Poesía navideña hispanoamericana: APRENDE A CAMINAR EL NIÑO JESÚS
15.12.11 @ 07:00:00. Archivado en Origen de la vida, Espiritualidad, Iglesia, Poesía

El retablo inicial nos acerca el cariño de una madre enseñando a caminar a su hijo, estampa de hoy que nos evoca los primeros pasitos de Jesús, Dios hecho niño, protegido por la mirada y las manos de María, por los rústicos brazos de José. La autora del próximo poema, "Los pasos", Gloria Riestra de Wolf, mística mexicana, dramatiza con ágil verso los pasos ("¡uno, dos y tres, por fin!"-) que, cordero recental de Dios, irá su Hijo ensayando hasta pisar firme la tierra que viene a santificar.
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"RÍE LA BOCA RUBÍ"

Nos sorprende la poeta tampiqueña, en mitad del villancico, con el repentino trallazo de un flagelo ("¡silbar de látigo aquí!") y la carga brutal de una cruz ("¡ay, bajo qué peso atroz!"), y la nausea del vómito ("Sangra la Boca rubí"). ¿De qué nos estará hablando esta loca? Fiel devota de la Pasión del Señor, acaba de asociarnos primeros y últimos pasos, primeras y últimas caídas hacia el Gólgota. Pero ¡tranquilos! Se esfumó la visión, y ya vuelve a caminar ("¡un dos y tres!") el Niño chiquito.
A mí me estremece también el final: "¡Ay y qué cansado estoy! / María, ponme a dormir..." Se me escapó el corazón -y no sé bien por qué- al Calvario a contemplar al Hijo en definitivo abrazo de la madre, que le cierra los ojos para la muerte y la resurrección... Estoy palabreando demasiado. Leed y meditad ya los dramáticos versos de Gloria, piadosa y tierna mexicana que, como tantos en su brava tierra, empareja sufrimiento y felicidad, belén y cruz, muerte y vida...![]()
LOS PASOS
Uno, dos,
-temblor de piernas aquí-,
los pasos del Niño Dios...¡Uno, dos, y tres por fin!
¡Ay, Niño, que vas veloz!
-Ríe la Boca rubí,
gorjea la dulce Voz-.Un breve reposo aquí;
ahora otra vez, uno, dos,
¡cayó!, no pasó de ahí:-Es mucho andar para hoy,
María, ¿verdad que sí?
¡Ay y qué cansado estoy!
María, ponme a dormir...Uno, dos,
-silbar de látigo aquí-,
los pasos del Hombre Dios...¡Uno, dos y tres por fin!
¡ay, bajo qué peso atroz!
-Sangra la Boca rubí,
solloza la herida Voz-.Breve detenerse aquí;
ahora otra vez, uno, dos
¡cayó! no pasó de ahí:-Es mucho andar para hoy,
María, ¿verdad que sí?¡Ay, y qué cansado estoy!
María, ponme a dormir...
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"ASÍ DESCENDISTE DEL CIELO A TU CUNA..."

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Para explicar a los niños su origen: que si de París, que si les trajo la cigüeña, Diego Villa Gómez (1917-1968), pedagogo boliviano, poeta maestro, explica a su hijo cómo fue su nacimiento: vino del cielo "por pampas celestes / y selvas de espuma" ("Lucero caído / arropado en una / mantilla de nube..."). Lo asombroso es el final: "En mi puerta fulge / el lucero mismo / que brilló en Belén: / ¡Dios ha renacido!"
¡Es Navidad en el hogar del poeta, en el hogar de cualquier padre/madre que recibe de Dios el regalo de una nueva vida! Aludiendo sin duda a la profecía de Jesús (Marcos 14, 62): "Yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia de Dios, y viniendo en las nubes del cielo", ha titulado Villa su villancico: "Primer cuento de Navidad para un hijo del hombre": ![]()
PRIMER CUENTO DE NAVIDAD
PARA UN HUO DEL HOMBREDe lejos, de un vago
país de penumbra
por pampas celestes
y selvas de espuma,
te trajo en su coche
la novena luna.Te vimos llegar
así como fuga
por el cielo un astro
en la paz nocturna,
así descendiste
del cielo a tu cuna.-Lucero caído
arropado en una
mantilla de nube:
¡cielos de ternura
tendrás en el pecho
de la madre tuya!-¡Venid ya, pastores,
monarcas y amigos!
En mi puerta fulge
el lucero mismo
que brilló en Belén:
¡Dios ha renacido!
Bellamente nos explican Miguel de Santiago y Juan Polo Laso en su magnífica antología "Nos vino un Niño del cielo. Poesía navideña latinoamericana del siglo XX" el sentido último del poema de Diego Villa:
“La Nochebuena es, en realidad, el canto del origen. Del origen de la salvación del género humano a través del misterio de la encarnación y del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, el Cristo. Y del origen de cada uno de los hombres que, a lo largo de los siglos y en cualquier lugar del planeta, han venido a este mundo a través del nacimiento de una madre.
Por eso no es de extrañar que muchos villancicos americanos canten la maternidad simplemente, o al niño recién nacido. En ese recién nacido está simbolizado, a veces, Jesús niño. Y es un niño cualquiera, o quizá un niño cercano al poeta cantor en el afecto y en el espacio.”
Se pueden bajar en "pdf" sus 184 páginas dobles (yo las bajo cómodamente con el navegador "Explorer"). No os perdáis tan importante regalo navideño (pulsar aquí).
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Comentarios:
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Nicolás de la Carrera
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