FRANCISCO BRINES. Versos que van a dar a la mar que es el morir...
16.05.10 @ 17:15:00. Archivado en Origen de la vida, Mayores, Poesía

En el cuadro que estamos contemplando, de Joaquin Patinir, observamos al barquero Caronte dirigiendo su barcaza hacia la derecha de la imagen, el Infierno. Transporta un alma por la laguna Estigia. A nuestra izquierda podemos apreciar el Paraíso, vergel regado profusamente por las milagrosas aguas del río Leteo; quien las bebiese olvidaría su pasado y obtendría la eterna juventud.
Virgilio, en el canto VI de la Eneida, describe líricamente tan escatológico drama, que Dante, en la Divina Comedia, actualizará escenificando capítulos de teología cristiana.

OTRA VIDA MÁS LARGA DE LA FAMA
Por otro lado, me gustaría referirme brevemente a las renacentistas coplas de Jorge Manrique. De los 480 versos de que se compone, elegiré solamente dos estrofas, como ejemplo de meditación angustiosa por la fuga irreparable del tiempo y la certeza inexorable de la muerte, tan esenciales en la poesía elegíaca de Brines:
"Decidme: la hermosura, / la gentil frescura y tez / de la cara, / el color y la blancura, / cuando viene la vejez, / ¿cuál se para? / Las mañas y ligereza / y la fuerza corporal / de juventud, / todo se torna graveza / cuando llega al arrabal / de senectud. //
Los placeres y dulzores / de esta vida trabajada / que tenemos, / no son sino corredores, / y la muerte la celada / en que caemos. / No mirando nuestro daño, / corremos a rienda suelta / sin parar; / desque vemos el engaño / y queremos dar la vuelta, / no hay lugar."
Estas coplillas tienen algo de laicas porque, aunque aluden en algún momento a la vida eterna, elogian, sobre todo, la fama y el honor alcanzados aquí, más allá de la muerte:
"No se os haga tan amarga / la batalla temerosa / que esperáis, / pues otra vida más larga / de la fama glorïosa / acá dejáis, / (aunque esta vida de honor / tampoco no es eternal / ni verdadera); / mas, con todo, es muy mejor / que la otra temporal /
perecedera."

YO TENÍA LOS OJOS VELADOS POR LAS LÁGRIMAS

Vamos a investigar hoy tres poemas sobre la fugacidd de la vida y la inevitabilidad de la muerte. El primer título, "La última costa" ocupa un lugar muy especial en la antología lírica del poeta valenciano. Da título al último libro de su Poesía Completa (1960-1997). Y representa la postrera meditación de la voluminosa antología (546 páginas). Relato en pretérito, como inexorablemente realizado, del último viaje en grupal barcaza hacia la niebla. Tristeza y lágrimas. Y la tierna mirada de la madre despidiendo al hijo que silenciosamente boga en frágil patera hacia la Nada...
LA ÚLTIMA COSTA
Había una barcaza, con personajes torvos,
en la orilla dispuesta. La noche de la tierra,
sepultada.
Y más allá aquel barco, de luces mortecinas,
en donde se apiñaba, con fervor, aunque triste,
un gentío enlutado.
Enfrente, aquella bruma
cerrada bajo un cielo sin firmamento ya.
Y una barca esperando, y otras varadas.Llegábamos exhaustos, con la carne tirante, algo seca.
Un aire inmóvil, con flecos de humedad,
flotaba en el lugar.Todo estaba dispuesto.
La niebla, aún más cerrada,
exigía partir. Yo tenía los ojos velados por las lágrimas.
Dispusimos los remos desgastados
y como esclavos, mudos,
empujamos aquellas aguas negras.Mi madre me miraba, muy fija, desde el barco,
en el viaje aquel de todos a la niebla.


