No más mentiras

Las grandes ciudades y sus infiernos I

23.11.17 | 10:54. Archivado en Sobre el autor

LAS GRANDES CIUDADES Y SUS INFIERNOS I

Hace ya dos mil quinientos años, que un sabio (Pitágoras) aconsejaba lo siguiente: “Que el campo entre en vuestras ciudades”... significaba con ello, que las edificaran espaciosas, ajardinadas y con lugares para el recreo y el departir humanamente en paz y concordia. Recordemos que en su época “las grandes ciudades”, apenas contaban con varias decenas de miles de habitantes: Atenas, por ejemplo, se dice que nunca rebasó los cincuenta mil.
¿Qué nos encontramos hoy?... todo lo opuesto, o sea una aberración, que se traduce en “mil enfermedades” de todo tipo y que para qué voy a enumerar (ver en mi web en artículos varios “Las grandes ciudades y sus infiernos I”)... ¿a qué obedece ello?, pues muy sencillo, a la concentración y acumulación de poder; parece mentira que ya en el tercer milenio y viendo todo lo que de negativo tiene la denominada “gran ciudad”, no se arbitren medidas para limitar el crecimiento de las mismas, pues hoy ya una ciudad de sólo trescientos mil habitantes, ya es incómoda por demás, incluso de bastantes menos habitantes.
En general hay espacios suficientes para edificar y planificar, puesto que lamentablemente, los medios rurales se despueblan y abandonan, por cuanto, “todo se ha acumulado en la gran ciudad” y allí hay que ir, no a vivir, sino a vegetar... muchas veces a morir por infinitas causas que provocan esas muertes más o menos prematuras.

Ahora bien, si los políticos lo fueran de verdad, llegarían a ser estadistas (que no hay ninguno en estos momentos) y planificarían humana y por tanto civilizadamente; limitando el crecimiento de forma inteligente, o sea, no autorizando nuevas industrias, ni nuevas edificaciones o nuevos barrios; dotando a los medios rurales de los suficientes elementos de sanidad y enseñanza y llevando a ellos, muchas de esas industrias que ya hacen inhabitables a muchas de las denominadas “grandes ciudades” o mejor dicho... “grandes termiteros”.
Pero todo ello no es posible, por cuanto lo que verdaderamente gobierna al mundo, no es el político, es el poder que hay aparentemente fuera de la política, pero que desde ese punto la dirige y maneja; de forma que antepone sus intereses a todos los demás y esos intereses, son siempre encaminados para atesorar más; para ello hay que concentrar las masas, puesto que concentradas, se exprimen mucho mejor y se las esclaviza de forma que ni se dan cuenta.
Por tanto, todo el que medio vive en el medio rural, debe pensárselo mucho y no abandonar ese lugar que le vio nacer... puede que si se marcha, progrese, pero ese progreso va a ser siempre o casi siempre, de índole material... pero al final, muchos, vivirán el resto de sus días amargados o con tal grado de amargura... “que morirán recordando siempre aquel lugar en que nacieron y vivieron y del que nunca debieron marchar”. Ocurre en mi país, que todo el que llegado a la jubilación y puede... vuelve a su pueblo, a su huerto, a sus raíces y lo hace para vivir mejor, lo que le quede de vida... y morir tranquilo y feliz.

Antonio García Fuentes
(Escritor y Filósofo)
www.jaen-ciudad.es (en ella más temas para pensar)

Jaén: 09 Abril del 2005


Miércoles, 26 de septiembre

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