San Valentín y6. ¿OYES LATIR MI CORAZÓN EN OTRO?
01.03.10 @ 07:00:00. Archivado en Espiritualidad, Pareja, Poesía

Nuestro santo Valentín, obispo en la Umbría, ante la prohibición de efectuarse matrimonios en la jurisdición de Carlos II, casaba en secreto a los enamorados que se lo pedían. Conversaba afectuosamente con ellos y les escribía cartas de amor. Repetidas veces fue encarcelado por su celo apostólico. Despertó, bajo Aureliano, la admiración de su carcelero, que le presentó un día a su hija Julia, ciega de nacimiento, para que la curara. En el nombre de Jesús se realizó el milagro.
En imagen, Valentín y Julia dando gracias a Dios. También aparecen en escena ramas de almendro que, a mediados de febrero, se adelantan a la primavera y se cargan de rosadas flores.
Con la ceremonia del matrimonio se inicia un hermoso camino de diálogo y entrega, que acaso llegue un día a florecer en la alegre presencia de un tercero, espejo donde reconocerse los amantes. Se construye así una nueva familia (de "famulus", servidor), núcleo primero de toda sociedad. De este imprescindible nido de amor hablaremos hoy, presentando tres interesantes poemas con Dios al fondo.
Nicolás de la Carrera
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