Editado por

Nicolás de la CarreraNicolás de la Carrera

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Abril 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS


Carlos Murciano 5. LOS AÑOS Y LAS SOMBRAS

Permalink 04.04.17 @ 20:30:00. Archivado en Espiritualidad, Psicología, Poesía

bblanco
murcianocarl59Galardonado con el Premio Ausias March 1965 y editado al año siguiente, nos entrega Carlos Murciano “Los años y las sombras”, una emotiva evocación de la infancia, acaso no tan feliz (“Los años y las sombras...”). Va desgranando el poeta de Arcos nombres de amigos (“Manolo, Pepe, Juan y tú, / olvidado Francisco…”). Y nos relata, a lo largo de catorce poemas, historias como “El patio”, “El espejo”, “Los viejos amigos”, “Las ratas”, “Pez en el pozo”, “La hormigas…” Como lágrima final, de pena y de alegría, se le escapará un soneto que así sentencia: “Los años y las sombras ya vividos / solo ceniza pueden devolverte. / Mas no sabrás vivir sin su recuerdo.”

Acerquémonos ya a la humanísima ternura de tres de sus títulos:Jaula vacía”, “El arcón” y “La azotea”, elementales relatos que acaso, ojalá, sean capaces de remover por sorpresa galerías secretas de nuestra sensibilidad.
bblanco
bblanco
bblancoAQUÍ, DONDE SOLLOZA ENCARCELADO EL AIRE
bblanco
bblancojaulavacia49
bblanco
En el desván de la casa descubre el poeta una jaula vacía. Es el aire quien ahora la habita, sollozando. Y una hormiga “oscura pero viva”. Ayer latía aquí encarcelado “un canto de oro”, “hijo del cielo azul”. Era “la luz hecha murmullo, / la gracia candeal de la ternura / –aunque muriendo– en medio de la casa.” Hoy “unos alambres carceleros / –aquí– pusieron puertas a este campo / de mi alegría…” Hoy solloza el aire. Precisamente aquí. ¡Aquí! Carlos Murciano, autor del “Libro de epitafios”, improvisa un lírico homenaje a la desconocida avecilla que cantó, entre barrotes, a la vida, y ahora es el aire de Dios quien canta y el corazón herido del poeta.
bblanco

JAULA VACÍA

Aquí, donde solloza encarcelado
el aire, sin saber que un solo esguince
de su claro no ser le bastaría
para la libertad, latió una pena,
un gozo malherido, un canto de oro.
Aquí tembló la pluma (tiembla ahora
la pluma), fue muriendo una esperanza
día tras día, en cada nuevo sol,
aquí, garganta fiel, cayó la noche
de pronto y siguió el mundo su pelea,
su danza el corazón, su huida el río.
Hundo la mano en su pequeño vientre
buscando vida, palpo el doloroso
signo de la infinita soledad,
la piel helada del vacío; paso
los dedos por los débiles barrotes
y un polvo rojo los inunda; aquí
el agua presa quiso inútilmente
calmar la sed; aquí el dorado grano
dio sus treinta monedas por el hijo
del cielo azul, en pago de su lágrima.
Una brizna olvidada, el peso leve,
el miedo leve de una hormiga oscura
—pero viva— en la palma de la mano
es todo cuanto queda. Ayer cantaba
la vida aquí, la luz hecha murmullo,
la gracia candeal de la ternura
—aunque muriendo— en medio de la casa.
Hoy, en este desván donde la sombra
hizo su nido, donde el tiempo duerme
su son, unos alambres carceleros
—aquí— pusieron puertas a este campo
de mi alegría, y floreció la lluvia
aquí, donde solloza el aire. Aquí.

bblanco
bblancocanarios79
bblanco
bblancoUNA LUZ DE OTRO TIEMPO EL ARCÓN ENGLORIABA
bblanco
bblancobaul29
bblanco
El poema “El arcón” expresa con elegancia el sentido último del título del poemario: “Los años y las sombras”. Abierto el arcón familiar, la “caja de pandora”, se desencadenan todas las nostalgias de una infancia perdida, de unos antepasados desaparecidos, de un tiempo gastado que no volverá.

