
26.05.08 @ 15:35:48. Archivado en Sobre el autor
strong>El día 15 de mayo, los ilicitanos amantes de las artes como la música y la literatura -más concretamente de la poesía- tuvimos una cita con un grupo de creadores locales en un evento público que se llevó a cabo en el Aula Magna de la Universidad CEU-Cardenal Herrera a las seis y media de la tarde y que fue presentado por el vicedecano Antonio López.
El acto, de entrada libre y para todos los públicos de cualquier edad, resultó un recital poético-musical en el que participaron poetas ilicitanos, entre jóvenes “novísimos” como revelación, maduros expertos y mayores consagrados y conocidos localmente, con el apoyo de la música de un teclado electrónico.
Todos ellos, con más o menos obra publicada, personal y colectiva. Con premios literarios en sus haberes.Y cada cual con un estilo diferente, con una tendencia distinta, con una estética individualizada y con una amplia temática que oscila entre la rima de la poesía paisajística, el verso libre intimista, el poema en blanco de naturaleza erótica o la prosa poética de carácter social y rebelde. Cada cual con su voz propia, con sus variadas tonalidades y timbres tan dispares entre sí, que a pelo, y en carne viva, pusieron la nota desgarrada de jirones de sus almas, ayudados por las cadencias musicales.
Hablaron, recitaron, rapsodiaron y cantaron, cosas cotidianas como el amor y el desamor, el erotismo, la desigualdad social, el dolor y la soledad intima o el ecologismo; con el pretexto de entrar en los corazones del público para que hiciera suyos los poemas recitados identificándose con ellos. Sobre gustos no hubo unanimidad ni se pretendía, cada cual es de un vientre y de un temple, tan diferentes. Unos gustaron más que otros, pero a todos les une la pasión por la poesía. Tales variedad, pluralidad y heterogeneidad hicieron del recital algo ameno que lejos de aburrir intentó entretener.
Antonio Zapata, Manuel Valero, Pere Vicente, Eduardo Boix, José Manuel SanRodri y servidor, junto al músico pianista y teclista Jesús Pérez; sufridos e incautos escribidores de versos que recitaron una selección escogida de sus mejores poemas. Ellos son, el filibustero del sexo y del vino, el jóven promesa, el ecologista, el rebelde, el empírico y el intimista; dispar elenco de artistas.
El evento no fue cerrado. Tras el recital, se abrieron el debate y el diálogo con los asistentes e incluso se dió paso a la participación poética espontánea del público. También se rifaron 30 libros de los autores. Fue un hermoso recital.
Por Josep Esteve Rico Sogorb (Elche)
Miembro del Grupo Poético "Abril 2005"
y de la tertulia literaria "El Picudo Blanco"
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26.05.08 @ 15:30:36. Archivado en Sobre el autor
El tema de los jóvenes ilicitanos republicanos, fusilados sin un juicio previo ni defensa alguna y enterrados en una fosa común del cementerio viejo de Elche recién terminada la guerra civil, en la dictadura franquista, y por el mero hecho de tener carnet sindical; sigue dando que hablar al menos a nivel interno y privado por el empeño de algunas personas representativas de los dos pensamientos ideológicos herederos de aquellos bandos que lidiaron en la fraticida contienda española de 1936 a 1939.
Enzarsarse en pequeñas discusiones bizantinas sobre la cifra exacta de estos represaliados resulta vanal, estéril y nada importante en esta historia que al fin ha tenido su dignificación con honor, por memoria y con justicia, mediante la perpetuidad de su recuerdo inmortalizado con un bello mural y la adecentación del enterramiento –durante años mancillado al ser usado como alcantarilla- honrado con una placa conmemorativa para la posteridad.
Si fueron exactamente cien, un poco menos o muchos más, no afecta a la trascendencia del hecho, del leit motiv. No obstante, para los que gustamos de investigar las páginas oscuras de nuestro pasado –en este caso, las de la guerra civil y represión franquista- lo que nos inquieta realmente es, descubrir las identidades, los nombres y apellidos de estos jóvenes ilicitanos fusilados que a tenor de los pocos datos existentes que baraja la asociación local “Memoria y Justicia” -promotora de este reconocimiento y del reciente homenaje dispensado- tales víctimas superarían el centenar en una veintena más.
