Lo recuerdo perfectamente y conviví con bastantes de ellos. Corrían los finales de los años cincuenta y el primero de los sesenta, cuando estando en la mili, comprobé la cantidad de “voluntarios”, que había en el Ejército, incluida la Legión y otros cuerpos… simplemente “se amputaban”, por que en el Ejército, nadie “se mataba trabajando”, se comía tres veces al día, se vestía gratuitamente y así y poco más… “aguantando la ingesta de aquellos famosos chuscos”; se iba pasando de soldado raso, a cabo, de cabo a cabo primero, de éste y tras muchos años a sargento, se llegaba al título de “chusquero”… y así, hasta brigada… algunos (pocos) llegaban a lo que creo recordar era “la escala de servicios” y lucían alguna estrella con el grado de oficial… toda una vida aguantando, para al final retirarse con sueldos nada abundantes, pero que en aquellos tiempos era el seguro de poder seguir tirando… “Franco no pagaba demasiado bien a sus tropas, al menos desde coronel para abajo”… “de la tropa o soldados rasos, mejor ni hablar, lo viví durante dieciocho larguísimos meses”. Pero aún así, ya digo, había abundancia de voluntarios para pertenecer “a la tropa”; y no digamos aquel que buscaba el enchufe superior y “lo colocaban en la Guardia Civil, para sudar el chopo” (Máuser español modelo 1942 calibre 7,92 y peso más de cuatro kilos, sin incluir aquella larga bayoneta, que la tropa teníamos que llevar al cinto y que si nos metían en alguna batalla, podría servir para aquello tan bestial que era… “¡a bayoneta calada!”… “guardo una como recuerdo”.
Poco después y desde los primeros “años sesenta” ya se empezó a vivir bien (muchísimos muy bien) en España; y lo del “uniforme” quedó relegado a los que de verdad les agradaba este tipo de vestimenta y “la carrera militar”. Los obligados a ir por “leva” (o mili obligatoria) fueron presionando, hasta que ello fue derogado, creo que en tiempos del primer Gobierno de José María Aznar; y “la mili desapareció”.
Pues bien, como quiera que “las miserias vuelven a España”… muchos españolitos de a pie, no encuentran ya más solución, que alistarse en el Ejército, la Guardia Civil y otros cuerpos militares o militarizados; con lo que la penuria de la falta de alistamientos para nutrir un número mínimo de soldados del Ejército Español y del que tanto se ha hablado, ahora y al parecer… “dentro de nada y menos, podremos ver que todos los efectivos están cubiertos y que el banderín de enganche ha sido cerrado”.
¡¡Progreso!!... que decían y aún dicen con toda la cara dura, los políticos.
Pero no crean que esto es sólo en España, no… vean lo que se publica en Estados Unidos de Norteamérica, donde igualmente y hace nada y menos, se veían y se las deseaban para nutrir su Ejército… y los encargados de reclutamiento, andaban a la caza y captura del que se pusiese por delante, con sólo dieciséis años de edad o poco más. Luego estos “pobres enganchados” y llevados a los “teatros USA esparcidos por medio mundo… maldecían (muchos) la maldita hora en que firmaron “los papeles”… pero ya era tarde y tenían que cumplir.
“El funcionario del Pentágono David Chu dijo: “Salimos beneficiados cuando las cosas no están muy bien en la sociedad civil. Es una situación en la que más personas están dispuestas a darnos una oportunidad”. El Pentágono anunció la semana pasada que las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas alcanzaron sus objetivos respectivos de reclutamiento para el año fiscal federal que culminó el 30 de septiembre”. Lo que antecede es copia literal de un periódico de los muchísimos que en USA se editan en idioma español… “ese español que aquí combaten una cierta cantidad de renegados, ceporros o cosa peor”… pero que se extiende a gran velocidad por muchas otras partes del ancho mundo y con esa denominación; ESPAÑOL y punto.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más)
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín