No más mentiras

EL PIROPO O REQUIEBRO: LA MUJER Y EL HOMBRE

31.12.09 | 08:41. Archivado en Sobre el autor
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Sé que hablar de esto hoy en España… supongo que en otros países ocurre igual… es algo así, como hablar de poner un puesto de flores en Saturno; pero hay que hablar de cosas que se han perdido y que no debieron perderse.

Y se perdieron, a mi entender, por esa aberración política, denominada progresista y que preconizan la igualdad entre hombre y mujer, cosa imposible, puesto que somos diferentes aunque sí, semejantes. Se implantó esa otra aberración denominada “unisexo”, que el capitalismo mundial con los políticos a su servicio, han implantado para homogeneizar mucho mejor a un rebaño, vestirlos igual, que coman igual, que piensen igual, y que en definitiva y al ser robotizados… se dominen mejor.

La propia naturaleza nos demuestra la aberración, puesto que este ente natural y al que debemos todo… “viste de diferente forma a los machos y a las hembras” y de igual forma y manera, les asigna cometidos diferentes en la inmensa mayoría de casos.

He vivido mucho… “muchísimo”… puesto que soy de la generación de los que pasamos del… “candil a las modernísimas iluminaciones actuales”; y del…”brasero de herraj o picón, al aparato de aire acondicionado a todas las temperaturas”; igualmente desde el ir a pie o en burro… “al modernísimo automóvil que nos calienta las espaldas con un calefactor en el respaldo… o nos enfría el cuerpo a la temperatura deseada”. Por tanto puedo decir sin temor a errar, que soy de los que pasamos desde… “el medievo a la era interplanetaria y todo lo que ha venido después”.

Pero en lo humano, en lo verdaderamente humano, igualmente digo que más que avanzar, se ha retrocedido y una de esas cosas es lo que indico en el titular de hoy.

En mi época de cortejar y mucho después, era normal el piropear o requebrar a la hembra; lo que sabiéndolo hacer (nada de burradas o groserías) esa hembra lo agradecía y se notaba de inmediato, puesto que su cara de satisfacción, su contoneo y movimiento de la falda al andar; era la señal de que había recibido con satisfacción el halago verbal, que era simplemente eso… un halago y también una demostración de deseo animal, a sabiendas que nada se conseguiría. Curiosamente también había hembras que según en que momentos de cierto acercamiento, también piropeaban con picardía y discreción al hombre que deseaban… “le tiraban los tejos” (se decía).

Y ese sentimiento no ha muerto, se sigue sintiendo y aunque poco, practicando; a cada ser humano le agrada que le piropeen o requiebren, si el que lo hace sabe hacerlo con ese tacto e inteligencia necesarios, para no herir ni molestar siquiera.

Hoy es descorazonador, ver el comportamiento humano, más aún en esa juventud, falta de palabras (desconocen nuestro riquísimo idioma) y comunicándose en esas jergas cortantes y más propias de robots que de personas; donde dudo mucho sepan emplear las dulces y musicales palabras de acercamiento entre parejas, que naturalmente deben aproximar a los sexos hasta el entendimiento… por lo visto ya lo sentimental, lo romántico, no hace falta para nada… “al grano y aquí te pillo aquí te clavo”… pero algo pasa con esa falta de comunicación necesaria y ello me lo dice simplemente, observando la frialdad o cortante de las conversaciones que oigo; más “metálicas que musicales”… y sobre todo, el gran consumo de todo tipo de drogas, incluido el alcohol y el embrutecimiento o absorción de los sentidos, por tanto aparato electrónico como hoy esclavizan al hombre y la mujer; por lo que ya son más, “un apéndice más de la altísima tecnología… que un individuo de pensamiento libre y que observando a su madre natural (La Naturaleza) trata de seguir sus impulsos que a mi entender son los verdaderos, precisamente por lo naturales”.

Hoy nadie se atreve a piropear, quizá por miedo a terminar en la comisaría o ante un juez, que lo acuse de… “maltrato o incluso de intento de abuso sexual”. De risa, o mejor dicho… de pena.

¿No será por todo ese estado antinatural a que ha llegado el individuo, el por lo que se ha desarrollado tanta y tan variadísima violencia y tanto salvajismo incontrolado como hoy padece esta sociedad que dicen adelantada?... ¿adelantada en qué… positivo?.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más)


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