Serrat MH8. "DALE QUE DALE"
08.04.10 @ 07:00:00. Archivado en Naturaleza, Espiritualidad, Poesía, Miguel Hernández

Previamente a "El rayo que no cesa" (publicado en 1936), había escrito Miguel Hernández, al calor de Sijé, poemas religiosos de calidad y compromiso (1933-1934), colección que inicialmente titularía, inspirado en san Juan de la Cruz, "Silbo vulnerado". Dentro de ese proyecto podríamos señalar tres temas, escritos en heptasílabos pareados y asonantada rima, donde se expresan fervorosos deseos de perfección espiritual: "El silbo de la llaga perfecta", "El silbo de las ligaduras" y, el que hoy nos interesa más, "El silbo del dale", que Serrat presenta en su CD como "Dale que dale", enfatizando el estribillo.
La incomprensión y dureza paternas, una angustiosa catequesis sobre el infierno y el pecado, celestiales anatemas contra el sexo, ascéticos ejercicios de doma corporal... fueron creando en Miguel la evidencia de un Dios Justiciero y Cruel que, ya desde que nacemos (pecado original), nos castiga a la infelicidad. Como lo importante es el alma, hemos de liberarnos de los Deseos del cuerpo (pulsar).
Quizás, si sus primeros maestros hubieran sido franciscanos, es un decir, con sandalias y hábito pardo, hermanitos del sol, de la alegría, del lobo y las avecillas, del agua, del fuego, tan fuerte y travieso, si hubiera conocido un cristianismo de fiesta y éxtasis, de lumbre baja y corazón al trote, a lo mejor no se hubiera extraviado, ni por un día, del amoroso Dios de Jesucristo.

DALE AL AIRE, CABRERO...

En lapidarias frases rimadas, de cartuja austeridad y fervor abierto a todas las religiones, se asocia el poeta al movimiento cósmico hacia la perfección. Todo gira en tensión hacia la Belleza, hacia el Orden universal, hacia la Maduración de semillas interiores...:
DALE QUE DALE
Dale al aspa, molino,
hasta nevar el trigo.Dale a la piedra, agua,
hasta ponerla mansa.Dale al molino, aire,
hasta lo inacabable.Dale al aire, cabrero,
hasta que silbe tierno.Dale al cabrero, monte,
hasta dejarle inmóvil.Dale al monte, lucero,
hasta que se haga cielo.Dale, Dios, a mi alma,
hasta perfeccionarla.Dale que dale, dale
molino, piedra, aire,cabrero, monte, astro;
dale que dale largo.Dale que dale, Dios,
¡ay!,
hasta la perfección.
Comentaré levemente algunos versos:

Dale al aire, cabrero, / hasta que silbe tierno. Con las manos heladas de frío escribe el pastor poeta (Invierno hostil): "Tiro una piedra gruesa a una golosa, / y se queda suspensa de los cielos, / ni lucero, ni piedra, ni castigo."

Dale al monte, lucero, / hasta que se haga cielo. Se simboliza el esfuerzo ascensional de espiritualidad del cuerpo en la bella metáfora del astro ardiendo hasta ser cielo.

Dale, Dios, a mi alma, / hasta perfeccionarla. Se abandona el autor al amor de Dios para que lo purifique y transfigure con su Gracia. Pero ¿es posible alcanzar la Perfección? ¿O se trata sólo de un anhelo, una dirección, una búsqueda?

Dale que dale, Dios, / ¡ay!, / hasta la perfección. En los versos finales se le escapa –como un grito– un ¡ay!, suspiro del alma, válvula de seguridad de su corazón en llaga viva.
Este tesón por hacer lo que se proponía, y hacerlo bien, llevó al rústico cabrero a ser uno de los poetas más importantes de nuestro siglo. Escribía a su familia el 18 de marzo de 1940:
"Muchas veces he pensado qué razón tenías para llamarme cabezón de pequeño, madre. Es lo justo. Porque todo aquello que me empeño en conseguir, o lo consigo... o termino en la cárcel como ahora. Todo pasa. Y al fin pasaré con mi cabeza adelante..."
Parece todavía necesario aclarar, con Leopoldo de Luis, que "la leyenda del pastor analfabeto debe desterrarse. Lo que sí es cierto es que todo le costó un gran esfuerzo, que todo lo debió a su asombrosa vocación y que su camino fue duro, porque no se le ahorró ni un paso" .