Evoca, sobre todo, el poeta arcense las mágicas manos de la madre removiendo “sedas, trajes, cintas, encajes…”, alisando “cartas, flores de trapo, pañuelos…” Acariciaban, sobre todo, “un retrato con madre o padre jóvenes”. Y se describe visionariamente cómo “una luz de otro tiempo el arcón engloriaba”, y “una lágrima tonta se encendía” en los ojos de los abuelos. La nueva luz abrazaba, en identidad y memoria, varias generaciones. Al final, “descendía la tapa majestuosamente”, y la luna-alcanfor se quedaba temblando de miedo en su “noche infinita…”.
bblanco

EL ARCÓN

En el cuarto más hondo –pasado el gabinete–
sin cierros ni ventanas con que saber el mundo,
el arcón arropaba sus sueños apagados,
como el pájaro solo la pluma de su nido.
Sobre su espalda oscura, maciza, nuestros juegos
tomaban cuerpo y vida, crecían, y el belén
cada diciembre hallaba el suelo necesario
a su corcho y su musgo. Hasta el arcón venía
el gozo del piano, su pedazo de pena
–Granados o Chopin–, el rumor de la sala,
el gemido del mar oleando en su lienzo
o las avemarías de la abuela Carlota.
El arcón se sabía el vientre de la araña,
el roce velocísimo del ratón en huida,
las uñas de Diana, la espada de madera
buscando en su penumbra el bolindre perdido.
Mas, por cima de todo, el arcón se sabía
las manos de mi madre, que el pestillo mohoso
levantaban, que hurgaban en su vientre inefable,
que sedas, trajes, cintas, encajes removían,
cartas, flores de trapo, pañuelos alisaban,
un sombrero de copa sin brillo, una pamela
de un malva palidísimo sacaban, un retrato
con madre o padre jóvenes acariciaban, lentas.
Entonces, en silencio, contemplábamos cómo
una luz de otro tiempo el arcón engloriaba,
como a su resplandor la nostalgia nacía
y el cuarto se llenaba de espigas y de valses,
mientras que los abuelos se acercaban pausados
y una lágrima tonta se encendía en sus ojos.
Después todo acababa, se extinguía el milagro;
descendía la tapa majestuosamente
y allí, dentro, con miedo de su noche infinita,
la diminuta luna del alcanfor temblaba.

bblanco
bblancocanarios79
bblanco
bblancoVENGO A TENDER ESTOS PAÑUELOS
bblanco
bblancoropablanca69
bblanco
El deseo de subir a la azotea de la casa, otrora “aureola de vencejos”, es intenso. Allí el palomar, dulce y vacío, contiguo al muro de la cárcel, allí las barandillas, los ladrillos rojos… Cuántos pasos y cuánta alegría para subir a la azotea, donde se seca la ropa, recién lavada, del abuelo, del padre, de la abuela Carlota. Cuánta alegría para subir “al jaramago en el alero, / a las azules golondrinas…”

Al fin he subido en mi corazón. Y veo pisar el suelo un Niño que era yo. Pasan los años. Y sube ya mi hermano mayor Antonio a mis hombros… Y leo “El viejo y el mar…” Y sube mi madre y la oigo decir: “Vengo a tender estos pañuelos…” Y paseamos del brazo… Pasan los años. Lejos, o cerca, la torre del templo le da trabajo al campanero a la hora del ángelus… Pasan los años… “Ahora no subo a la azotea. / Subo, cansado, a los recuerdos. / Y, desde allí, cansado, miro / hacia detrás, cansado. / Y tiemblo…

“Los años y las sombras ya vividos / solo ceniza pueden devolverte. / Mas no sabrás vivir sin su recuerdo…”
bblanco

LA AZOTEA

Ahora pronuncio la alegría,
al infinito asombro llego,
a la cabeza de la casa
aureolada de vencejos;
al palomar dulce y vacío,
al encalado muro frontero
de la cárcel, a los pretiles
alumbradores del silencio,
a los ladrillos rojos, gastados
de tanta lluvia y tanto viento
y tantos pasos levantándose
de la oscura orilla del tiempo;
a la ropa recién lavada
(la camiseta del abuelo,
la camisa blanca del padre
junto a sus calcetines negros,
el delantal de abuela Carlota
con su bolsillo bien repleto
–de ternura y monedas– de aire),
al jaramago en el alero,
a las azules golondrinas
buscando al toldo su secreto.
En mitad de su piedra, miro.
Niño, en su piedra, me contemplo.
Pasan los años. Sube Antonio
a mis hombros por ver el cielo
sobre el barrio de San Francisco
desplomarse. Se va poniendo
el sol. Pasan los años. Miro
desde su piedra. Leo El viejo
y el mar. Y sube madre. Y dice:
“Vengo a tender estos pañuelos…”
y los olvida junto al libro
y paseamos del brazo. Lejos
–cerca– la torre –es mediodía–
le da trabajo al campanero.
Pasan los años. Su repique
se me va, sonoro, perdiendo.
Pasan los años. Nadie sabe
dónde he vivido tanto tiempo.
Ahora no subo a la azotea.
Subo, cansado, a los recuerdos
y, desde allí, cansado, miro
hacia detrás, cansado.
bblancoY tiemblo.

