"Pandémica y celeste", intenso poema de amor de JAIME GIL DE BIEDMA

Permalink 21.01.10 @ 07:00:00. Archivado en Espiritualidad, Pareja, Poesía


Dedicamos el último post a reflexionar brevemente sobre el film "El cónsul de Sodoma" (pulsar aquí). Prometimos incluir algunos versos del vate barcelonés. ¿Y qué mejor título que uno de los más bellos poemas de erotismo y amor que se han escrito en castellano? Como es largo (hemos contado casi 100 versos) lo trocearemos, con pequeñas introducciones.

En imagen, la diosa griega del amor Afrodita. A ella alude Gil de Biedma en el título de hoy, "Pandémica y celeste". Se refiere el poeta catalán, siguiendo a Platón en "El convite", a las dos modalidades de Eros que representa la divinidad griega (que se llamará Venus en Roma):

Afrodita Pandemos (Vulgar o Común, en castellano). Seduce desde lo corporal, el deseo, la pasión... Amor puramente erótico, al que se accede a través de múltiples y diversas experiencias. Es la más joven de las dos.

Afrodita Celeste (hija de Urano, dios del cielo). Seduce desde el alma y, ¿porqué no?, también desde el cuerpo. Favorece la fidelidad a un único amor, espiritualizado. Es la más antigua de las dos divinidades.

Como veremos a lo largo del poema, integra Gil de Biedma ambas energías como ideal a vivir.

 

"PANDÉMICA Y CELESTE"

Inicia sus versos Jaime seduciendo, sugestionando al lector. "Imagínate..." "que tú y yo..." "Imagínatelo..." "en una de esas noches memorables / de rara comunión..." Difícil escaparse a los mágicos pases del poeta, que nos está robando la atención y el afecto. Pero súbitamente nos golpea el autor con una indecente propuesta: te voy a enseñar mi corazón "desnudo de cintura para abajo..." Y para remate un insulto: "Hipócrita lector..." (Algún sobresaltado oyente acaso haya adivinado ya que sólo está citando versos de Baudelaire.) No temas: tú y yo nos parecemos en esto del sexo, somos como hermanos...:

Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
desnudo de cintura para abajo,
hipócrita lector “–mon semblable”, “–mon frère”!

                                      

Devoto de Afrodita Pandémica, sueña y resueña con la Venus Celeste que le otorgue, más allá del desahogo hormonal, el dulce, tierno, desinteresado amor que tanto necesita su corazón. Se confiesa resbalando del uno al otro confín de la experiencia amorosa: desde la fría soledad de la cama vacía al fatigoso maratón de diferentes cuerpos noche a noche. Pero esos cuerpos son libros que leer en braille de erotismo (aquí parafrasea versos de John Donne):

Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo hacia otros cuerpos
a ser posiblemente jóvenes:
yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir –aunque sea nada más que un momento–
igual deslumbramiento que a los veinte años!

Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
–con cuatrocientos cuerpos diferentes–
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.

                                        

Y enumera golosamente, como quien revisa un album de fotos familiares, abundantes ocasiones de encuentro erótico. El tono es exaltado, como un himno, y se van entreverando situaciones festivas, como "aquel atardecer cerca del río / desnudos y riéndonos, de yedra coronados", con otras más vulgares, como "definitivas noches en pensiones sórdidas" y recuerdos "de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos..." El amor mercenario se cita como de paso. En el increíble poema "Contra Jaime Gil de Biedma" escribirá con saña contra su yo maldito: "Si no fueras tan puta!".

Y por eso me alegro de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones...
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de yedra coronados.
O aquel portal en Roma –en vía del Balbuino.
Y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casetas de baños,
de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
oh noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,
noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,
de la “langueur goûtée à ce mal d'être deux”.
Sin despreciar
–alegres como fiesta entre semana–
las experiencias de promiscuidad.

                                      

Desde la seguridad de un amor dulce, continuado, libre, recíproco, no teme Gil de Biedma la vejez ni la muerte. Aunque ya no son jóvenes, los entregados adoradores de Afrodita Celeste, recuerdan otros tiempos de pasión y fiebre amorosa. Y en cada roce, en cada beso, en cada mirada, evocan un pasado de juventud y fuego. Posiblemente se refería a "Pandémica y celeste" el poeta empresario cuando, respondiendo a F. Campbell explicaba: "Sólo he escrito un poema de amor en toda mi carrera literaria. Los demás son poemas sobre la experiencia amorosa."

Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existiese el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.

Su juventud, la mía,
–música de mi fondo–
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.

Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
–mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua,
fugaz como un reflejo.

                                        

Los últimos versos reflejan con emocionada lucidez todo lo anteriormente escrito. Sobre la piel reseca del ser amado, borrosa al pie de las cataratas, se posarán los labios dulces del poeta, "invocando la imagen de su cuerpo / y de todos los cuerpos que una vez amé." Y suplica a la diosa del amor fuerza "para poder vivir / sin belleza, sin fuerza y sin deseo...", para morir en paz, juntos los dos... Se le adelantó el final antes de la vejez (falleció con sólo 60 años). Pero llegó a alcanzar la luz definitiva en los cálidos brazos del fiel amante, como refleja hermosamente la película de Monleón.

Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho.

                                      


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Comentarios:
Contradicción y encrucijada que a veces le suele sorprender a uno sin buscarlo.
Frió dormir y frío despertar, cuando por respeto, uno tiene que renunciar al que más serenidad da al alma.
Ese amor dulce, que se anhela,recíproco,nunca se llegará con él hasta la muerte,sólo quedarán las caricias,las miradas, el afecto, y el sueño de haber conocido el Amor, y tener la generosidad de renunciar a él por evitar dolor.
Saludos.
Enlace permanente Comentario por Lluvia 28.02.10 @ 20:33
El amor dulce,tierno,desinteresado,el que colma de plenitud el alma,no suele ser el que se tiene normalmente en la vida.El que da serenidad, estabilidad se presenta con el paso de los años.
Siendo joven se manifiesta impulsivamente,cubre necesidades, es un amor rápido,sin tiempo,se da prioridad al placer y las nuevas experiencia.

El amor sin entrega, es frío,cruel extraño.
Así es la convivencia de muchas parejas.Encontrarlo fuera de ella, no como Pandemos,sino como Celeste,es el mayor regalo que pueda darte la vida.¿Por qué renunciar a él?
Sueñas, ríes,esperas,acaricias,amas sin pedir, sólo amando,se está recibiendo.
Fundirse en la entrega, dejando de ser uno mismo,es una de las compensaciones más grandes que Dios ha puesto a nuestro alcance pero ¿y si ese amor se siente fuera de la pareja civilmente establecida? Aparece dolor,dudas,inseguridades,culpabilidad ¿Por qué,si sigue siendo amor?
Contradicción y encrucijada que a veces le suelen sorp...
Enlace permanente Comentario por Lluvia 28.02.10 @ 20:26
Y debería haber sabido el bueno y desviado sexualmente de Jaime, que en las relaciones homosexuales es más bien el dios Apolo, eternamente joven y barbilampiño, el que más amantes masculinos tuvo de entre todos los dioses griegos.
Como puede muy bien esperarse del que era dios de la palestra, el lugar donde los jóvenes se reunían para practicar atletismo, siempre completamente desnudos y con cuerpos espectaculares. Muchos de los jóvenes que fueron amantes de Apolo murieron "accidentalmente", como un reflejo de la función de estos mitos llamados " ritos de pasaje ", en los que el joven moría para renacer posteriormente como un adulto.
Jacinto, Acanto y Cipariso fueron los pricipales amantes másculinos de el bello Apolo.
También se decía que Apolo cabalgaba a espaldas de un cisne fálico al país de los Hiperbóreos durante los meses de invierno.
Apolo transformó a Cefiso en un monstruo marino por no querer tener contactos sexuales con el. Como ves el dios Apolo era un tio guapo, pero con bastante mala milk.

Cordiales saludos.


...
Enlace permanente Comentario por Epicteto 21.01.10 @ 19:04
Amigo Nicolás:

Gil de Biedma, en esta poesía, se hace con una clara y delictiva apropiación indebida de la mitología griega y de la diosa Afrodita en particular y de su preclaro AMOR, que no es para NADA, un AMOR homosexual.

Afrodita es específicamente la diosa de la fecundidad sexual ( naturalmente heterosexual ) y de la procreación y perpetuación de la especie.

Y felizmente. la mariconería no se reproduce.

Y conste que tengo a Gil de Biedma como un altísimo poeta.

Cordiales saludos.

Enlace permanente Comentario por Epicteto 21.01.10 @ 17:49

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