No más mentiras

“Las cuentas y las palabras del rey”

12.02.12 | 09:11. Archivado en Sobre el autor

Como “esto son lentejas” y como ya he manifestado en otros artículos, entre “un rey que reina y no gobierna y un presidente de república que igualmente reina y no gobierna”, más vale lo primero que lo segundo y... “a la historia me remito y a los desastres de las dos repúblicas que padeció España”. Por tanto preferible es un rey que se puede presentar en cualquier foro del mundo, que (por ejemplo) “un Zapatero que se vea aislado en esos foros y sea el hazmerreír de propios y extraños y al que de paso lo engañen miserablemente como a un párvulo y lo que nos ha costado ni se sabe (a lo peor mil veces lo que nos cuesta el rey)”. ¿Qué la corona nos cueste lo menos posible? (Lógico). Sí, pero que ello no menoscabe la dignidad de una nación (“que supongo sigue siéndolo”), cual es España. Pero dicho ello expongo.

¿Las cuentas que nos han dado (o se han hecho públicas) son la realidad o se asemejan a las ya viejas que dicen dio el “Gran Capitán”? ¿Las palabras que afectan a su casa o yerno se atienen a una realidad sincera y clara? Hay quién opina que no y que todo es un plan muy planificado para capear “los temporales” y esperar tiempos mejores hasta que soplen mejores vientos; y si bien los que dicen representarnos en el parlamento (cosa muy dudosa viendo la situación que padecemos) se hartaron de aplaudir al rey cuando compareció en el parlamento (no todos quede ello claro) pero... en realidad... ¿qué son y representan en realidad el medio millar de “apretabotones” que allí se reúnen? ¿De verdad ellos saben reproducir el sentir de la verdadera mayoría de ese pueblo, que en realidad siempre está ausente de allí? Veamos.

Que el pueblo o una más o menos importante parte de “ese pueblo”, se sienta atraído, admire, aplauda a una “figura tutelar”; es lógico, puesto que ese pueblo se considera “huérfano” y necesita a alguien en quien fijar su mirada esperando un no sabe qué pero que necesita... más insólito es el que esa parte del pueblo, “se despepite” por la presencia de un individuo que juega con una pelota, torea a un toro, se juega el pellejo en carreras de motocicletas o automóviles... o sube a una montaña y la culmine, “para no sabemos qué”, pero que todo ello parece ser... “el no va más del individuo humano”.

Por encima de todas esas figuras simbólicas, está la que encabeza la sociedad que sea y a la que se le tienen que exigir, que sepa representar lo que simboliza, sin malos ejemplos ni fisuras en su entorno; pues para eso se le paga y se le costea una vida de rey y al resto de familia con igual o parecido rango; por tanto el que no cumpla con ello, “o se va o que lo echen de inmediato”; puesto que “por estar por encima de la ley y ser inmunes ante ella”, han de demostrarlo en cada instante de sus vidas y ello debe ser indiscutible, puesto que al tener “segura su buena vida”, no tienen que pasar por las angustias y pesares que cada habitante del territorio, hemos tenido que pasar simplemente para poder asegurarnos... “los garbanzos y lentejas diarios”.

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