Poemas de nube y Dios 2. ¿QUÉ HACES MIRANDO A LAS NUBES, JOSÉ HIERRO?
26.11.09 @ 07:00:00. Archivado en Naturaleza, Espiritualidad, Iglesia, Poesía

Nube famosa la del Monte de los Olivos, que iba ocultando al Señor en su Ascensión. Así lo refiere Hechos 1, 9-11:
Entonces, en presencia de ellos, Jesús fue levantado y una nube lo ocultó. Mientras miraban fijamente al cielo hacia donde iba Jesús, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Hombres de Galilea, qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo habéis visto subir al cielo».
El más hermoso poema/oda sobre la Ascensión y su nube la escribió el poeta belmontino Fray Luis, orquestado con el ropaje musical de la silva...

"¿DÓ VUELAS PRESUROSA?"

José Luis Martín Descalzo en su "Vida y misterio de Jesús de Nazaret" elogia estos versos y ofrece una clave interpretativa para mejor comprender la sabiduría del texto: "El poema es bellísimo, pero está conducido más por el sentimiento que por la teología. En realidad, en la ascensión hay, más que una partida, una desaparición. Jesús no se va, simplemente deja de ser visible. En la ascensión, Cristo no nos dejó huérfanos, sino que se instaló más definitivamente entre nosotros con otras presencias."
No es corto elogio para un poeta ser felicitado por la emoción antes que por el discurso. Sentimiento inicial de desgarrada orfandad, casi litigante ("¿Y dejas, Pastor santo...?"). Echa en cara al Maestro el sorprendente abandono después de una dedicación amorosa cuasi maternal ("a tus pechos criados...").
Se dispara la queja de los sentidos: ¿qué van a mirar ahora, qué van a oír, a saborear...? Finalmente se recrimina a la nube la prisa que se da en ocultar al Amigo "¡Cuán rica tú te alejas! / ¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!" La pintura de Kulmbach es muy expresiva: los discípulos (y discípulas) en círculo de nido. Y Él volando hacia el Padre, arropado por la nube...
EN LA ASCENSIÓN
¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, oscuro,
con soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro?Los antes bienhadados
y los ahora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo y desventura?Aqueste mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al viento fiero, airado?
Estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto?¡Ay!, nube envidiosa
aun de este breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!

BUSCAS DETRÁS DE LAS NUBES

José Hierro ha leído, sin duda, el pasaje bíblico de la Ascensión. Y se encandila mirando el paso de las nubes. ¿Qué habrá detrás de ellas? ¿La divina promesa de eternidad, la bendición celeste, o tal vez el vacío, la soledad, la nada? Nuestros amigos los muertos, que nos abandonaron un día con los ojos empapados de lágrimas, ¿nos esperan del otro lado del misterio? Preguntas sin respuesta de hoy que acaso un día descifraremos...
LAS NUBES
Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas detrás de las nubes,
huellas que se llevó el viento.
Buscas las manos calientes,
los rostros de los que fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.
Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,
palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole a la vida
su perpetuo movimiento.
Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos.
¿Qué haces mirando a las nubes,
José Hierro?

SOBRE NUBES DE ORO Y LAPISLÁZULI

Ha vuelto la guerra de los crucifijos en la escuela. Y nada menos que por Europa. Profesor de Religión, en mi veterano instituto se iban deteriorando las cruces, que iban siendo trasladadas a un almacén, quedando la pared con la plantilla de la cruz marcada a sol. Poeticé en verso mi emoción ante este fenómeno de tatuaje por la luz. Era tiempo de Pascua. Os invito a conocer una puesta en escena muy particular de estos versos, con música y efectos especiales, pulsando aquí (mejor con el explorer de Microsoft).
SE HAN LLEVADO DE CLASE EL CRUCIFIJO
Mirad aquí la escarpia
que sostuvo el latir del crucifijo
y ahora hiere el tabique en carne viva.
Ved la silueta,
tostada por la luz,
del signo más: más vida, más estrellas...Nos hace falta un Cristo, no de bronce
sino de carne torturada,
un ecce homo como tú, muchacho,
abierto el corazón de olvido y rabia.Quizás, quizás, yo mismo...
Con mis húmedos ojos por la niebla,
mis espinas ardiendo en acerico,
mis labios secos en la espera...Mas ¡no necesitamos un Cristo ni cristianos
eternamente moribundos!
Ha levantado vuelo
aquel Jesús de atormentado hierro
que agonizaba en nuestra clase.
Os lo juro: ¡h u y ó por los cristales!
¿No le veis en lo alto, Hijo del Hombre,
sobre nubes de oro y lapislázuli?
Fuego pascual incendia la mañana.
El Sol ríe, vidriera en carne viva.
Un almendro golpea la ventana,
nos perfuma de Dios y nos ofrece
su enjambre vegetal de mariposas
libres...
El árbol seco de la cruz
s e d e s p e r e z a.
Nuestra entraña revive.
¡Resucitó el Señor!
¡ES PRIMAVERA!

Comentarios:
Hoy he ido a un entierro. Y casi siempre que es en el tanatorio la homilía es espléndia. Puede que se repita, no lo sé, pero da gozo escuchar que la muerte no es la última etapa, que la vida se transforma. Y que todos resucitaremos como Dios ha prometido.
Hemos venido a Madrid, en vacaciones, a pasarlo en casa de mis queridos padres hasta después de Navidad.
Atentos saludos.
La nube
algodonosa
vaporosa
vuela,
y reposa
hermosa
en la
silente
blanca
rosa.
Vestida
de seda
y nácar
flotando
marfileña
primorosa,
eres bella
nebulosa,
y dulce
descansadamente
vuelas.
Nube,
tan tierna
y naciente
de mi
infancia
soñada
querida
amada
y dorada.
Conmigo vas,
mi corazón
te lleva.
***
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Nicolás de la Carrera
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