DALE AL MONTE, LUCERO, HASTA QUE SE HAGA CIELO

Ha captado Serrat, en mi opinión, con sabiduría y elegancia, el juego verbal, pero también ideológico, de tan traviesos pareados. Hay, sí, un movimiento circular ("dale al aspa, molino"), pero también ascensional, como la hélice de un helicóptero. El hombre en lo más alto. Y, más arriba, última palabra que se escucha en la grabación, unánime, como un grito, como un reto: "Dios".

Hay dos clases de perfeccionismo: la voluntad de excelencia y la exigencia de perfección. Me parece obligado –y buena falta nos hace a los españoles– hacer bien las cosas y no chapuceramente, esforzarse por un trabajo de calidad y buen marketing. Otra cosa es el perfeccionismo obsesivo: tener un ilusorio ideal de perfección, y aspirar a él a pesar de saber que no se podrá alcanzar. Y vivir siempre en la insatisfacción. Me temo que a Miguel le inculcaron unos ideales religiosos de alta exigencia y alta deshumanización.
Él se daba cuenta. Por eso, en este fascinante juego ("dale que dale que dale") de ascensíón hacia una oscura ética imposible de cumplir y triste para el corazón, escribe dos escuetas letras, "ay", que definen su perspicacia y auguran nuevos caminos de realización personal.
Aunque hay que reconocer, desde ya, que la pena hernandiana será una constante en su vida, desde estos primeros "ayes" del ascético oriolano hasta las últimas lágrimas del comisario político que llegó a prisión con tres, con más de cien, heridas de guerra...
La construcción musical del texto es hermosa. Miguel Poveda ejecuta un inspirado contrapunto a Serrat. Y un expresivo coro, en el que predominan las voces masculinas, contribuye a dar fuerza y ritmo a la canción, que discurre fluyendo como arroyo de montaña fresco y trotón. Hablamos del tema más breve (2,22 m) del CD "Hijo de la luz y de la sombra". Pero vamos a escuchar ya un breve tiempo de grabación (pulsar). Y, si hay suerte, la canción completa bellamente ilustrada en You Tube (pinchar aquí).
Ha captado muy bien Imanol Uribe el sentido de fluencia que realiza Serrat en su breve pero intenso trabajo sobre el "Dale que dale". Ilustra el director vasco el poema con escenas en blanco y negro de la película germana, de 1927, "Berlín, sinfonía de una gran ciudad". Walter Ruttmann, su director, que participaba del movimiento del "cine absoluto", nos ofrece, en el vídeo para los conciertos, escenas rítmicamente repetitivas y progresivas, como el armónico esfuerzo de remeros en competición, que ha logrado imprimir Serrat al poema.
Comentarios:
Y el egregio Señor Cobalto ( mineral soleado, resistente, duro y que se presiente eterno ) sentado cómodamente en su sillón o Trono de afilados rayos dorados como el Sol: ¿ Quién es ?.
¿ Como es tan poderoso, respetable, omnipotente y portentoso que todo gira y vuela alegre a su alrededor ?.
No hace falta decirlo un trillón de veces. Con una sobra.
Siempre estará ya muy Presente como un inefable SOL luminoso, en el luchador, esperanzado, recio y aguerrido devenir de su trágica, corta y dolorida vida.
" Pero hay un rayo de sol en la lucha,
que siempre deja la sombra vencida ".
***
" Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios ".
Niño Miguel, ruega por nosotros. Amén.
Saludos cordiales.
Saludos y gracias a los dos por traernos esos bellos poemas a este nido de poesía.
Gracias amigo Nicolás, por este precioso y acojedor NIDO DE POESÍA.
Un abrazo.
Ya están en el breve poema: la luz del sol representación del bien y la verdad, la alegría del día intensa e inocentemente vivido, la lógica de las formas poéticas aristotélicamente construidas, la libertad alada y soñada, la fiesta y su canción , la armonía y el bien de las cosas y el sagrado respeto al profesor egregio, y la veneración al libro siempre deseado y amado.
Y una muy rica, sugerente y variada simbología incipiente, para un poeta naciente a las letras y para un poema juvenil tan denso y tan breve.
Es el mismo y genial Pablo Neruda quien se siente muy sorprendido por la lealtad que profesaba Miguel Hernández y desde tan tierna juventud a sus preclaros orígenes: “El canto de los ruiseñores levantinos, sus torres de sonido erigidas entre la oscuridad y los azahares, eran para él presencia obsesiva, y eran parte del material de su sangre, de su poesía t...
