Sabido es que en las técnicas de guerra, se practicaba (o practica hoy de diferentes formas) la táctica de “tierra quemada”, que no es otra que la que empleaba el ejército en retirada y huyendo del contrario que les hacía retroceder.
Así en la retirada los que huían iban devastando todo el territorio que recorrían y llevándose todo lo que de utilidad pudiera aprovechar el enemigo; así le limitaban aprovisionamientos necesarios, que era la forma de mermarlos en su intendencia y con ello frenarlos todo lo posible en su avance… aunque para ello, esa devastación, sumía en la miseria más espantosa a todos los habitantes por donde pasaban aquellas hordas.
O sea, lo de siempre y que de alguna manera ocurre hoy en las guerras de Irak y Afganistán, donde son infinitamente muchos más los muertos, heridos y mutilados, amén de los daños en sus bienes, en la población civil, que las que sufren los ejércitos más o menos regulares, pero ejércitos al fin y que lo que pretenden es exterminar al enemigo, al precio que sea.
Pues bien; viendo como actúa el ya nefasto, devastador y hoy acabado, Zapatero como malísimo administrador de los bienes comunes de España y los españoles; he recordado mis lecturas sobre guerras y batallas y he pensado que lo que este ya perverso individuo, lo que quiere y está empleando es esa nefasta política de tierra quemada.
Relatar todo lo que ha devastado ya es imposible para un solo artículo; en el futuro, los historiadores se encargarán de pormenorizar todo ello, para lo que tienen trabajo y material abundantísimo como para escribir una larga serie de libros, que pormenoricen por etapas todo lo que ha producido este nefasto gobernante.
Señalaré sólo el último dato devastador cual es el que se ha publicado y que afirma que en el pasado año 2009, ha gastado y malgastado nada menos que
Jueves, 31 de mayo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín