Hace muchos años y cuando en España se empezó a notar la influencia norteamericana; aventuré una frase que luego se ha ido confirmando: “los europeos fueron a América a colonizarlos; los americanos han vuelto a Europa para “cocacolanizarnos”. Empezando por su famosa “cola” que aquí en España era viejísima, en su denominación como refresco de zarzaparrilla y sin más que azúcar (“nada de coca”) y terminando en esa aberración, cual es el “autoservicio en un comedor público” (self-service norteamericano) cuyo nefasto invento, se le ocurriera a uno de tantos aventureros que lo implantó en una línea férrea que partía de Chicago, empezando el gran negocio a finales del S, XIX. Pero aquel remedo de comedor y comida, efectuada en pie y deprisa; que para unos apeaderos ferroviarios podía ser útil; tuvo la mala fortuna de extenderse y llegó hasta París, donde y hace más de veinte años, participé por “narices”, en más de uno; y nada menos que en un congreso internacional de hostelería y donde acudimos representantes de todo el… “mundo mundial”.
Digo y mantengo que fue una aberración y sigue siéndolo, puesto que si comer es uno de los placeres a que tenemos opción el ser humano; ese placer debe ser efectuado en la mesa y servido por persona capacitada para ello; al menos en los establecimientos públicos, donde hoy y en mayoría, ni sentados saben servir el condumio… puesto que en muchos lugares, te lo “tiran” en la mesa, por mor de las prisas, falta de conocimiento del buen arte de un camarero, etc. Ni en la propia casa es admisible esa falta de respeto a la mesa, yendo y viniendo, levantándose y sentándose en la mesa y en esa falta de respeto hoy tan extendida, por cuanto ya ni se sabe comer en casa y menos; respetar los tiempos de comida y reposo… que hasta los animales practican… “puesto que nunca verá a un animal hacer otra cosa que reposar, una vez ha saciado su hambre”.
He hablado primero de bufés (en español decimos en mi tierra bufé) y nada menos que en París, por cuanto los franceses presumen de su excelsa y exquisita cocina y mesa; y yo me reía de ver lo que allí vi y que cuento más abajo. Pero también puedo hablar de otros bufés, donde los protagonistas no eran expertos en todos los oficios y artes de la Hostelería, sino en los que participaban y participan, millones de jubilados que practican el turismo de masas y curiosamente, da igual que el bufé sea “devorado” por gentes vestidas de esmoquin o con pantalón vaquero y camisa más sucia que limpia; es igual; muchos de ellos, simplemente… “se tiran como fieras a los mostradores donde están los alimentos y se llevan hasta en los bolsillos”; aunque luego y terminado este ridículo espectáculo, ves en las mesas, sobrantes que en muchos casos son la mitad o más de lo que el glotón e incivilizado, se ha llevado… “no vaya a que se lo quite otro y luego no pueda repetir”.
Y ello no crean que lo hacen sólo los meridionales: igualmente lo hacen los nórdicos, centro europeos o británicos; el ser humano y en situaciones donde puede demostrar su mala educación y sus bajos instintos, es igual sea de donde sea; puesto que siempre saldrá ese bicho que todos llevamos dentro y que es el… “primero yo”; que ya saben que lo dijo hasta uno de los más ostentosos e idiotas reyes de su tiempo, o sea el “enano rey sol”… con aquello de que… “después de mi el diluvio”.
Está claro que yo no voy voluntariamente a ningún “banquete” de este tipo, salvo los que por circunstancias he tenido que soportar o sufrir; donde al final me he apartado con mi señora a un rincón, hemos comido lo que hemos podido o nos han dejado; y hemos consumido lo que pudimos coger de aquellos manjares (en alguno de ellos como el de París, otro en Mallorca y otro den la Costa del Sol: que recuerde en este momento) había verdaderos manjares y abundantes por demás… la mayoría, luego quedó estropeado, manoseado, revuelto y sólo apto para el cubo de basura.
Yo prefiero, sentarme en un modesto restaurante y que me sirvan medianamente bien, aunque sea el económico menú del día y por persona que amablemente, al menos sonría y tenga los mínimos modales, cuales son los que enseña; “el arte de servir una mesa”… puesto que es un arte, que como tantas cosas buenas, se está perdiendo… “por la prisa que nos metieron en el pasado siglo… los que califico de cocacolanizadores”… que nos han llevado muy deprisa hacia ninguna parte y a mi me da ya mucha risa, tanta velocidad y tantos follones como han creado en el mundo, sobre la base de un consumo masivo y absurdo por demás… “El Sol y la Luna siguen girando y trasladándose a igual velocidad”… “El ser humano no hemos encontrado aún nuestras velocidades acordes”… de ahí nuestras principales desgracias.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más)
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Resumí hace mucho tiempo la vida que iba viviendo y observando "el mundo"; aventuré y dije... "nos están llevando muy deprisa hacia ninguna parte"; pues bien, pasados muchos años hoy pienso que..."ya estamos llegando" ¿Y ahora qué?. Soy de los que ha vivido desde ir a acostarse con un candil para alumbrarse, hasta... llevar hoy un automóvil... "que me dice por la calle que circulo, altitud en que me encuentro, punto de la brújula... "y no sé si es capaz de freír huevos"... ¿pero en que hemos avanzado social y humanamente hablando?... "hoy observo más soledad en el individuo, que en mi época del candil" (que era bien triste en mi entorno)... en fin y como dicen los italianos... "lo que tenga que ser será"... ¿qué podemos hacer nosotros, salvo aguantar y tratar de dominar los impulsos negativos que padecemos?... amén: AGF (a punto de cumplir 70 agostos)
Hay varias cosas que no pueden hacerse deprisa y de forma incómoda, entre las principales y que se puedan decir están dormir y comer.
Una buena comida acompañada con una buena conversación y un buen vino es uno de los mejores placeres honestos que tenemos siempre a nuestro alcance, sin tener encuenta la edad ni otras circunstancias, y que no sabemos aprovechar ni disfrutar.
Así pues, totalmente de acuerdo con usted de que el bufé es un mal invento para ahorrar personal e incordiar a los comensales.
Prefiero mil veces unos huevos fritos, eso sí con puntillas, y unas patatas fritas de sartén, acompañados con pan de hogaza, sentado cómodo y en conversación amable, que el mejor bufé con todas las "delicatessen" imaginables.
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín