No más mentiras

LA ENSEÑANZA NO PUEDE SER UN NEGOCIO PRIVADO

16.01.10 | 09:22. Archivado en Sobre el autor

No, tampoco puede ser un negocio religioso o político; la enseñanza tiene que ser libre y bien estudiada antes de empezar a aplicarla y luego costeada por los fondos públicos que mediante impuestos recauda cualquier Estado. Así de claro y así de sencillo. Toda enseñanza que nace “cuadriculada” por intereses múltiples, está encaminada al fracaso, a la atrofia, o peor aún, al retroceso en que hoy se encuentra y en lo que tristemente destaca España, en el mundo o civilización occidental.

¿Cómo se obtendría una enseñanza positiva para todos? Sencillo: Estudiando a todos los grandes sabios que el mundo a generado y de cualquier raza o credo y sacando un extracto de todos ellos, llegar a un tipo de enseñanza buena y formativa integralmente y que serviría para todos.

Estoy hablando pues de una formación integral del ser humano y de ambos sexos. Lograda ésta, todas las enseñanzas mecánicas o de los oficios que fueren debieran partir de ella, pero antes hay que hacer ese cimiento, sencillamente para que la humanidad progrese de verdad y piense cada individuo en que es mucho más importante ser que tener; sin que ello sea renunciar a disfrutar de una vida holgada o cómoda.

Mientras se sigan con esas luchas atroces y por tanto perniciosas de que... “lo mío es lo mejor”, no se avanzará como sería necesario fuese ese avance.

Hace muchos años y viajando por un país musulmán, el guía nos señaló unas escuelas que había en una población y situadas cerca de la carretera; fui yo el que le indiqué si aquellas eran escuelas, precisamente por la proliferación de niños pequeños que allí había. Sí, me dijo; nuestro rey quiere que niños y niñas vayan a la escuela desde niños y aprendan bien. Extrañado del aparente atraso de aquellas gentes, seguí preguntándole y por ello, supe que los primeros años; no recuerdo ahora si cuatro o cinco años (lo tengo reflejado en una de mis relatos de viajes)... o algunos más; aquellas criaturas eran obligadas a leer y memorizar su libro sagrado, el Corán.

Como es lógico nada dije a aquel guía que por cuanto ya llevaba con nosotros varios días, era un ferviente creyente de Mahoma y su doctrina; pero pensando en aquellas criaturas, temblé de miedo al ver a lo que eran sometidas (sé que otras religiones lo hacen o hicieron y sus efectos siempre fueron perniciosos) puesto que en esa edad,

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Jueves, 31 de mayo

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