bblanco
bblancoarcos-de-la-frontera199

bblancoCARLOS MURCIANO
bblancoMisterio y luz en la poesía de Carlos Murciano
bblanco3
enlaces8

1. Amatorio

DONDE EL POETA EXPLICA CÓMO Y POR QUÉ COMPARTE
bblancoCON LA AMADA UN VASO DE VINO
DONDE EL POETA DICE DE UNOS SENOS DE MUCHACHA
DE LO QUE OCURRIÓ EN LA PLAYA DE EL PUERTO
bblancoDE SANTA MARÍA

2. Amatorio 2

HABLA EL POETA A LA AMADA, POR VEZ PRIMERA, DE SUS
bblancoDOS HIJAS
OYE EL POETA A LA AMADA CANTAR A SUS DOS HIJAS
OYE EL POETA A LA AMADA CANTAR ENTRE PUCHEROS

3. Un día más o menos

8 DE DICIEMBRE
18 DE NOVIEMBRE
18 DE MARZO

4. Desde la carne al alma

HABLANDO CLARO
RÉQUIEM POR UN HOMBRE
DIOS ENCONTRADO

5. Los años y las sombras

JAULA VACÍA
EL ARCÓN
LA AZOTEA

6. Este claro silencio

LA NUBE
EL REGRESADO
LA VISITA

7. Abuelo Dios

ABUELO DIOS
PERRO DIOS
A UNA NOVICIA QUE EL POETA VIO EN LA GALERÍA DEL
bblancoCONVENTO QUE VISITABA

8. Epitafio y bromas

DONDE EL POETA COMPARTE SU LECHO POR VEZ PRIMERA
EPITAFIO PARA UNA MONJA ANCIANA
DE UN LUGAR SECRETO QUE TENÍA LA AMADA

bblanco
bblancoarcos-de-la-frontera199


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Hacer comentario:
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.
Tu email no se mostrará en la página.
etiquetas XHTML permitidas: <p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b>
URLs, email, AIM y ICQs serán convertidos automáticamente.
Opciones:
 
(Saltos de línea se convierten en <br />)

Blogs
El blog de X. Pikaza

El blog de X. Pikaza

-Tolerancia cero, juicio claro/justo y perdón que recrea

Xabier Pikaza Ibarrondo

Protestantes

Protestantes

La Plaza Mayor de la Inquisición al Evangelio de Juan

Pedro Tarquis

Religión Digital

Religión Digital

El mes más hermoso

Religión Digital

Totalitarismo y terrorismo islámico

Totalitarismo y terrorismo islámico

Londonistán: 423 mezquitas y 500 iglesias cerradas. por Giulio Meotti. Gatestone Institute

Doctor Shelanu

Corrupción global

Corrupción global

1908 Brechas salariales y brechas digitales.El muy justificado derrumbe de la ideología socialista ya ha comenzado en Francia, la cuna de la Revolución que cambió la faz política mundial, detrás viene España.

Luis Llopis Herbas

Ríase, aunque sea de mí

Ríase, aunque sea de mí

Los pájaros de fuego de todo este enredo. En qué Canal..?

Chris Gonzalez -Mora

Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

LA EXIGENCIA A VIVIR LA HUMILDAD

Francisco Baena Calvo

La Marea de Pérez Henares

La Marea de Pérez Henares

Las barbas del vecino

Antonio Pérez Henares

Punto de vista

Punto de vista

Urcullu es bobo

Vicente Torres

Israel, más allá de las noticias...

Israel, más allá de las noticias...

EL HIMNO DE LOS PARTISANOS JUDIOS (Conmemoracion)

Shimshon Zamir

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Madrid de rica miel

Manuel Molares do Val

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Las cinco dietas más saludables para 2017

Juan Luis Recio

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

¿La república, otro imperio?

Ángel Sáez García

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

TOMA LA CRUZ Y ORA

Josemari Lorenzo Amelibia

Un país a la deriva

Un país a la deriva

Jueces del pueblo.

Vicente A. C. M.

Atrévete a orar

Atrévete a orar

Domingo 3º Pascua 2ª Lect. (30.04.2017): La Iglesia ha caído en la religión que mató a Jesús

Rufo González Pérez

Javier Madrazo Lavín

Javier Madrazo Lavín

 LA SUMA SIEMPRE GANA

Javier Madrazo Lavín

Entrelíneas

Entrelíneas

El Libro de las memorias de las cosas

José de Segovia Barrón

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

Marx y la Biblia

Francisco Margallo

In itinere

In itinere

INTERPELACIONES SAGRADAS (4)

Antonio Aradillas

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital