Soy de una época en que se veneraba al pan… se le consideraba como algo cuasi sagrado; “era pecado tirar el pan, decía mi entrañable abuela”. Tan es así, que nuestras madres y cuando un trozo caía al suelo, nos ordenaban besarlo y comerlo como si tal cosa. Por descontado que nunca se tiraba ni un mendrugo de pan; se aprovechaba para sopas, migas, rayado para emborrizar múltiples cosas… recuerdo ahora mismo, el riquísimo olor a pan “sentado” cuando era destapada aquella orza en que se guardaba el pan, amasado por la abuela y cocido en el horno más cercano previo pago de la cochura al “hornero”…. “lo de panadero vino después”. Recuerdo incluso y siendo muy niño, ser enviado con un kilo de trigo y cambiar el mismo en el horno, por un kilo de pan blanco… eran otros tiempos “menos especuladores” y el comercio era más sencillo y menos avaricioso.
Cuando por las tardes marcho dando un largo paseo, paso por un lugar donde existen dos o tres modestos restaurantes, donde comen trabajadores, jubilados y gentes de pocas posibilidades económicas… casi siempre, hay junto al contenedor de basuras, un saco de papel de los que emplean para la harina y que a su vez el panadero, usa para llevar el pan a estos mayores consumidores. Pues bien, ese saco siempre tiene abundancia de no sólo piezas de pan a medio consumir, sino igualmente abundan las que no se han consumido y que por perder su textura, simplemente las tiran.
Comentando ello con un compañero de dominó, viejo como yo y que sabe “lo que valía un pan”; me agradeció el informe y ahora va a diario a recoger ese saco… que lo aprovecha para alimentar las gallinas que tiene en su campo.
Hoy el pan es cuasi despreciado o infravalorado, por que dicen que engorda…
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín