No más mentiras

EL NEGOCIO QUE PRODUCE LA DELINCUENCIA DELINCUENCIA: NEGOCIO Y TRABAJO

08.03.18 | 09:44. Archivado en Sobre el autor

EL NEGOCIO QUE PRODUCE LA DELINCUENCIA

DELINCUENCIA: NEGOCIO Y TRABAJO

Hubo un tiempo en que en mi muy activa vida, presidí una organización de empresarios a nivel provincial (hostelería) y entre las habituales y normales preocupaciones gremiales, destacaba entonces, los atracos y robos que soportaban principalmente bares, cafeterías y similares los que eran asaltados con tanta frecuencia que el clamor del gremio (junto con el de otros muchos sectores) llegó a propiciar unas reuniones en la comisaría y bajo la tutela de la máxima autoridad provincial, donde se debatieron aquellos temas, insolubles; y que continuaron a todos los niveles de este tipo de delincuencia, la que a la vista está, se generalizó y sigue siendo una plaga, la que no merma sensiblemente por cuanto se dice y publica cada año, cuando las autoridades dan una cuenta repetitiva de hechos, que ya nos dejan indiferentes... ¿A quién no le han asaltado, el piso, tienda, bar, chalé, apartamento, etc.?... ¿Cuántos de éstos han recuperado lo robado en su momento?... ¿Cuántas veces han cogido a los culpables y que se ha hecho con ellos ó para que sirvió su condena si es que les fue impuesta?... ¿Cuántos de los delincuentes cogidos y juzgados han vuelto a la sociedad como elementos útiles a la misma?... preguntas que tendrían miles de respuestas, pero la realidad nos demuestra el fracaso de una sociedad que se dice civilizada.
No comento el asunto “criminal”; pero el mismo, igualmente ha aumentado en grado muy notable y ya tenemos, hasta “niños asesinos” y un “etcétera” grande y abundante, del que nos informa cada día los noticiarios de todo tipo.
Pero a fuer de “darle vueltas al coco”, llego a pensar si en verdad y si existiera la posibilidad de erradicación, “interesaría a esa brutal sociedad creada entre todos”, el que la delincuencia que por un lado la asola, desapareciera o quedara en grados mínimos.

En algún momento de aquellas reuniones (que no sirvieron para nada) se lo llegué a decir a uno de nuestros muchos conferenciantes y que nos recomendaban, medidas a tomar... ¿Es que al propio Estado le interesa la delincuencia en los niveles en que ya se encuentra?... Aquel hombre, me miró entre sorprendido e incrédulo por tan inesperada, inconcebible o temeraria pregunta, incluso me pareció que “me miraba con malos ojos” sin reaccionar, hasta que de una forma tensa me invitó a que me expresara, puesto que al fin y al cabo, yo representaba a más de un millar de contribuyentes, que ya estaban “bastante cabreados en una proporción muy notable”.
No me arredré por ello y aunque sin extenderme mucho, le dije más o menos, cuanto sigue: “Llevamos ya años con éste tema, hemos tenido muchas reuniones, muchas promesas y se nos han prometido soluciones que no llegan... al contrario, pese a cuanto ustedes afirman, la realidad es otra muy distinta y los “porcentajes que ustedes esgrimen”, no sirven para convencernos y menos aún, al que reiteradamente le han asaltado su propiedad. Entonces, si desde que iniciamos estos cambios de impresiones, ustedes insisten, en que pongamos alarmas, rejas, puertas de seguridad y en definitiva, que “blindemos” más o menos, nuestras propiedades, las que en definitiva, siempre tienen puntos débiles y en gran medida, cuando hay forzamiento de puertas, rejas, paredes, techos, “o lo que sea”, los daños que ocasionan los ladrones, suelen ser muchas veces, superiores a lo que en realidad se han llevado. Todo ello conlleva, un enorme costo de obras de todo tipo y de no poco costo, hasta lograr de nuevo que la propiedad vuelva a estar en condiciones de servicio o de habitabilidad, puesto que igualmente meto en ello a la propiedad privada... de acuerdo, que usted me puede decir, que aseguremos la misma, cosa que ya hacemos en gran proporción, pero todo ello es forzado y por un momento, imagine el costo de todo y los incalculables millones de jornales, que se emplean, el material que se consume y en general, el trabajo que proporciona la delincuencia, simplemente con ese enorme “destruir para volver a construir o reparar”; de ahí lo que le he preguntado, sin ánimo de otra cosa que el de reflexionar hasta grados, donde no se suele llegar”.
Aquel hombre, velozmente “cambió de tema” y volvimos a las rutinarias “idas y venidas”, que continuaron un tiempo hasta que languidecieron y desaparecieron, puesto que terminamos por... ni acudir a aquellas citas que no servían para nada.
Han pasado varios lustros desde que ocurriera éste hecho que hoy recuerdo y que escribo para someterlo a la opinión pública... ¿Y a qué nivel nos encontramos?.
El tema del robo y el asalto, sigue en pleno “orden del día” y lo mismo ocurre en los lugares apartados, que en el centro de la propia ciudad y en mayoría de casos, la impunidad es la que “sella” el asunto. Por lo que el delincuente campa a sus anchas, por cuanto sabe que en mayoría de casos “ni lo molestarán”.
Así pues, insisto... “la delincuencia a todos los niveles”, crea cientos de miles de puestos de trabajo de todo tipo y que van desde el de Juez (recuerde los juzgados que había hace 15/20 años y los que ahora hay, los que además se dice, tienen que aumentar en grado muy importante); bueno, pues desde ese Juez o Magistrado, hasta el de peón de albañil o de pintor de “brocha gorda”, herrero, carpintero, electricista, etc., pues todos intervienen en el tema, amén de las innumerables compañías de seguros, peritos, celadores de prisión, policía y... “cuanto usted quiera imaginar y que vive y se mantiene en base a esa lacra social”, lo que es tan cierto, como que yo estoy escribiendo ahora mismo... vuelvo a preguntar... ¿Interesa a un Estado el acabar con la delincuencia o tristemente sería peor... “el remedio que la enfermedad”?... Me temo, que vamos a seguir “de por vida”, tal y como estamos, puesto que no se ven ni indicios de que interese cambiar una sociedad ya “anquilosada” y en la que no hay apenas “nada nuevo y que encaminen a nuevos horizontes”.
¡Habiendo tanto trabajo útil por realizar, pero que no se acomete, por lo que sea!

Antonio García Fuentes
(Escritor)
www.jaen-ciudad.es (Aquí más)

Jaén: 6 de Abril de 2001


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