RODEADOS DE LUZ Y FRENTE AL MAR
Viviendo ya el futuro, sueña Brines un apasionado encuentro en la luz de una playa, amantes que un día tendrán que separarse, aunque salvando el recuerdo feliz de lo vivido. Un final barroco, la muerte, sellará el amor, apagará la vida. Declara el poeta de la mirada crepuscular:
"Canto a la alegría desde la añoranza, y entonces la celebro. No cuando la vivo sino cuando la he perdido. La celebro como un esplendor que ya no está y que es deseable que volviera a estar. En ese sentido, creo, actúo como el poeta elegíaco que soy porque éste es celebratorio. Y no sólo celebratorio, sino ígnico, porque su dolor es una manera de festejar lo que ha perdido y lo que ama. Yo celebro la vida desde su pérdida."
Placer y dolor son la luz y la sombra que acompañan al hombre, a la mujer, en su tránsito hacia la niebla final. Enciende el Deseo el corazón, energetiza y crea. La Realidad confirma la aventura, desvela nuevos senderos...
TIEMPO Y ESPACIO DEL AMOR
Ah cuánta es la alegría
de que estemos los dos rodeados de luz
y frente al mar, y reposar los cuerpos
en el abrazo estrecho de la noche,
y sentir que nos ata el mismo día.Mas pronto, y aunque al mundo lo cobije
(y en él, a ti y a mí) un mismo tiempo,
real para tus ojos y los míos,
tú andarás por tus calles sin yo estar
y yo caminaré sin ti las mías. Lejanos,
nos poblará el recuerdo del amor,
me llegará en el sueño tu mágica visita,
y aún te amaré más. Hasta un día en que mueras,
o yo me muera, o muramos los dos,
y así será, aunque sigamos vivos.

HAY EN LA MANO ARENA

Un último poema sobre amores de una noche, felices unos, que regalan oleadas de gozo en el recuerdo, desdichados otros, pero encendidos del deseo que buscaba la vida. Hay en la mano arena que se desliza y cae. Pero la eternidad de un mar insobornable da paz al alma que se deja acunar por sus azules olas...
HISTORIAS DE UNA SOLA NOCHE
Fueron encuentros de una sola noche.
Existieron dichosos,
transformaron la carne en fuego y aire,
daban conocimiento.
La tentación nos llama así a la vida
para tocar su piel,
después nos abandona en el misterio
del deseo que acepta consumarse.
Ahora todo es sonido:
es la felicidad que bulle en la mirada.Desdichados encuentros de una noche
fueron también vividos,
y un áspero sabor tenía el mundo.
Aprendió el rechazado a rechazar.
Mas en estos encuentros hubo siempre
la hermosa tentación,
la sinrazón ardiente de un deseo
que buscaba la vida.Hay en la mano arena,
¿y quién cuenta los granos, los quiere distinguir
por el color, o mide a cada uno?
Su tacto es leve y tibio, casi frío.
En este atardecer que ya se acaba,
deja caer la arena
en esta playa sola e interminable.
Y mira cómo el mar permanece, y es sólido.

