las que se obtienen vinos de los que luego hablaré, pues tendremos ocasión de degustarlo en una de sus bodegas.
Llegamos por fin a la citada colina e instalaciones complementarias, que son grandes y bien dotadas, puesto que reitero... estamos en un muy destacado lugar de “la gran Alemania”. Se trata de un gigantesco monumento de 35,5 m. de altura, el que se divide en dos partes principales, una el zócalo u obra realizada en piedra que tiene 25 m. de altura y que conforma la base (bien revestida y adornada con múltiples estatuas alegóricas y relieves con enormes placas de bronce con inscripciones y alegorías) y sobre todo ello, se yergue una estatua en bronce, de mujer o diosa, que quiere representar a “Germania” la que mide 10.50 m. de altura y se eleva, a 226 m. sobre el nivel del río Rhin, estando situado en una colinas denominadas “Niederwald” y es (entiendo yo) cómo una antorcha enorme para que no se pierda la memoria, de los orígenes y destino de todos los pueblos germánicos, o alemanes. Fue inaugurado (según dice la guía) en 1877 y por el Káiser Guillermo I; en algún folleto turístico figura la fecha de inauguración, en 1883 y se erigió en recuerdo de la guerra de 1870/71, en la que se consolida la moderna unificación de Alemania, con la derrota de Francia, erigiéndose el Káiser citado como emperador invicto de todo ello, pues ha dedicado su vida entera a tal meta.
Deambulamos por estas instalaciones un tiempo concedido para un descanso y la toma de una fresca cerveza, que a media mañana cae bien, pues reitero, hace calor en Alemania y en estas fechas. ¡Por fin veo niños y en cantidad notable! Y ello tiene su explicación puesto que son grupos de escolares, que traídos por sus maestros y en viajes organizados, vienen a visitar el monumento. Seguro que para insuflarles el espíritu patrio, cosa encomiable por demás y de paso, darles lecciones de historia contemporánea de su Alemania. Su comportamiento es disciplinado y “da gloria verlos” en perfecta organización y armonía, maestros discípulos... cosa a destacar y que difiere del comportamiento del escolar español. Por otra parte, hago notar que estamos en la primera quincena de Julio y que los escolares, están aquí con sus maestros y en trabajos o faenas escolares, lo que nos dice bien a las claras que aquí el curso escolar debe cubrir gran parte o todo el mes de julio, por lo que estos niños no tienen tantas vacaciones cómo los de España... “o las tienen distribuidas de forma diferente”.
Ya de vuelta en el autocar, la guía nos habla de las viñas o vides que estamos viendo y con gran énfasis, nos va diciendo que. “Los viñedos plantados en las laderas del Rhin, fueron mandados traer y plantar por Carlomagno y que aún hoy, mantienen su pureza y esmerado cuido, como productores de los famosos vinos que toman el nombre de este río y los que se elaboran con gran meticulosidad y pureza, sin aditivos de ninguna clase” ; nos llega a decir que observemos que las vides están plantadas en unas determinadas laderas y dónde el sol es generoso en sus radiaciones y de ahí la bondad de la uva obtenida.
Continuamos nuestro recorrido y en breve nos detienen a las puertas de una bodega, situada en una de tantas localidades de las que por aquí proliferan. La bodega es muy pequeñita si la comparamos con las que en España se denominan “bodega”, pero eso sí, ésta es primorosa por la instalación y cuido metódico en todo y somos atendidos con toda cortesía, puesto que nos dan a probar los vinos, lo que si bien es gratuito, pero luego nos pasan por “la tienda” de venta de los mismos, dónde nos ofrecen cajas de cartón con tres unidades y muy bien preparadas, para que lleguen (se nos asegura para animarnos a comprar) bien, al destino que sea, por lejano que esté. Es claro que todo está organizado para esta venta en la que entramos la mayoría de visitantes y el bodeguero vende unas docenas de botellas de sus vinos, los que degustaremos luego en nuestras casas y sin reparar mucho en el precio pagado o la calidad de los mismos... “es un recuerdo más y es por otra parte muy gratificante”.
Ya y sin otras visitas a destacar, iremos haciendo el recorrido de regreso a nuestro hotel, dónde llegaremos con hora de celebrar la comida del medio día, “a horario español y en atención a que somos turistas” y luego se nos dará la tarde libre, pues a la noche y en la cena en el mismo hotel, habrá un conjunto orquestal mínimo, pero suficiente, para que a los acordes de sus interpretaciones, la cena nos sea mucho más grata e incluso podamos bailar el que quiera... esto suele ser normal en cierto tipo de cenas alemanas, pues son muy aficionados al baile y por descontado a la música. Nuestro descanso de tarde y gozo de la noche, será cordial y muy reconfortante, lo que nos preparará para el siguiente día, en que haremos un viaje más largo y éste por tierra y agua, puesto que vamos a realizar un pequeño crucero fluvial.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (Aquí más temas)
Jaén: 08 de Agosto del 2018

Castillo que domina el curso del río Rhin y que sirviera para guardar el tesoro de la Catedral de Maguncia, en épocas de guerras del siglo XIV y dónde igualmente los arzobispos de Maguncia (príncipes o señores de todos estos contornos: Maguncia está frente a Wiesbaden, en la orilla opuesta) recaudaban los derechos aduaneros y de paso por el río. O sea lo de siempre... “el negocio es el negocio y la religión un complemento del mismo”.
Germania era el nombre latino de una indeterminada región de la Europa central que, habitada por los germanos, se extendía del Vístula al Rhin y del Danubio a los mares del Norte y Báltico. También existió posteriormente un reino con esta denominación, al desmembrarse el Imperio Carolingio en el año 843, el que fue absorbido e integrado en el Sacro Imperio Romano Germánico, dejándose entonces de emplear dicho término, pero los alemanes en general, son abundantes en el deseo (que no fue sólo de Hitler y los Káiseres anteriores) de que alguna vez, vuelva, se construya o reconstruya, ese imperio alemán que nunca ha existido en la proporción que muchos desearían, pues en realidad muchos de estos visionarios, lo que desearon siempre, fue emular al gran Imperio Romano... pero éste, cómo ocurre con las grandes cosas del mundo, son irrepetibles.
En Austria existen cerca de Viena otros “pagos” de un afamado vino local y el que bastante dulce, es muy agradable de tomar, pero allí, se nos dijo que se les añade azúcar, para elevar el grado alcohólico; deduzco que aquí deben hacer algo parecido, pues estas zonas tan al norte, son frías y las uvas aquí no deben tener las propiedades de las de mucho más al sur, pues es el sol el que dora la uva y le da sus propiedades en azúcares y por tanto en alcoholes.
Tan es así, en lo del cuido y ahorro, que cuando nos van dando a catar, los vinos (dos o tres catas), se nos dice que el sobrante de la copa, lo echemos en un recipiente central que en la mesa existe... “supongo que será para luego hacer vinagre con él... o vete tú a saber si luego vuelve a otras cubas”.


Lunes, 10 de diciembre

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