¿NAVIDAD O… “CONSUMIDAD”?... o "el dios consumo"
05.12.07 @ 08:49:18. Archivado en Sobre el autor
Viendo el desmadre de consumo y que cada año va aumentando, en un afán que es imposible calificar sintetizando una palabra que lo señale; y como la de “navidad” ya es absurdo emplearla, se me ha ocurrido la de “consumidad”; puesto que analizando lo que el fondo de la primera palabra (navidad) es y significa y lo que en realidad se practica con la “corteza enorme con que se ha envuelto esa palabra”; esa definición ya carece de sentido. Veamos el por qué de ello.
Esta fiesta, ya nada tiene de religiosa y menos de cristiana… ha vuelto a ser lo que dicen fue en tiempos en que se conmemoraba a otros dioses y hace milenios, para celebrar “la muerte de un ciclo y el nacimiento de otro”… o sea, ese momento en que coincide el día más corto con la noche más larga y a partir del mismo, el día “la luz divina”; empieza a ganar tiempo a las tinieblas… “de los infiernos humanos, que no divinos”. Era y sigue siendo, la conmemoración del solsticio de invierno; al igual que se conmemora el de verano, con esas hogueras tan multirrepetidas en todas las culturas; que es la conmemoración de lo contrario; o sea el día más largo con la noche más corta, que en esos momentos empieza a ganar a la luz del sol y se celebra con lumbres u hogueras que en algunos lugares duran toda la noche, quizá con la ilusión de ganar luz a las tinieblas que van avanzando desde ese momento, en un ciclo normal y corriente y que marca… “el inmutable reloj del tiempo y que puso en marcha el Creador o la Creación” (el nombre no altera el significado, de ese Ser o Fuerza inconmensurable). Tengamos presente que el ciclo es inverso, si nos encontramos en España o en Chile; puesto que cuando aquí es invierno, allí es verano.
Y digo que nada tiene este fiesta de religiosa o cristiana; puesto que si analizamos lo que dicen quiere significar; desembocamos en el absurdo; puesto que desde niños se nos dijo, que era el nacimiento del Hijo de Dios… pero resulta que en este mundo, ese niño nace en el hogar de un humilde carpintero, de una mujer del pueblo llano (“divinizada después”) y ese nacimiento, no se produce ni en su propia casa, puesto que el parto
Antonio García Fuentes
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