Al parecer, y conforme avanzan las investigaciones de la asociación citada, se van descubriendo algunos datos o nuevas señas personales que han identificado a 33 de aquel centenar y pico de fusilados, gracias a la colaboración y testimonios de parientes cercanos, herederos, amigos, vecinos y conocidos. Difícil tarea debido al tiempo transcurrido, a la poca o inexistente documentación –fueron asesinados sin proceso, por lo que no existen actas- y a que aún perduran ciertos secretismo, mutismo, miedo a represalias (¡?) y deseos de manipular e intoxicar el recuerdo de este suceso de la memoria histórica ilicitana.
Los entusiastas de la causa republicana, movidos por la emoción del homenaje, quizá podamos haber pecado de exceso de optimismo llevándonos a afirmar que la cantidad podría alcanzar el centenar y medio y que incluso se sabía la mayor parte de la identidad de los fusilados. Es comprensible, después de casi setenta años de espera. Es perdonable este error de cifras. Pero lo más grave es lo que han dicho al respecto algunas voces señeras de la derecha democrática del PP ilicitano al elucubrar manifestando en íntimos corrillos de chascarrillo que “no fueron un centenar ni más de cien los fusilados entre 1939 y 1940 sino
ocho nada más, que fueron ejecutados por haber quemado las iglesias y que se saben sus nombres y apellidos”.
Esta opinión, -opinión, sí, porque como verdad no se sustenta, ni siquiera como especulatoria teoría o hipótesis es defendible- se compone de contradicciones y de falsedades que sí son desmontables porque existe documentación de la época para desmentirlas. La principal contradicción y falsedad es la de atribuir a estos cien o cien y tantos ilicitanos la presunta quema de iglesias.
Los templos fueron presa de las llamas tres años antes de este fusilamiento, el 20 de febrero de 1936, días después de las elecciones. Quienes prendieron fuego de forma exaltada y descontrolada a estos centros de arte y cultura además de religiosos, no eran de Elche, no fueron trabajadores sindicalistas ilicitanos sino milicianos anarquistas forasteros, sobre todo de Alcoy, Castellón y Valencia, que iban bajando pueblo a pueblo quemando templos desde el norte de la hoy Comunidad Valenciana hasta llegar a Murcia.
La prensa local recogió el suceso como noticia coincidiendo con los testimonios de dispares personajes ilicitanos de todas las tendencias e ideologías, testigos de aquella quema, asegurando que eran muchos, -se habló de varios cientos – los anarquistas forasteros que quemaron los templos de Elche y que ningún hijo o vecino de esta ciudad, ningún ilicitano participó en este condenable y salvaje acto.
Personalidades de la izquierda y derecha locales como el alcalde socialista Hernandez Rizo (que escribió un artículo en la prensa local condenando la quema), el católico presidente de Adoración Nocturna Española y falangista Eloy Espinosa, el diputado republicano radical y masón Lopez Orozco y su secretario Nazario González, el ex alcalde socialista Manuel Rodríguez, el concejal comunista Vicente Alcalde, entre otros, fueron algunos de los importantes personajes ilicitanos viejos conocidos entre sí que salvando las diferencias ideológicas y considerando una aberración la quema, se pusieron en la puerta del principal templo, la Basílica de Santa María, para impedir el
paso a aquellos exaltados anarquistas forasteros y evitar que el patrimonio artístico desapareciera para al tiempo garantizar la pervencia del culto como personas respetuosas con la Iglesia y defensoras del derecho a la libertad religiosa.
A todo esto cabe añadir, el testimonio de familiares y amigos de los fusilados que declaran que ellos fueron trabajadores de las principales y más importantes fábricas de Elche -que entonces contaban con plantillas superiores al centenar de trabajadores- en manos de unos pocos contados industriales caciquiles –tenían contratados a pistoleros a sueldo para dominar a sus delegados sindicales huelguistas y aplicaban tratos vejatorios a sus obreros- como los Ripoll y los Ferrández. Por fortuna, los sucesores, no se parecen nada, son gente moderada y demócrata que no tiene culpa de los excesos de sus padres y abuelos.
