En noches de hielo, calentarse a la brasa del CANTAR DE LOS CANTARES
17.12.09 @ 07:00:00. Archivado en Espiritualidad, Pareja, Sexualidad, Cantar de los Cantares, Poesía

En el último post citábamos un fervoroso pensamiento de José Emilio Pacheco, recientemente galardonado con el Premio Cervantes: "Entre los libros poéticos de la Biblia, los más interesantes para un lector contemporáneo son el de Job y el Cantar de los Cantares, acaso el más grande poema de amor de todos los tiempos.”
De este hermoso libro de amor quisiera escribir hoy, porque me ha regalado estos días mil y una alegría. Os lo cuento. Publiqué en 1997 un emocionado texto comentando el Cantar de los Cantares ("Amor y erotismo del Cantar de los Cantares", Nueva Utopía). Se agotó la edición. Y, aficionado a la creación cibernética, edité en bits lo más sustancial del libro (cincuenta páginas web). Cada página venía ilustrada con imágenes y sonorizada con temas musicales. La técnica que se utilizaba entonces para el sonido era mediante "midis" (de menos peso que los "wav"), pero que lentificaban excesivamente la apertura de cada página.

NUEVA MÚSICA EN MI WEB "NIDO DE POESÍA"
Hace unos días descubrí con claridad la gran dificultad que esto supone para viajar cómodamente por Nido de Poesía. Y he acabado suprimiendo todos los temas "midi", sustituyéndolos por relámpagos de "flash" en MP3, mucho más rápidos, más confortables. Con este motivo, me asomé a Google. ¡Y cual fue mi sorpresa al descubrir que, a pesar de todo, había recibido en estos años numerosas visitas. ¡Tantas!... que, al escribir en Google, por ejemplo, el texto "cantar de los cantares", marcando la opción "en la web", me llegó la noticia de que, de entre el medio millón de enlaces disponibles, aparecía mi Nido ¡como sexto clasificado!
Hice la misma prueba con "Imágenes" de Google. Y se visualizó la portada del libro como "imagen" número dos de 132.000. Mi alegría es grande porque ahora el viaje por sus páginas es cómodo y rápido. ¿Qué nuevas agradables sorpresas me reservará internet?


"AMOR Y EROTISMO
DEL CANTAR DE LOS CANTARES"
La publicación en papel de 1997 venía precedida por un cariñoso prólogo de Mercedes Navarro Puerto, doctora en Psicología y Teología, licenciada en Ciencias Bíblicas. Me permito reproducir los párrafos últimos de su generosa presentación:
"Habrá llegado tarde, pero lo importante es que ha llegado. El Cantar está aquí. Es nuestro, actual y contemporáneo, reactualizado, recuperado y recreado. Recreado por Nicolás de la Carrera que, desde sus ojos de varón (los ojos de la mujer lo leen de otra forma, como es normal), hace una personal experiencia de lectura, la que le brota de las entrañas, le sugiere la vida y le corean poetas y poetisas de nuestro idioma. Es hora de comenzar ya a leerlo. No como libro de especialistas para especialistas, sino como un acto serio y comprometido de comunicación, humana y de fe. Es un libro directo y sencillo, pero, como conviene, no es superficial. Enseña un modo de leer. Una manera de acercarse a las Escrituras, implicándose. Algo al alcance de todos y todas. El lector o la lectora me dará la razón nada más abordar las primeras páginas."
Victor Morla, doctor en Sagrada Escritura, en su importante ensayo sobre el Cantar de los Cantares, "Poemas de amor y de deseo" (Verbo Divino 2004), reproduce una provocadora cita de Alice Laffey, con la que sin duda se identifica:
"El Cantar debe ser entendido como una subversión de la visión tradicional patriarcal sobre las mujeres. La mujer no es descrita en el poema en su condición histórica de sometimiento al hombre: de hecho no aparece ni como esposa ni como madre, y por tanto se sitúa al margen de la relación jerárquica tradicional presupuesta en el matrimonio patriarcal. No es vista como un objeto sexual, sino como una persona sexualmente atractiva."

¡BAILA, BAILA, QUE TE VEAMOS!

Acerquémonos a un primer ejemplo: la portada-índice, que veis en la imagen inicial del post. Tiene enlace a todas las arterias de la sección sobre el Cantar. Podéis visualizarla y escuchar su música en vuestra ordenador pulsando aquí.
Y ahora, una segunda experiencia, más curiosa: llegó la hora de los musicos. Se ha despejado el patio, y brincan ya las risas del pandero. ¡Que baile la novia! Entre dos filas de mujeres que palmean y cantan, sin perder la mirada del amante, con gracia y alegría se contonea, y gira, gira -en vuelo místico y sensual- su carne tostada y prieta. Hace unos días, en el Ateneo de Madrid, viví, como si de un rito sacramental se tratara, la relajada contemplación del vuelo místico de una joven bailarina, Klara Brasil, girando devotamente, como un carrusel, una fervorosa danza sufi.
¿No estará bailando la novia del Cantar la danza del vientre? Aún hoy, en Egipto, forma parte obligada del festejo de bodas la bailarina del vientre, a la que imitan, al ritmo de la música, niñas y adolescentes que se contonean sensualmente con la complicidad de familiares y amigos. Probablemente formaba parte, en sus orígenes, de un rito de fertilidad para preparar a las mujeres para ser madres... En un taller, la monitora de la danza del vientre me regaló la versión musical que había utilizado en el ejercicio, que escucharéis pulsando aquí.
Las maravillosas sandalias que aparecen en la página están realizadas en cerámica por la religiosa María Cruz Báscones y fue presentada al público en una exposición sobre el Cantar de los Cantares realizada en noviembre de 2001 en San sebastián (las tres ponencias de las Jornadas sobre el Cantar han sido publicadas en la editorial Idatz con el título "Amor humano y experiencia de Dios").

Comentarios:
PARA CARMEN. Gracias por el piropo. Lo importante es lo que se vive por dentro, bajo la inspiración del Cantar.
La cierva lava sus vestidos,
En las aguas de mis lágrimas,
Y los tiende al sol de su esplendor.
No precisa aguas de manantiales,
Pues tiene mis ojos.
Ni fuego, por la belleza que irradia su figura.
Ya me acosa mi amado en el palacio,
Al delatarme la fragua de mi aroma.
Siente el amado que soy presa.
Más con su corazón en mi costado,
Está en dura prisión y allí se encierra,
Entre mis sedas de perfil y nácar, desnuda,
Bajo el acontecer de mil collares.
Graciosa gacela blanca, rosa y menuda,
Con tu hermosura me cautivaste,
y tu boca de miel enardecida,
Derramaba ternuras infinitas sobre mi ser saliente.
Cruelmente, esclavízame siempre,
En tu dulce prisión que da la vida.
***
( Saludos amigo Nicolás ).
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Nicolás de la Carrera
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