No más mentiras

¿De verdad hay que celebrar la Constitución?

05.12.17 | 10:30. Archivado en Sobre el autor

¿De verdad hay que celebrar la Constitución?

Los que como yo nacimos en plena guerra civil y vivimos sufriendo todos los abusos inherentes al antes durante y después de ochenta años; no entendemos que haya que celebrar nada de todo ello; puesto que aquí no hubo nada más que lo que el poeta Antonio Machado, cantó en la estrofa… “Españolito que vienes al mundo guárdete Dios, una de las dos Españas…”.
Y es así por cuanto aquí no hay nada más que esos dos bandos, el dominante y el dominado. El resto no contamos nada, salvo y como siempre, ser enemigos de “las dos lacras” que siempre han tratado de robar todo lo robable, hasta hoy mismo en que nos tienen robada hasta la ilusión.
Así pues, yo y como testigo de todo ese período opino y digo (en alguna época del mismo me hubiesen fusilado; hoy no pero es lo mismo, puesto que te anulan hasta matarte con el aislamiento) que poco tuvimos antes de Franco, algunos menos aún después y como hoy puedo seguir diciendo, por cuanto trataré de sintetizar seguidamente.
Transcurre la terrible plaga que fue la guerra civil, que la ganan “los de Franco”,
sencillamente por cuanto saben organizarse infinitamente mucho mejor que los inútiles, dicen que republicanos, que no lo eran ni por asomo, puesto que fueron unos conglomerados en que todos querían mangonear, pues mandar es muy difícil y saberlo hacer, mucho más. Tras la guerra (y durante ella) se hacen “las escabechinas españolas que la historia ya cuenta o contará”, y que se hacen de similar forma en ambos bandos; y recalco ello, por la parte que se hizo después de la guerra, que de haberla ganado los otros, no nos quepa duda alguna, que los ganadores hubieran hecho lo mismo, “españoles unos y españoles otros”, así de simple y así de sencillo y trágico.
Igualmente los ganadores se apropiaron de todo lo valioso que quedara tras la guerra y al resto, nos dejaron simplemente, lo que se puede sintetizar como “sangre, sudor y lágrimas”; terribles hambres y abusos de todo tipo, o sea, lo normal en las luchas entre españoles, que han sido muchas y siguen siéndolo, puesto que hoy “en democracia” (dicen que esto es eso pero yo lo dudo) hacen lo mismo; y para comprobar ello, no hay nada más que analizar las luchas intestinas o en esos gallineros que dicen ser “parlamentos”, donde lo que hay es un mercadeo claro como el agua y donde se niega hasta “el agua al sediento”.
Sigue el proceso de siempre, la clase dominante vive opíparamente y solo defiende sus intereses, o los de la parte que los protege o patrocina, el resto sigue sin contar nada y por ello ya hay una pobreza e indigencias, que no asustan, por cuanto son inofensivas y al final, comen todos los días, visten también con lo que otros tiran y viven como pueden, si bien ya multitudes viven en la calle “entre cartones”.
En la segunda mitad del mandato de Franco y tras todo lo que hubimos de pasar y sufrir en la primera, España logra social y económicamente, unas metas ni soñadas por los que las vivimos y nuestros padres y “sin política de partidos” se llegan a prosperidades envidiables y que permiten, lograr lo indecible y que sería muy largo de explicar, destacando el que la adquisición de vivienda incluso con la segunda en el campo o en la playa, era cosa normal en cualquier familia de simples trabajadores; tranquilidad en las pensiones que se cobraban íntegras a la última nómina, ahorros aparte para la vejez sin problemas para el casamiento de los hijos; y un extensísimo etcétera, que dejo lo completen todos los viejos que como yo pueden hablar de todo ello, sin inclinarse a ningún bando, simplemente decir la verdad.
¿Qué tenemos hoy cuarenta años ya del período posterior a la época que cuento? Cada vez más miseria, más empobrecimiento, menos horizontes y más terrible futuro, donde solo van a vivir, esa inmensa clase política y los ejércitos de enchufados que nos han colocado “en las espaldas” para que los mantengamos; mientras ellos se han asegurado pagas de por vida, inmerecidas totalmente y que por ello mismo debieran ser abolidas; y señalo sin miedo alguno, las de Felipe Gónzalez o las de José María Aznar, que como políticos no deben cobrar y vivir de sus oficios, como hemos vivido la mayoría de indefensos españoles, a los que nos tienen ya cuasi esclavizados.
Nos hacen pagar impuestos hasta después de muertos, y otros igualmente confiscatorios, como los de patrimonio, donaciones, premios de lotería, e infinidad de más, que por ley, nos colocan para el sostenimiento político de parásitos y enchufados, o para enriquecimientos de grandes capitales, multinacionales, o conglomerados de intereses abusivos.
Y por hoy no digo más, aunque hay para llenar cientos y cientos de folios, así es que menos parafernalias constitucionales y mucha más justicia, que es lo que faltó siempre en España y como la realidad dice hoy… SIGUE FALTANDO.
Así es que no traten de distraernos con lo de los catalanes hoy, o lo de los vascos, navarros y otros mañana, el problema es TODO ESPAÑA y la solución ha de ser política, pero de auténticos estadistas y no de “panza y bolsillo”, que es lo que padecemos desde hace muchos siglos.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes


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