otoño 1. LA ESTRELLA ROTA DE LAS HOJAS
28.09.09 @ 07:00:00. Archivado en Naturaleza, Poesía

Ya se observa en nuestro entorno la caída de las hojas, danza de muerte precisa para la vida del árbol. Gracias a las hojas tiernas y verdes del luminoso verano, la savia de la planta se alimentó de clorofila y azúcares. Una vez que ha aprovechado las sustancias que le son útiles y traspasado desechos, en la nueva situación de menos horas de luz y más frío, tiene que cortar el cordón umbilical con cada hoja para no perder jugos alimentándola parasitariamente. Al secarse, pierde la hoja el color verde clorofílico y se hacen visibles otras sustancias que permanecían ocultas. Se viste coquetuelamente su piel de amarillos, naranjas, rojos, marrones..., toda la infinita galería de tonos que embellecen en otoño los parques, los bosques, jardines, bulevares...

VERDES POR ÚLTIMA VEZ

Humaniza José Emilio Pacheco el enjambre de hojas. Aisladas del árbol, que les ha hecho un torniquete para no ser parasitado, enferman, cambian de color, se secan y crujen con el viento, se retuercen por las hogueras del parque... Y cantan, cantan, al fin, en la danza circular de la trasvida:
UN DIBUJO DE OCTUBRE
Verdes por última vez,
las hojas cuentan sus historias,
se hacen preguntas,
intercambian recuerdos,
se reconcilian o se dejan de hablar
mientras el viento lo permite.Mañana el cuerpo entero les dolerá.
Todo el año vivido les caerá encima
como el flagelo de un rayo.Marchitas e inservibles se arrastrarán por el suelo,
girarán en la hoguera.Convertidas en humo
llegarán a la gloria
precaria e inestable del bosque de las nubes.

ESTRELLA ROTA


Presencia Luis Cernuda el silencioso vuelo de la fronda que levemente cae al cementerio de hojarasca. Y piensa, cómo no, en la última jornada de cada ser humano. Morir. Dar el salto. Darlo serenamente, como las hojas de otoño...
DESEO
Por el campo tranquilo de septiembre,
del álamo amarillo alguna hoja,
como una estrella rota,
girando al suelo viene.Si así el alma inconsciente,
Señor de las estrellas y las hojas,
fuese, encendida sombra,
de la vida a la muerte.

COMO UNA HOJA
Otro poema barroco. Va llegando el otoño. Alguien, ¿quién?, golpea los cristales. Lorenzo Oliván sugiere que hay que estar prevenido. No sea que nos arrastre con las hojas un recio vendaval de sombra y frío...:
VA LLEGANDO EL OTOÑO
Va llegando el otoño
a nuestro valle.
El aire
empieza a ensombrecerse
y ya
no sirven, frías,
las escasas monedas
de oro fino
que el sol
deja caer en nuestras
manos.
Cada mañana
llama más fuerte el viento
en los cristales.
Temo
que un día entre o tú
le abras,
y te arranque
de mí.
Como una hoja.

Iniciamos con este post un miniciclo lirico sobre el OTOÑO.
Facilitamos enlace a sus páginas y a sus trece poemas:
VERSOS DE OTOÑO
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Otoño 1. LA ESTRELLA ROTA DE LAS HOJAS
UN DIBUJO DE OCTUBRE, por José Emilio Pacheco
DESEO, por Luis Cernuda
VA LLEGANDO EL OTOÑO, por Lorenzo Oliván
Otoño 2. MUÑOZ ROJAS se fue, rama encendida
QUAERE INTUS
Otoño 3. NOS DEJA FRUTOS
CABALLERO DE OTOÑO, por José Hierro
POEMA PARA OCTUBRE, por Leopoldo e Luis
EL SOL DE OCTUBRE CIÑE..., por José Hierro
Otoño 4. ERNESTINA DE CHAMPOURCIN,
hoja que rueda en Sus ManosCOMO ESA HOJA...
VISIÓN
Otoño 5. La caída de la ÚLTIMA HOJA
LA CEREMONIA, por Pablo Neruda
OCTUBRE, por Juan Ramón Jiménez
OTOÑO, por Antonio Machado
CEMENTERIO (Monasterio Trapense), por Ernesto Cardenal

Comentarios:
Para Epicteto: Pensé por lo imaginativo en Rubén Darío. Desde luego en Andalucía... Naturalmente, se trata de Pilar Paz Pasamar. Un bonito ejercicio de adivinación.
Su nombre de mujer es basamental.
Lo sabes muy bien.
¿ Quién es la soberbia poetisa ?.
Cordiales saludos.
Nada más pleno y fuerte que este oro sencillo
recubierto de láminas de antiguas primaveras
por las que el tallo cede y el pétalo naufraga.
El oro oscurecido, sus hojuelas dispersas,
sus fíbulas errantes, y el suntuoso y áureo
reflejo del otoño prendido en los celajes.
Un varillaje de oro mece y refresca el mundo,
abanica las aguas que corren con sigilo.
El oro derretido, tan puro y tan caliente,
ebrio en la pleitesía de la estación dorada,
frente a tanta belleza, nos acerca al principio,
al amor inicial escondido en espera,
a la alquimia del beso, a la definitiva
cita restauradora, final de travesía,
inicio de otro gozo, plenitud infinita,
retornada a los dedos orfebres que ya esperan
transformar la materia de amor que se avecina.
¿Sabes de quién es esta poesía, Nicolas?.
Su primer apellido es muy pacífico.
Su segu...
caen las hojas
y el viento mece
el sueño de los bosques.
Los árboles esqueléticos
quedan en reposo,
se cubre el suelo
de ocres y marrones.
Hay un rurún monótono
en el aire,
un nido de poesía
se acurruca en sus ramas.
A vuela tecla para Nicolás.
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Nicolás de la Carrera
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