A mi me criticaron algunos algunos personajes de la derecha pepera ilicitana por hacerme eco “de cosas que no son verdad” en mis recientes artículos sobre los jóvenes fusilados y enterrados en la fosa común. Sin embargo, cuando les pedí a estos personajes que me dieran las identidades de esos supuestos ocho ejecutados, si deseaban que rectificara públicamente o contrastara la información en un nuevo artículo, callaron y se dieron media vuelta alejándose.
Una conducta sospechosa y nada transparente. ¿Hay algo de verdad en lo que estos dirigentes de la derecha local dicen respecto a los fusilados? ¿Esconden estos pperos ilicitanos algo sobre este suceso o han hecho una jugada de farol porque intentan tapar y callar todo lo que huela a república y guerra civil? ¿Existen aún supervivientes de aquellos ejecutores, de ilustres familias en la actual derecha ilicitana y por ello semejantes personajes actuan para que no se descubra nada que ponga en evidencia a alguien de los suyos? ¿Temor a represalias o reminiscencias de revanchismo? De todo un poco, digo yo.
Porque, si tanto les irrita que se aireen las fosas comunes de los ejecutados por el franquismo -cuando se supone que el PP oficialmente no tiene nada que ver con aquel aunque aún tenga en sus filas a viejas glorias del anterior régimen- ¿por qué no defienden a las víctimas de la derecha católica, que haberlas las hubieron y que aún no se las ha resarcido, críticas con el franquismo y que éste ejecutó como “traidores” encargándose de silenciarlas históricamente?
Como los honrados agricultores y humildes católicos ilicitanos de tendencia conservadora. O los curas vascos que Franco mandó matar. O con algunos líderes catalanes de la derecha católica, algunos republicanos y nacionalistas-catalanistas, también ejcutados por el el franquismo. O los liberales, centristas, democristianos e incluso monárquicos y falangistas "joseantonianos" que sufrieron el azote franquista. Porque el dictador no sólo ejecutó a republicanos, sino también a algunos de los llamados "suyos" que se atrevieron a discrepar.
¿A qué esperan el PP y demás partidos derechistas para reivindicarlos?
Así, la Ley de la Memoria Histórica jamás será total e íntegra sino parcial. Ellos se lo pierden.
Pero por favor, que no silencien, intoxiquen y manipulen la Historia.
Por Josep Esteve Rico Sogorb
(nieto y sobrino de republicanos victimas del franquismo)
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26.05.08 @ 15:20:24. Archivado en Sobre el autor
Por si alguien dudaba de la intensa "vida" o actividad social de carácter cultural en Elche, vaya como botón de muestra algunos de los más destacados recientes eventos realizados en nuestra ciudad hace pocos días. Sí, ya sé que es mejor la calidad que la cantidad, pero lo cierto es que, hemos de pasado de no haber ningún acto cultural diario a hacerse varios incluso a la misma hora, de diferentes temáticas, para distintos públicos y también durante diferentes días de la semana, resultando a menudo imposible estar en dos o más sitios a la vez.
No sé si en el fondo esto es bueno o no, tampoco puedo asegurar que sea un indicador cualitativo pero lo cierto es que demuestra que hay una cierta vida, un relativo movimiento, una aceptable actividad cultural dentro de la Sociedad ilicitana al tiempo que confirma la existencia de la inquieta labor pública que están realizando personas anónimas, artistas, dirigentes o directivos y asociaciones o entidades socio-culturales locales.
En esta valoración -que es global o general- no pormenorizo ni selecciono, aunque es real que sobre gustos no hay nada escrito ni obligado. Que hay actividad es cierto, pero ésta no es homogénea ni igualitaria. Las actividades cultural asociativa y creativo-personal se diversifican abarcando desde las vanguardias artísticas hasta las más conservadoras tradiciones siendo oscilantes sus movimientos. Hay de todo: clásico, antiguo, costumbrista, tradicionalista, juvenil, revolucionario, inconformista, intimista, moderno e inclusive festero y de folklore.
Esta semana pasada tuvimos muchos actos culturales pero yo destacaría dos de ellos, dispares entre si, aunque coincidentes en la vena artística. El primero, clásico pero majestuoso, de índole músical: el concierto de música clásica en el Gran Teatro del XX Aniversario de la Orquesta Sinfónica "Ciudad de Elche".
El segundo, de carácter literario, más actual y moderno, juvenil y desenfadado: el recital poético de un grupo de ilicitanos en el CEU de Elche del que trataré la semana próxima, pues se merece todo un artículo entero. Ambos no se quitan mérito entre sí ni desmerecen a otros actos como las recientes presentaciones de libros de autores como Monge, Payá, Bernal, entre otros.
