Es cierto que esta es tierra de extremos; no por casualidad existe hasta una región española que lleva el nombre de Extremadura. Esos extremos se han reflejado a lo largo de la historia y tanto llegan a lo bueno como a lo malo.
En lo relativo al trabajo, aquí se llegó hasta el tener a gala el “no haber trabajado con las manos”, para ser admitido en la nobleza, cosa que se comenta por sí sola, ya que junto al cerebro, las manos son las primordiales herramientas que han hecho al hombre lo que ha llegado a ser.
Aquí (y la mayoría de progenitores incluso presumen de ello) no se busca un trabajo, sino “un enchufe”, generalmente pagado y mantenido por el dinero público y donde se cobre lo máximo y se trabaje (si es que se trabaja) lo mínimo posible y sin responsabilidad alguna. De ahí ese dicho vergonzoso de algunos padres que presumían y aún presumen de… “mi hijo/hija tiene un enchufe estupendo, gana tanto y no da golpe”. O sea, algo que debiera dar bochorno, sin embargo sirve de presunción o categoría social y lograda por “vete a saber que medios”.
Por el contrario y debido a esos extremos; aquí hay quién es capaz de trabajar “veintiocho horas al día”, aunque ello parezca imposible, puesto que el día sólo tiene veinticuatro; pero los hay que su trabajo y rendimiento se duplica o multiplica por el ingenio y tenacidad de estos, dijéramos… “enfermos del trabajo”. A estos últimos les debe España su prosperidad, su inventiva y todos sus progresos del tipo que sean.
Ocurre igual en otros campos, como por ejemplo la lectura de libros; aquí en España se editan más libros que en ninguna otra parte del mundo, a tenor con su población, pero por el contrario, aquí abunda infinitamente más el iletrado o analfabeto que el cultivado, o sea que aquí hay
Jueves, 31 de mayo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín