INFIERNOS FAMILIARES: INDEFENSIÓN
09.05.08 @ 13:27:55. Archivado en Sobre el autor
En abril del corriente año, era una estanquera la que era asesinada por su propio hijo, que sufre una enfermedad incontrolable y que por lógica “social”, debiera haber estado recluido en un establecimiento para “locos”; pero los “nuevos progresistas”, cerraron los muchos manicomios que había en España y dejaron a infinidad de locos en la calle y a cargo de sus familias… “era el progreso y ello obligaba a cambiar todo lo anterior”. Debido a ello, hemos visto en la prensa, múltiples hechos, algunos horrendos, provocados por estos locos “de atar”; que después de ello son metidos en centros especiales o en la cárcel, pasados unos años, los ponen en la calle, con la incertidumbre de que estos “enfermos” pueden seguir produciendo hechos similares.
¿Por qué fueron cerrados esos manicomios si había, sigue habiendo y en el futuro siempre habrá, individuos que tienen que estar sujetos en esos establecimientos, por cuanto su integración social no es posible en muchos de ellos?... no cabe lo del ahorro de gastos, so pretexto de integraciones que ya hemos visto a lo que conducen; puesto que si en algo se ha desfasado la carga estatal es en el exceso de empleados (no digo funcionarios puesto que el aparato y en general funciona cada vez peor) o enchufados a los impuestos que pagamos; que han aumentado “centuplicándose”, pero de ello ya escribiré otro día. Por tanto muchos de esos puestos oficiales debieran volver a la instalación de manicomios, para que la población no padezca las incontrolables acciones de estos enfermos mentales.
Similarmente ocurre con los antes denominados “correccionales”, donde eran internados todos los niños y jóvenes, que por su comportamiento requerían ese tipo de corrección, para una vez corregidos devolverlos a sus familias o a la sociedad. Ambos establecimientos desaparecieron, por mor de “eso de los derechos del hombre”… que si de verdad se conjugaran con “las obligaciones del hombre”, serían aceptables, pero sólo derechos, derechos, derechos, derechos… “ya estamos viendo a donde nos han llevado”… y donde nos van a llevar; puesto que
Antonio García Fuentes
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