2010 año hernandiano. 1910: NACIMIENTO DE MIGUEL HERNÁNDEZ
14.01.10 @ 07:00:00. Archivado en Espiritualidad, Poesía, Miguel Hernández

Hemos iniciado ya el esperado 2010, aniversario del nacimiento en octubre de 1910 del pastor poeta Miguel Hernández. Estaré muy atento a novedades importantes a lo largo de esta celebración anual. Os recomiendo, de entrada, una página imprescindible para conocer y amar la figura de Hernández: "Miguel Hernández Virtual" (pulsar aquí).
En el post de hoy me voy a limitar a espigar algunas reflexiones sobre el nacimiento de tan gran poeta de la generación del 36 (año que publicó "El rayo que no cesa"). Edité en 1995 un ensayo, "El Dios de Miguel Hernández" (Verbo Divino), hoy agotado. De él iré cosechando pensamientos que no dudo os van a interesar.

MADRE, MAMÁ, MADRECITA, MADRECILLA, MADRAZA...
Orihuela. En la madrugada del 30 de octubre, toma silla en las frías y duras manos de su padre, tratante de caballerías, de tez morena al igual que su madre y hermana, Miguel Hernández Gilabert. Refiriéndose a ellas, las describirá, en epístola a Carmen Conde, como las gitanas oscuras y queridas.
Su madre Concepción, bajita y seca, sufridora, analfabeta, asmática, intercederá por el hijo escritor en los días del trueno y de la ira paterna. Carlos Fenoll, el poeta del horno, vecino de Miguel, refiere a Marie Chevallier: "La madre sufría consunción, era una mujer huidiza, pálida, atemorizada, mártir del marido, sufría horrores en silencio. Miguel experimentó tanta hambre de amor, tanto vértigo de que se lo pudieran negar, que lo valoró tan tremendamente por haberle faltado."
¡Cuánto tuvo que sufrir esta frágil mujer, a la que le vivieron sólo cuatro (Vicente, Elvira, Miguel, Encarnación) de los siete hijos que dio a luz! Refiere nuestro poeta, en un articulo sobre la mujer Compañera de nuestros días :
"Mi madre ha sido, es una de las víctimas del régimen esclavizador de la criatura femenina. Enferma, agotada, empequeñecida por los grandes trabajos, las grandes privaciones y las injusticias grandes, ella me hace exigir y procurar con todas mis fuerzas una justicia, una alegría, una vida nueva para la mujer."
Su lúdica ternura le llevará a susurrar cálidamente, desde sus 29 años, una fervorosa letanía de enamorado: "Madre, mamá, madrecita, madrecilla, madraza. ¿Y tú cómo estás? Quiero saber si el depósito de lágrimas se te ha quedado vacío por fin y saber que no sufres, que el depósito del sufrimiento, o sea, el corazón se te ha vuelto alegre por fin también." En la misma carta denuncia lacónicamente una vez más: "Padre, no me dices nada..."

"DEL AY AL AY POR EL AY..."

Está muy interesado Miguel, a lo ancho de toda su lírica, en el tema de la generacion. Pero nos vamos a fijar ahora solamente en la trágica vivencia de su propio nacimiento. Nos informa Efrén Fenoll: "Cada verso es un trozo de Miguel. Su poesía es pura autobiografía. Hasta su nacimiento cantó. Su madre, la tía Elvira, como la llamábamos en la calle Arriba, tuvo con Miguel un parto harto difícil, quedando para siempre lesionada, recogida, como una monja tímida que no molesta a nadie".
Así lo llora, en Sino sangriento, el propio Miguel: "Vine con un dolor de cuchillada, / me esperaba un cuchillo a mi venida, / me dieron a mamar leche de tuera, / zumo de espada loca y homicida, / y al sol el ojo abrí por vez primera / y lo que vi primero era una herida..."
Compuso el poeta oriolano unos curiosos versos, "Del ay al ay por el ay", largo poema donde canta lúgubremente la pena de nacer, morir y vivir en un cuerpo de carne impura... Nos asomamos hoy sólo a la primera de las tres partes, al "ay" del nacer:
Hijo soy del ay, mi hijo,
hijo de su padre amargo.
En un ay fui concebido
y en un ay fui engendrado.
Dolor de macho y de hembra
frente al uno el otro: ambos.
En un ay puse a mi madre
el vientre disparatado:
iba la pobre -¡ay, qué peso!-
con mi bulto suspirando.-¡Ay, que voy a malparir!
¡Ay, que voy a malograrlo!
¡Ay, que me apetece esto!
¡Ay, que aquello será malo!
¡Ay, que me duele la madre!
¡Ay, que no puedo llevarlo!
¡Ay, que se me rompe él dentro,
ay, que él afuera! ¡Ay, que paro!
En un ay nací: en un ay
y en un ay, ¡ay! fui criado.-¡Ay, que me arranca los pechos
a pellizcos y a bocados!
¡Ay, que me deja sin sangre!
¡Ay, que me quiebra los brazos!
¡Ay, que mi amor y mi vida
se quedan sin leche, exhaustos!
¡Ay, que enferma! ¡Ay, que suspira!
¡Ay, que me sale contrario!
¡Cuánto hondo sufrimiento se adivina en el desabrido tono de esta lamentación! Se reproduce el lugar común de los dolores de parto como maldición divina y pérdida del Paraíso... El último verso, "¡Ay que me sale contrario!", puede sugerir las luchas de Miguel con sus padres: incomprensión, trato seco y duro... Tuvo que escaparse de casa a los 21 años para realizar su vocación literaria.

Comentarios:
De sus versos salen gritos como ese ay,
un ser auténtico de los pies a la cabeza.
Me gusta que retomes a Miguel Hernández.
Saludos
Tu conoces como nadie, y en todos sus más profundos e inefables detalles, la vida y las obras de este egregio, caritativo y santo ( un hombre profundamente bueno al estilo de Machado )Poeta español, que se ha convertido, lo repito pues lo considero muy importante, con el paso del tiempo en un verdadero Pastor de almas, para los que amamos la extensa e inmensa Poesía en lengua española.
Cordiales saludos.
Precioso Post de comienzo amigo Nicolás.
Tu conoces como nadie, y en todos su...
Al comenzar este ahora alegre y emotivo centenario ( 1910- 2010 )del entrañable, austero, íntegro y bondadoso Poeta ( inolvidable y para siempre verdadero Pastor de almas poéticas de la lengua española ) Miguel Hernández, creo es necesario recordar las palabras inolvidables y sentidas de Pablo Neruda:
" Recordar a Mi...
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Nicolás de la Carrera
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