Vengo diciendo ya hace muchos años y observando a esa ya nefasta clase de los políticos; la que se han ganado a fuerza de tantos desaciertos cuando no desastres, el desprecio y la repulsión que ya nos producen... la contundente frase siguiente.
“La política es algo tan importante que es de necios o idiotas dejarla sólo en manos de los políticos”.
La frase tan extendida y que la mayoría suele pronunciar y que dice... “la política para los políticos”... es demencial, la masa que la pronuncia y siente, no tiene ni idea del peligro que ello conlleva, puesto que eso es lo que quiere esa clase política, o sea; campo libre y que los dejemos hacer lo que ellos quieren.
La democracia hay que practicarla todos los días y no cuando esos políticos nos llaman a votar. Y es así si de verdad queremos democracia, puesto que esas votaciones oficiales, son sólo un juego muchas veces deformado por propagandas envenenadas y pasado ese momento, el político se apodera del voto y olvida a “sus súbditos” hasta la nueva ocasión que ya procurará sea lo más tarde posible; mientras, reitero... hará con el voto lo que ya estamos padeciendo, o sea apropiárselo para sí mismo e incluso venderlo al mejor postor, mediante el oportuno soborno, puesto que el político no se representa nada más que a sí mismo.
¿Excepciones?... ¿Dónde están y para qué nos sirven si la mayoría de ellos no lo son o sus silencios les hacen cómplices? Esas excepciones terminan por comulgar con las normas establecidas o tienen que salir de la política, puesto que si no los echan, les cierran todos los pasos y han de irse por aburrimiento o hastío, así es que no nos hablen de minorías inservibles; lo que cuenta es la realidad que padecemos. Y no olvidemos que en “democracias” todo se hace o debe hacerse por mayorías.
¿Y como se ejerce y defiende una verdadera democracia? Desde fuera de la política oficial... desde organizaciones ciudadanas de simples ciudadanos de a pie, desde verdaderas organizaciones empresariales y gremiales, que de verdad lo sean y que no sean “otros” departamentos controlados y sobornados por el dinero público manejado por perniciosos políticos que todo lo destruyen. Es desde esas organizaciones, dónde y cómo ha de controlarse al político, vigilándolo día a día y presentándole “batalla legal” sin contemplaciones y exigiéndole daños y perjuicios si su proceder así lo requiere y sin consideración alguna, puesto que lo más condenable de los delitos deben ser los que se cometen contra el bien público (o los bienes) y esa es la misión de la verdadera política; puesto que política es... el arte de gobernar bien a los pueblos. Y a la vista está lo que ocurre.
Si todo ello no se practica con la verdadera responsabilidad que contrae cualquier adulto
Jueves, 31 de mayo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín