No más mentiras

Inicio y muerte de un empresario

17.02.12 | 09:06. Archivado en Sobre el autor

Ahora la mayoría (de inútiles) hablan de empresas y empresarios; después de haberse cargado a la mayoría de verdaderos y emprendedores empresarios; ahora: que “muerto el burro de hambre, le ponen (si es que llegan a ponerla) la espuerta de cebada en el rabo”. Cansado de las opiniones de unos y otros sobre el empresario, la empresa, el crédito, lo que dicen que facilitan los bancos, el gobierno la contratación de empleados y todo lo que conlleva una empresa, al final resumo, lo que sigue.

Bueno, que cada cual piense lo que quiera, haga lo que le de la gana y si es capaz de poner una empresa que la ponga y la lleve como mejor le parezca. Yo lo que puedo contar son mis experiencias como emprendedor; y que brevemente fueron así.

1) A los 17 años y empezando de cero (ya llevaba diez años de “chiquillo para todo” en un comercio), "ya trapicheaba" yo en pequeños negocios de compra y venta y así fui juntando mis primeros veinte mil duros (1958 aprox.) vino la mili y me "guillotinó todo", puesto que me echaron a Melilla y de allí los permisos, eran casi cero... cuando vuelvo de la mili (1961) y con un complejo y miedos que yo sólo sé lo que pasé... reemprendo mis asuntos y así (nada de nóminas, ni de seguros sociales, ni préstamos, ni nada de nada, sigo yendo por libre)... llega 1963 y ya tengo casi cincuenta mil duros ahorrados (sobre la base de gastar lo mínimo y guardar lo máximo), me compro mi primer coche en abril y me caso en Junio... sigo sin firmar nómina, ni tener seguros sociales, ni casa, ni lavadora, ni frigorífico, ni televisión; sí que ya voy teniendo un desahogo económico que me permite seguir la aventura, pero para progresar hay que ahorrar, viviendo bien... pero sin lujos ni derroches absurdos.
2) A los treinta años (1968) ya tenemos tres hijos, casa propia y “bien amueblada”; y soy independiente, económicamente. En 1967 me convierto en empresario y contrato obreros.
3) Sigo emprendiendo, llego a tener dos empresas (aparte de mi primer negocio de vendedor a comisión) y entre ambas, más de veinte obreros; en la segunda empresa me tengo que valer de tres hipotecas, pero “calculando al máximo de que podré pagarlas en los cinco años que me conceden para la primera y los quince para las otras dos; ha sido el único “servicio” pedido a la banca (banco del Estado quede ello claro); el resto simplemente fue una férrea administración y procurar jugar con la tesorería propia llegando hasta donde se podía... “o sea el lema que decían de la Guardia Civil... paso corto, vista larga y...?; y no tuve apreturas como para ahogarme, supe dar “esos pasos cortos y bien calculados, teniendo la vista en un futuro que salvo “terremoto” podría cubrirlo”... y lo cubrí; a los treinta y cinco años podía ya vivir de las rentas y no avanzar más; no obstante seguí avanzando hasta que las tres hipotecas fueron pagadas. Mi mujer me ayudó todo cuanto pudo y más; trabajamos muchísimo los dos.
4) Llegado ese momento, me dije a mí mismo que ya estaba bien... que para trabajar para el Estado... ya trabajaba bastante y bastante dinero le tenía que entregar cada año, a un socio que nunca me había dado nada, que ya era... “un socio casi para llevarse la mitad de mis ganancias... y el que si quebraba, lo que recibiría del él era una patada en donde se pueden imaginar”; o sea fue el Estado y los gobiernos de “la nueva época” el que me quitó de empresario emprendedor... desde entonces, puse “mi nave” para que navegase por tranquilos mares y sin ya más ambiciones; consideré que ya tenía lo suficiente y no me he equivocado... nunca he conocido crisis económica.

5) Debo significar que

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