TRES POST CON FRANCISCO BRINES,
PREMIO REINA SOFÍA DE POESÍA
1. FRANCISCO BRINES
con sol de Paraíso, con luz crepuscularEL REGRESO DEL MUNDO
EL LARGO VIAJE A ORIENTE
PÉRDIDA DEL DIOS QUE FUÍ2. FRANCISCO BRINES.
“¿Y Quién hay que me mire, y que pueda salvarme?”EL TELÉFONO NEGRO
APUNTE DE VIAJE3. FRANCISCO BRINES.
Versos que van a dar a la mar que es el morirLA ÚLTIMA COSTA
TIEMPO Y ESPACIO DEL AMOR
HISTORIAS DE UNA SOLA NOCHE
Comentarios:
Lo habéis puesto metafísico y elegiaco, pero es mediterráneo y la luz tiene que salir por algún lado.
Luego queremos ir unos días a Sicilia ( Palermo ) a la boda de una intima compañera de colegio mi esposa, que se casa con un Orlando ( apellido muy mafioso ). Curiosamente, mi 4º apellido también es Orlando por parte de madre. Lo mismo somos muy lejanos parientes y en Italia, sagrada familia. Elvira, la amiga de mi mujer lo va a investigar con su novio el Italiano Mauricio, que tiene mucho interés en conocerme.
Esta vida es una revuelta noria con mil sangres encontradas, enrevesadas, traviesas y mil vericuetos familiares aún sin explorar.
Ya os contaré si soy algo de la mafia (?).
Hasta la vuelta.
Que deje la negra muerte, para pensar en la VIDA verdadera. En la VIDA eterna, que es como dice Pascal la mejor apuesta, el mejor futuro y la mejor y más inteligente solución, ante el problema de Dios. Amén.
Otra vez os saludo cordialmente a todos.
Esta tarde me voy con mi mujer a Barcelona en el AVE. Aprovecharemos para hacer unas gestiones, compras y visitas profesionales y familiares, y el miércoles ( Dios mediante ) veré la final de la Copa de su Majestad el Rey.
Que gane el mejor y que el mejor sea nuestro querido Atlético de Madrid.
El Príncipe ( gran foroso del Atlético ) , en lugar de Don Juan Carlos ( aún felizmente sano y convaleciente; al ser muy fumador, el 99 % de las posibilidades daban seguro cáncer de pulmón. Hemos tenido mucha suerte ), asistirá el próximo miércoles a la final de la Copa del Rey de fútbol que e...
El Evangelio de la Santa Misa de ayer Domingo 16, día de la Ascensión del Señor, es el según San Lucas, 24. 46-53.
El Evangelio a que me refiero en mi comentario de hoy , es el de la Santa Misa de día 15 y anterior: San Isidro Labrador, Patrono de la Villa y Corte de Madrid.
San Juan 16. 23-24 : " En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa ".
Le he pedido muchas cosas. Quizá demasiadas. Pero por pedir que no quede. Una cosa tengo muy clara: Jesucristo NUNCA ENGAÑA. Y siempre cumple lo que nos dice.
Y lo repito con fe, también le pido a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, por Paco Brines, para que vuelva a la senda de la esperanza ( si es que ya no está instalado en ella y se lo calla el muy bribón, como se ha callado su in...
en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dexónos harto consuelo
su memoria ".
***
La memoria inefable del hombre egregio y poeta universal e inmortal, que es
el Muy Ilustre Académico y Excelentisimo Señor Don Francisco Brines.
Amén.
Cordiales saludos.
No olvidemos que en la última edición de su obra poética Francisco Brines ha dedicado su libro de madurez " El Otoño de las rosas " al gran Juan Ramón Jimenez y presisamente en este delicado y espiritual autor, encontramos esa triada de lo estético, de lo ético y de lo religioso funcionando como un TODO en la solución vivencial poética.
Dios, ( ayer lo decía el evangelio de Juan: " Todo lo que lo pidáis al Padre en mi nombre, os lo será concedido " ) , y así se lo pido yo; que ayude a mi amigo Paco Brines a encontrar otra vez el sendero y el camino de la cierta esperanza.
Y:
" Assí, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos e hermanos
e criados,
dio el alma a quien gela dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
tú, que tan grandes tormentos
sofriste sin resistencia
en tu persona,
non por mis merescimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona".
FIN
***
En Francisco Brines, veo una especie de Urgrung religioso, sin necesidad de teñirlo de cristianismo, aunque el cristianismo esté inevitablemente en el fondo, por su alta educación.
Existe en nuestro querido poeta un impulso inconsciente que origina una evidente desarmonía entre la realidad externa y la realidad psíquica.