El concierto resultó un éxito en todos los aspectos, principalmente en el musical, pues la interpretación de los componentes y del director fue sublime, ya que demostraron haber alcanzado la madurez profesional; y participativo, porque el público abarrotó el aforo y concedió largos aplausos que llevaron a la orquesta a interpretar más piezas de las programadas.
Enhorabuena y felicidades porque Elche cuenta hoy con una orquesta sinfónica (que antes fue de cámara, más limitada, como de inferior rango y este paso de estatus y de nivel supuso un esfuerzo meritorio) equiparada y equiparable a las más grandes homólogas de Madrid, Barcelona y Valencia. Prueba de ello es que, un miembro de la orquesta ilicitana forma parte ahora de la famosa orquesta de RTVE. Por algo será, pues aqui no entra cualquiera.
Cabe destacar que por fin se acabaron aquellas dificultades que pusieron en peligro la supervivencia de nuestra ilicitana orquesta. Unas dificultades que causaron la ruptura del entonces convenio trilateral ayuntamiento-sociedad filarmónica-orquesta de cámara (hoy sinfónica). Un convenio que la concejal de Cultura Ángels Candela prometió renovar, ejecutar y cumplir a una pregunta mía durante la exposición de su programa electoral en el Casino de Elche en la campaña de las recientes elecciones municipales.
Reconozco que el presidente de la orquesta, Miguel García, me confesó telefónicamente estar preocupado por aquellas ruptura e inexistencia de convenio y por su consecuencia: el riesgo de inminente desaparición. Al pedirme ayuda, le prometí denunciar la situación y reclamar la intervención municipal mediante un artículo pero otros se me adelantaron y desistí de una columna para no cansar a los lectores.
Sólo pude interpelar al respecto a la candidata y actual edil de Cultura, a quien le solicité que ayudara a la orquesta. Ahora, cuando se ha superado aquel bache, podemos comprobar que la intención y la iniciativa valieron la pena y que los políticos sea cual sea su signo, si se empeñan, cumplen lo prometido. Y en este caso, Ángels Candela, y por extensión, la Gerencia y la Junta Rectora del Instituto Municipal de Cultura; han cumplido. ¡Larga vida a la Orquesta Sinfónica "Ciudad de Elche"!
Por Josep Esteve Rico Sogorb
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26.05.08 @ 15:15:54. Archivado en Sobre el autor
Este domingo pasado, 25 de mayo, se cumplió el 70 aniversario del bombardeo efectuado por la aviación italo-germana al servicio del Ejército franquista sobre el Mercado Central de Abastos de Alicante y calles adyacentes. Este bombardeo a la capital provincial alicantina, aunque no fue el único, ya que hubieron varios antes, especialmente en 1936, sí que resultó de todos ellos, el más cruento y grave. Sumamente trágico, por sus numerosos muertos y heridos, que superaron la cifra de 400 afectados, siendo unas 334 las personas fallecidas.
Sin embargo, es poco conocido e insuficiente y mal recordado oficial e
institucionalmente por la autoridad municipal que a regañadientes accedió a poner una placa conmemorativa en la plaza del Mercado tras reiteradas peticiones de los colectivos de la Memoria Histórica. Una pobre y corta
inscripción, limitada, insuficiente y escasamente explicativa, que incluso ofende, porque su texto solo recoge la cifra de afectados sin aludir al hecho o suceso ni a la fecha, dos datos que en toda placa, lápida e inscripción son más que obligados. Estas omisiones o “lapsus” garrafales parecen sospechosas de “algo” y evidentemente, son muy propias de un gobierno municipal de derecha.
Lamentablemente, por su enorme magnitud y por su descarado olvido, el bombardeo del 25 de mayo de 1938 es llamado “La Tragedia Olvidada”.
Tal fatídico día, a las 11 horas de la mañana, el Mercado Central de Abastos de Alicante se hallaba abarrotado de hombres, señoras y niños. El motivo: la llegada de abundantes cargamentos de sardinas frescas recién pescadas y traídas al puerto. Entonces, la sardina era muy económica y necesaria en aquel momento de restricción, escasez y precariedad alimenticia.
