He comentado bastantes veces, el que nos encontramos en “una nueva edad media” (con las diferencias que quieran pero es así) y es así, por cuanto todos los valores humanos están en decadencia no ya preocupante, sino alarmante. El bandolerismo es igualmente alarmante; puesto que y en la región que vivo, Andalucía (de las más pacíficas del mundo) ya están apareciendo hasta ladrones de ganado, o sea cuatreros que roban ganado incluso por manadas. No hablemos de los robos de cosechas en el campo o incluso “almacenadas”. Equipos organizados roban hasta aceite de aceituna (mal llamado de oliva) almacenado en cooperativas o almazaras; para lo que tienen que ir con camiones cisterna y todos los elementos necesarios para el bombeo y trasvase de este líquido, que por ser espeso necesita bombas especiales y por tanto bastante tiempo. Las naves industriales en polígonos, los camiones en carretera, los establecimientos hasta en el centro de Madrid, son asaltados con una profusión y violencia que asusta. Y así, hasta lo que ustedes quieran imaginar.
Las fuerzas estatales y las leyes, no sirven para gran cosa visto la invasión y la impunidad con que obran los bandidos, que incluso ya practican su propia ley y se ajustan las cuentas entre ellos, asesinándose a plena luz del día. Las penitenciarías, están a rebosar, o posiblemente algunas de ellas “para estallar” y lo dicen los guardianes.
Armas ilegales, se deben estar vendiendo con gran profusión, puesto que todos estos bandidos gozan de armamento abundante y algunos hasta se les han recogido verdaderos arsenales.
O sea y resumiendo con toda la crudeza que permite el idioma español... “que los únicos que poseen armas son o las fuerzas que pagamos con nuestros impuestos y que a la vista está nos sirven para muy bien poco... o los bandidos que nos asaltan y a los que tenemos que entregarles lo que ellos quieran ante la indefensión del que llega a esos momentos trágicos, en los que incluso pueden torturarle para conseguir lo que pretende el bandidaje.
Estamos pues a merced de dos fuerzas que nos obligan a pagarles, a una legalmente y a la otra por cuanto “ya me dirán”; y además para contrarrestar ésta última, no nos dejan ni comprar armas para llegado el momento, podernos defender con toda la fuerza de que seamos capaces y según la circunstancia.
Circunstancia que según las leyes que nos obligan, puede ser que llegado el momento, te castiguen a ti muchísimo más que al bandido que provocó la situación que te obligara a actuar... ¡Inaudito!
¿Cómo un Estado al que mantienes y que no puede defenderte como es su primera obligación (defender vida y hacienda del que le paga) te puede obligar a que vivas desarmado y a merced de tanta calamidad? ¿Es que en realidad lo que temen es que el pueblo pueda sublevarse y con armas en las manos será más difícil doblegarlo? Si es así todo está explicado; pues “lo que dicen las progresías no me vale en absoluto”; una cosa es las buenas intenciones (nadie medio civilizado quiere emplear las armas) y otra muy diferente las realidades a que nos ha llevado, tanta permisividad y tanta blandenguería con una delincuencia, que por ello ha crecido de tan espantosa forma y manera.
No me vale el que me digan los casos extremos que ocurren en USA; más por falta de vigilancia policial que por otra cosa (pues allí no controlan bien quién tiene armas, cosa que yo no pretendo y en España están controladas incluso las de caza) y que de forma similar ya está ocurriendo en Europa y más en España. Salvo en “la culta, adinerada y bien armada Suiza”, donde casi todos los ciudadanos helvéticos, tienen armas y munición, que les proporciona el propio gobierno para en caso necesario militarizarlos; amén de las que ellos compran particularmente. Y curiosamente en Suiza el índice de criminalidad es muy bajo, por tanto no influye ese armamento excesivo que tienen en casi cada casa para nada que preocupe a la paz ciudadana.
Reciente está el caso de los indefensos pescadores españoles en el Índico, los que al final, el Estado ha autorizado a que se armen y defiendan “sus vidas y haciendas”; y además pagándolo nosotros, el contribuyente; puesto que de forma “truculenta”, nos lo harán pagar vía impuestos. Pues bien, con las diferencias que sean, pedimos lo mismo, los que nos consideramos aptos para tener una pistola a mano... “por si las moscas”; pues si no estamos en ningún océano de agua... “ si que ya estamos en una selva virgen en esta tierra llena de bandidos”; y no queremos estar indefensos.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más temas)
Viernes, 17 de febrero
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