DÍA ARMÓNICO
Hoy el día es un colegio
musical. Más de un trillón
de aves cantan la lección
de armonía que el egregio
profesor SOL les señala
desde su sillón cobalto;
y dan vueltas en lo alto
con un libro abierto: el ala.
Cordiales saludos.
Un mérito más que agregar a su esforzada, tenaz y terca ( " Muchas veces he pensado qué razón tenías para llamarme cabezón de pequeño, madre. Es lo justo. Porque todo aquello que me empeño en conseguir, o lo consigo..." ) vocación por conseguir hacerse, con denodado esfuerzo, un gran nombre dentro del mundo de la cultura, del arte y de la gran poesía española.
Muy bonito el Post de hoy. Y perdonar que me haya alargado en demasía.
Pero Miguel Hernández, ¡¡ Ay, Ay, Ay, con el Ay ¡¡, es siempre un tema cálido, entrañable y ap...
A los catorce años de edad, Miguel Hernández ve frustrada su ilusión de dedicarse a los estudios más completos y especializados y poder realizar alguna carrera universitaria de su gusto.
Hay que reconocer que, la formación escolar de Miguel Hernández...
La estancia de Miguel Hernández en la escuela del Ave María se prolongó hasta el año 1923 en el que pasó al Colegio de Santo Domingo a iniciar el curso preparatorio del bachillerato. El ambiente que se encuentra Miguel en el nuevo colegio es totalmente diferente a la Escuela del Ave María. Sus nuevos condiscípulos – entre los que se encuentra el que posteriormente sería su compañero del alma Ramón Sijé- proceden en su mayoría de las clases más pudientes de Orihuela y la comarca. El sistema formativo y educativo, impuesto por los padres jesuitas, es más rígido y muy disciplinado. Sin embargo, el interés y la avidez del joven alumno por aprender le hace superar estas...
Para ser un niño relativamente pobre, tuvo una educación ( si bien abortada e inconclusa el 1925, a los 14 años y por los graves problemas económicos familiares )
inicial bastante integral y sólida para infantes de su clase social.
Su primera etapa escolar la inicia a los cuatro años ( el día 17 de mayo de 1915 ) en el colegio privado “Nuestra Señora de Monserrat”, situado en la misma calle donde vivía su familia.
El profesor, José Pellús Rodríguez, había abierto este colegio tras su salida del Seminario diocesano de Orihuela, donde había ingresado unos pocos años antes. Cada uno de los aproximadamente cincuenta niños que acudía...
No es cierto, que Miguel Hernández tuviera una educación demasiado primaria, simple y autodidacta.
Su educación primaria fue muy correcta y con conocimientos muy lógicos y aristotélicos tendentes hacia el bien la autenticidad y la verdad. Que son la base de la formación del hombre honesto e integral.
No se ha analizado suficientemente, sobre los fundamentos iniciales de su educación y de su tendencia poética.
Su vocación poética se basa claramente ( manido el tópico del autodidactismo del “pastor-poeta” ) en su educación y formación recibida y dirigida siempre hacia el bien, hacia la autenticidad, hacia la verdad y hacia la LIBERTAD ( " Soy libre como los pájaros " ) de la persona, del mundo y de las cosas.
Este es el inicio de su formación humana y el nacimiento de su tensión poética. El amor al bien, la autenticidad del hombre y el amor a la libertad.
" Hoy el día es un colegio /musical "...
" El bien es el fin de todas las acciones de la libertad del hombre ", y en esta ética esencial aristotélica es enseñado Miguel Hernández desde muy pequeño y en la escuela del Ave María ( anexa al Colegio de Santo Domingo regentado por los jesuitas ) en 1918 con ocho años de edad. Su profesor don Ignacio Gutiérrez Tienda, formado en el Seminario de Maestros fundado por el padre Manjón en Granada ( también muy aristotélico tomista ), profundo amante, gran maestro y conocedor de la filosofía griega y enorme entusiasta de Aristóteles, supo desarrollar esta formación pedagógica siempre tendente hacia el bien, l...
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Nicolás de la Carrera
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