En ese instante, nueve aviones italianos marca “Savoia” bajo órdenes y mando del Ejército franquista -aliado del dictador italiano Mussolini- lanzaron sobre Alicante –concretamente sobre el Mercado y alrededores- la elevada cifra mortífera de noventa bombas provocando 336 muertos y 224 heridos. Elche contaba entonces con fábricas de municiones y armas, razón de más para ser blanco de la aviación franquista.
Paradójicamente, Alicante, sin factorías de guerra, fue la sacrificada con este trágico bombardeo. Según algunas voces, "en venganza" o represalia por la muerte del fundador de Falange, José Antonio, en la cárcel alicantina. Un condenable fusilamiento que el propio Franco pudo evitar si hubiera aceptado el canje del líder falangista Primo de Rivera por el hijo del presidente republicano Largo Caballero.
Mi propio padre, un pinosero afincado en Monóvar, que entonces contaba con 14 años, corrobora este dato pues se hallaba ese día estudiando en clase en un cercano instituto de bachillerato -becado gratuitamente por la República como jóven promesa con matricula de honor, quiso ser ingeniero y el bombardeo truncó sus esperanzas de futuro que se desvanecieron acabada la guerra cuando el franquismo cerró el instituto e invalidó los estudios de bachillerato que cursó con la República- y oyó las alarmas y los motores de los aviones. Y junto al resto de alumnos, fue obligado a salir del centro y a ayudar en el puerto y en la refinería a ocultar del alcance aeréo los barriles de combustible.
Quedan pocos supervivientes de aquel triste y salvaje episodio. Personas más que octogenarias recuerdan que aquel 25 de mayo de 1938 eran niños y jugaban en las calles cercanas al Mercado o visitaban éste con sus mayores para comprar. El testimonio estos días pasados en la prensa alicantina de una entonces niña, hoy anciana, que sobrevivió al guarecerse del ataque aéreo tras un muro limítrofe al Mercado, es bien desgarrador: “vi a gente ensangrentada con trozos desparramados de sus cuerpos”. Muy explícito.
Otros testimonios, recogidos por investigadores como Cerdán Tato y Vicente Ramos, demuestran que el bombardeo en el Mercado, concretamente en el edificio anejo destinado a Lonja de Frutas, Hortalizas y Verduras -inicio de la calle Velázquez, antes de la entrada- causó indignación, rabia, profunda impresión y hondo impacto social en su tiempo: “Vi cadáveres destrozados y miembros esparcidos por todas partes. Era un espectáculo dantesco”.
La solidaridad de la población entre sí no se hizo de esperar, fue inmediata e instántanea al bombardeo. Por doquier proliferaban personas dispuestas apresuradamente a retirar cadáveres, a ayudar y a socorrer a los heridos, hasta el punto de que ante la necesidad, la premura y la falta de medios, improvisaron en la zona un hospital de urgencia, en un bar sito junto a la hoy farmacia Trives pues la Casa de Socorro se colapsó por masificación de ingresados. En las aceras se amontonaban los heridos, doloridos y asustados. El Parque de Bomberos dispuso su única ambulancia que fue insuficiente para atender a tantas víctimas por lo que se usó un carro de barrendero para transporte de heridos.
Un claro ejemplo de humanitario socorro fue el de José Mingot Tours.Desde su casa salió corriendo y se unió a los muchos que ayudaban, quedando horrorizado al ver a personas troceadas por los suelos y ríos de sangre. Contrariamente a otros, que daban gritos de ánimo, consuelo y aliento, Mingot quedó paralizado momentáneamente y sin fuerzas ante tan dantesco panorama, reiniciando la labor socorrista tras esconderse por una falsa alarma de las sirenas antiaéreas en el socavón que produjo la bomba.
Gracias a numerosos colectivos pro Memoria Histórica, a familiares de las
víctimas y a supervivientes, el bombardeo del Mercado de Alicante del 25 de mayo de 1938 ha sido rescatado del olvido mediante actos públicos como el homenaje de hace unos días. Esperemos que algún día no muy lejano, este bombardeo deje de llamarse “La Tragedia Olvidada” para ser rebautizado como “La Tragedia Recordada”. In memoriam.
Por Josep Esteve Rico Sogorb
(nieto y sobrino de republicanos victimas del franquismo)
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