El hombre Brines y el hombre poeta.
Dos " yoes " en dura y recia pugna.
Igual pienso le sucedía a Kieerkegaard, por un lado la metafísica existencial y por el otro, el hedonismo y el goce de los sentidos. En el fondo un claro resto de una oscura y clara fronda romántica.
Como en Cernuda, en Gustavo Adolfo Béc...
Este mundo es el camino
para el otro, qu'es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
.........
Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél
como debemos,
porque, segund nuestra fe,
es para ganar aquél
que atendemos.
Aun aquel fijo de Dios
para sobirnos al cielo
descendió
a nescer acá entre nos,
y a vivir en este suelo
do murió.
..........
e consiento en mi morir
con voluntad plazentera,
clara e pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura."
[Del maestre a Jesús]
...............
"Tú que, por nuestra maldad,
tomaste forma servil
e baxo nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil...
" La sensación de pérdida, de que el don de la vida, de la existencia, nos va a ser despojado y se nos va a borrar, como el día borra a la noche es una inevitable constante".
Brines ha hablado siempre de la vejez sin rodeos, una etapa que defiende porque tiene "cosas maravillosas" que no ha conocido antes. Pero también ha dejado claro que es "totalmente partidario de la eutanasia". Porque "vivir instalados en el dolor es innoble; el dolor anula por completo todo lo bueno que pueda tener la persona. Si no existe en la vida la esperanza, no vivamos".
Yo como médico, no puedo estar de acuerdo con él. La vida es siempre un don de Dios. Sagrada e intocable.
Le falta de momento ( todo se andará ), la esperanza cristiana. La de las inefables Coplas de Arte Mayor de Jorge Manrique.
***
Este mundo es el camino
para el otro, qu...
El problema religioso ( no en sentido banal ) está desde el principio en todo el movimiento escriturario del poeta y se va transformando muy lentamente - yo creo que positivamente hacia la transcendencia - a lo largo de sus preclaras etapas posteriores.
Si religioso es el pensamiento de Nietzsche, porque a él le debemos la última gran aportación teológica, la muerte de Dios; sólo en ese amplio sentido hemos de colocar a Brines entre los poetas de la religiosidad, ya que con su poesía nos encontramos de frente, con la terrible ley de la muerte y la destrucción del ser.
Dice Francisco Brines: "
" Hay que aceptar vida como realmente es " , lo cual lo dijo el gran filósofo EPICT...
desengañada y a la vez metafísica de su obra trágica " Insistencias en Luzbel " (1977).
Después el poeta se transforma y madura en para mi su mejor libro, que tengo cariñosamente dedicado;
con " El otoño de las
rosas" (1986), Premio Nacional de Poesía, recobra Brines la transparencia
, la dulzura y la diafanidad, para culminar con la luminosidad otoñal ( algo más esperanzada ) de su postrer libro, La última costa
(1995), en el que alcanza una muy difícil desnudez y una gran pureza muy expresiva.
Francisco Brines es profundamente jesuítico, contra lo que su pueda pensar. Y el encadenamiento del pensamiento estético
del hombre Brines, no se forja sin la gran lucha contra el adolescente juvenil que su severa educación altamente religiosa le ha construido vivencialmente.
Existe una dicotomia donde la ética inicial ha sido substituida por los avatares del devenir existencial, en un...
Toda su obra es una invitación serena y señera hacia a la tolerancia, inspirada sobre la realidad intima y última de las cosas y sobre la misma existencia ( es como Unamuno, un poeta altamente existencial, y no debemos nunca olvidarlo ) el atribulado y paradójico ser humano. Existencia que transcurre siempre, bajo los profundos ojos acechantes del
tiempo, del frío implacable devenir, y en el filo desesperanzado de la vida y de la muerte cotidiana, tan inevitable como aparentemente definitiva.
Toda su obra poética trasluce coherencia y constancia, y, a la vez, sutiles transformaciones.
Hasta llegar a un desgarrado y feroz e...
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Nicolás de la Carrera
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